Ahora, en Pascua, me pregunto acerca de la Resurrección en sí y de lo que de ella se cuenta en los evangelios.
1. ¿Se describe la Resurrección en sí?
Partimos de un hecho que ya comentamos hace tiempo: los evangelios canónicos NO narran la Resurrección en sí. Es decir, no narran el momento en el que Cristo vuelve a la vida y sale del sepulcro. En el arte medieval y renacentista, sin embargo, cuando se representa este tema, Cristo aparece triunfante, saliendo de aquel sitio, ante la mirada despavorida de los soldados romanos que los sacerdotes habían solicitado a Pilato para guardar la tumba.
Solo el evangelio de San Mateo nombra a estos soldados y, de quien huyen, según el evangelista, es de un ángel, no del Resucitado.
En el evangelio apócrifo de Pedro, por el contrario, sí se narra la Resurrección y de forma sorprendente. Según este escrito, en la noche, una voz se escucha en el cielo. Dos varones descienden de este. La pesada piedra que cerraba el sepulcro se mueve sola y los varones entran en este, ante el asombro de los soldados. Después, los dos seres salen llevando a Cristo. Las cabezas de los dos primeros llegaban hasta el cielo, mientras que la de Cristo, los sobrepasaba. Tras ellos iba una cruz que andaba sola, y que es el elemento más misterioso del relato. Una voz del cielo pregunta: "¿Has predicado a los que duermen?" y la cruz responde: "¡Sí!".
2. ¿Quiénes fueron testigos de la Resurrección?
Los cuatro evangelios narran el testimonio de las mujeres que acuden al sepulcro a embalsamar el cuerpo pasado el sabath:
a) El evangelio de San Mateo dice que fueron dos: María Magdalena y la "otra María". Desconocemos a qué María se refiere. En el Nuevo Testamento aparecen mencionadas siete Marías, sin contar la Magdalena:
-La Virgen: obviamente, no se trata de esta, pues no la nombrarían así.
-María de Cleofás: se sabe que estaba en el momento de la crucifixión, pero no sabemos quién es.
-María de Betania: la hermana de Lázaro y Marta.
-María de Santiago: madre de los apóstoles Santiago el Mayor y Juan. Otros la han identificado con la madre de Santiago el Menor, y que sería hermana de la Virgen. Otros la han identificado con la propia María de Cleofás.
-María, la madre de Marcos: la madre del evangelista (o, más bien, a quien la tradición ha asignado como el autor del evangelio del mismo nombre). Solamente en los Hechos de los Apóstoles se la nombra como dueña de la casa donde San Pedro se refugia tras ser liberado de la cárcel.
-María Salomé: o simplemente Salomé. Es nombrada como discípula de Jesús. Y, al igual que María Magdalena, debía tener mucha cercanía con el nazareno, tal y como se desprende de dos de los evangelios gnósticos: el de Tomás y el de los Egipcios.
-María de Roma: mencionada por San Pablo en su carta a los Romanos.
Imposible asegurar, por lo tanto, de qué María se trata. El evangelio de San Mateo dice que el propio Jesús resucitado se aparece a aquellas dos Marías y les dice que los apóstoles le encontrarán en Galilea.
b) El Evangelio de San Marcos nombra a tres mujeres: la Magdalena, María de Santiago y Salomé. Las tres huyen al ver al ángel. Solo la Magdalena se encuentra más tarde con Jesús. Entre los estudiosos del cristianismo primitivo sostienen que esta última aparición es un añadido posterior al evangelio. También consideran añadido la siguiente aparición: a dos discípulos que iban por el campo. Esta última coincidiría con la narrada en el evangelio de San Lucas: la de Emaús.
c) El Evangelio de San Lucas habla de tres mujeres: la Magdalena, Juana y María de Santiago. Esa Juana era otra discípula, esposa de un ecónomo de Herodes Antipas. Los apóstoles no creen a estas mujeres y San Pedro acude en persona al sepulcro para comprobarlo por sí mismo. A continuación, Lucas habla de la mencionada aparición en Emaús.
d) El evangelio de San Juan solo habla de una mujer como testigo: la Magdalena. Es la escena del Noli me tangere, de la que ya hablamos.
Todo esto nos lleva a dos conclusiones:
-Las mujeres son los primeros testigos de la Resurrección, independientemente de su número e identidades. En la sociedad judía el testimonio de las mujeres no tenía validez. Que los cuatro evangelios insistan en que fueron mujeres marca un alejamiento de la tradición judía. Si esto es un reflejo del helenismo promovido por San Pablo, de acuerdo con los investigadores del Jesús histórico, tampoco es que los griegos fueran muy feministas (más bien al contrario...). Por lo tanto, nos lleva demostrar que el relato de que los primeros testigos de la Resurrección eran mujeres se mantuvo durante décadas y así fue recogido por los autores de los evangelios. Y esto nos lleva a otra cuestión: unas mujeres presenciaron algo ¿Pero qué? Si la historiografía descarta la Resurrección como hecho histórico al no ser un hecho repetible (de acuerdo con sus parámetros) ¿qué vieron las mujeres?
-María Magdalena es la única mujer que los cuatro evangelistas nombran como testigo seguro. La transmisión del relato en época posterior a la muerte de Jesús no podía ocultar un hecho así. Ninguna mujer fue apóstol, pero ninguna mujer huyó ante el prendimiento de Cristo, a diferencia de los apóstoles, salvo Juan. La lealtad de la Magdalena tuvo que ser algo a destacar hasta el punto de quedar registrado como testigo esencial.
3. ¿Cómo se les aparece Jesús?
Tanto en la escena de Emaús como en la aparición del evangelio de San Juan los testigos no reconocen a Jesús al principio. En el caso de Emaús, hasta que parte el pan en la cena. Y en el caso de la Magdalena, hasta que Jesús la llama por su nombre ¿Por qué? ¿Se encontraba bajo alguna forma extraña? ¿Iba disfrazado? ¿Era solo una imagen que flotaba, como un holograma? Sigue siendo un misterio.







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