martes, 14 de abril de 2026

Los que le seguían no le abandonaron


    En su libro Antigüedades judías el historiador judío Flavio Josefo dedica un párrafo para hablar de Jesús. Este texto es conocido como Testimonio Flaviano y es usado como fuente histórica para demostrar la existencia del nazareno. El párrafo es el siguiente (en negrita aparece el texto original sin interpolaciones posteriores):

 Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo, y atrajo hacia Él a muchos judíos y a muchos gentiles además. Era el Cristo. Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre Él los santos profetas. La tribu de los cristianos, llamados así por Él, no ha cesado de crecer hasta este día.


     El texto no solo supone una valiosa fuente de información sobre Jesús al margen de los evangelios (por la fecha de su composición, década de los 90 del siglo I, coincidiría con la fecha aceptada para la elaboración del evangelio de San Juan). Demuestra, además, cuatro elementos esenciales que están en los evangelios:

1. La sabiduría de Jesús.
2. El hecho de que le seguían multitudes.
3. La idea de que fue condenado a morir crucificado por Pilato la denuncia del Sanedrín ("los principales entre nosotros").
4. La idea de que sus seguidores no le abandonaron y se multiplicaron tras su muerte.

    De todas ellas, me quedo especialmente con la última: los que le seguían no le abandonaron ¡Qué enorme fuerza en esta frase! Aunque los evangelios coinciden en que, excepto el apóstol Juan, el resto de los doce se dispersaron por miedo, está claro que lo que Jesús les inculcó, el tiempo vivido junto a Él fue tan grande, que no podía terminar con la muerte.



     La incredulidad que supone la resurrección para los apóstoles, de acuerdo con el evangelio, supone, al mismo tiempo, el ansia de aquellos seguidores (incluidas las mujeres) por ver de nuevo a su líder. Como el Could we start again please? de Jesucristo Superstar: ¿Podríamos empezar de nuevo? En otras palabras, aquel que hizo tanto por nosotros, al que seguimos con ilusión, ya no está ¿No sería maravilloso que volviera?


 Y entonces surge algo poderosísimo: Él vuelve. Y, de algún modo, es como si dijera: Mirad, he vuelto por vosotros. Vuelve para reunirse de nuevo con sus apóstoles. Porque pensémoslo: ellos le echaban de menos, pero también Él, en ese estado extraño e indeterminado del sepulcro, les echaba de menos. Porque ellos, los que le seguían, no le abandonaron y Él tampoco les abandonará.



¡GRACIAS!




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