jueves, 25 de mayo de 2017

El papa y el presidente

Uno es una figura mediática. El otro es un incansable trabajador ¿Quién es quién?
 Aparte del fatídico atentado de Manchester, nada ha levantado más revuelo en los medios: el papa Francisco frente a Donald Trump.

"-No se puede llamar cristiano si no trabaja por la paz"-dijo el papa acerca del actual presidente de EEUU. "-Cuando yo sea presidente me pedirá que le proteja"-respondió Mr. Trump. Tensión entre dos grandes líderes. Uno sabiendo que el otro es el presidente del país más poderoso del mundo. El otro sabiendo que el uno es el líder espiritual de más de 1200 millones de personas.
En 1962, durante la llamada crisis de los Misiles, otro papa habló a otro presidente norteamericano. El papa era Juan XXIII y el presidente, J.F. Kennedy. Como decían en Las sandalias del pescador, el papa "sabrá decir las palabras adecuadas en el momento adecuado". Y así fue. El compromiso del "papa bueno" con la paz quedó patente en aquel momento crítico y en todo su pontificado.
Juan XXIII, aun siendo un papa anciano del que nada se esperaba de él, logró renovar la Iglesia Católica. Francisco quiere seguir su estela y continuar con el espíritu renovador de aquel anciano que tan solo deseaba ser "un pobre cura de pueblo" y que se convirtió en un pontífice irrepetible.
   De ese espíritu quiere contagiarse Francisco y así lo ha demostrado. Y entre sus retos ha estado responder con humildad a Mr. Trump ante el deseo de éste de construir un muro en la frontera mexicana y de negar el cambio climático (¿nos acordamos de Los Simpson?). Por eso, el papa le ha regalado una medalla dedicada a la paz y un ejemplar de su encíclica Laudato Si, inspirada en el mensaje de mi admirado San Francisco (de quien el papa tomó el nombre) y dedicada al medio ambiente.

"-Sea un instrumento de paz"-le ha pedido el papa a Trump. El mismo ruego que San Francisco le hizo a Dios. "La ansiada paz que necesita esta pobre humanidad", decía una canción dedicada al santo ¿Cómo encajar esto en la agenda de Trump? Sí, he aquí un reto. 
Por su parte, Trump ha correspondido con un libro de Martin Luther King, otro constructor de la paz ¿Lo habrá leído él primero? Esperemos que sí.

A Trump le gusta la pompa, y no precisamente la de jabón. Pero la pompa ya no se lleva en el Vaticano desde los tiempos de Pío XII, "el último príncipe". Aun así, su mujer y su hija han desfilado como si de una embajada del Renacimiento se tratase. Los medios de comunicación ya están servidos. Ya tienen la foto que deseaban: que si la ropa que visten las damas, que si la sonrisa de Trump... El cuadro que aparece al fondo representa la Resurrección ¿también hay que buscarle más pies al gato?
 Y lo digo porque a la prensa le encanta exagerar. Porque no todo ha sido tensión. El papa Francisco hasta ha bromeado con la esposa del presidente. "¿Qué le das de comer, potica?" (refiriéndose a un postre típico esloveno).
El papa y el presidente, frente a frente. No hay crisis de misiles, pero hay otras crisis abiertas en el mundo ¿Cumplirá Mr. Trump con la petición del papa?



No hay comentarios:

Publicar un comentario