Tras limpiar los establos de Augías, Heracles es enviado al lago de Estínfalo. Allí tiene que enfrentarse a su sexta prueba: ahuyentar a las aves estinfálidas, que molestan a la comarca con sus graznidos.
Heracles encuentra a las aves. Pero sus flechas no logran ahuyentarlas.
Entonces, aparece la diosa Atenea.
-Heracles, tus flechas nada lograrán contra las aves estinfálidas. Toma este crótalo. Con su sonido las espantarás.
Heracles obedece a la diosa y hace sonar el crótalo. Así, consigue espantar a las aves, que abandonan el Estínfalo.




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