sábado, 9 de mayo de 2026

Los establos de Augías

   Tras traer vivo al jabalí de Erimanto, Heracles es enviado a su quinto trabajo: limpiar los establos de Augías, rey de Hélide, en un solo día. El héroe se horroriza al comprobar la cantidad de excrementos de las vacas del establo, que nunca han sido limpiados.


¡Es imposible limpiar los establos en un solo día! Euristeo ha querido humillar así al hijo de Zeus.


    Pero Heracles no se queda quieto. Observa los dos ríos que discurren cerca de los establos: el Alfeo y el Peneo. Y toma una decisión.


    Hace una puerta en la pared opuesta de la entrada a los establos y desvía con su gran fuerza el curso de los dos ríos, de manera que lleguen a las cuadras y tengan la otra abertura como desagüe.


    De esta forma, las aguas del Alfeo y el Peneo hacen en un momento la tarea que sería imposible de hacer en un día. Así, Heracles finaliza su quinto trabajo.





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