viernes, 13 de marzo de 2026

A la búsqueda de Jesús: retrospectiva 2010

   ¡Oh, 2010! De nuevo acudo a ti ¡Qué grandioso fue tu verano, con la victoria de España en el mundial! Ya he hablado de ello otras veces, incluido el ser el año en el que nacieron mis apóstoles. Pero tiempo habrá de recordar el mundial. Esta vez, vuelvo a 2010 para evocar aquella Semana Santa en la que seguí con la investigación sobre Jesús iniciada en 2008. El punto de partida fue un libro que llegó a mis manos, escrito por mi primo Iñaki Moreno, gran investigador sobre estos temas: El hombre que venció a la muerte: entrevista a los apóstoles.


    Mediante un periodista del siglo I d.C., los apóstoles Mateo, Felipe y Juan van hablando sobre Jesús, contando cada uno aspectos distintos del personaje. Esa humanización que plantea el libro me llevó a retomar lo descubierto en 2008. Y también de la mano de la música, con el musical Forza venite gente sobre San Francisco de Asís


y del arte, con los prerrafaelitas;


William-Adolphe Bouguereau, odiado por los impresionistas,


incluido un plato de pasta con tomate y ricotta,



    y Friedrich, cuyo cuadro La cruz en la montaña siempre me evoca Hymne de Vangelis. Pocos cuadros hay con tanta fuerza espiritual. Fuerza que ya me llegó un año antes, en abril de 2009, cuando redescubrí a este pintor del romanticismo alemán, profundamente religioso. Creía en la naturaleza como revelación de la existencia y la grandeza de Dios.


Y también llegó Jesús: la vida oculta de Piñero, del que ya hablé.


    Con este libro y Las ratas de Miguel Delibes me fui con mi familia de vacaciones de Semana Santa  a la comarca oscense de la Ribagorza. Y allí nos asentamos aquellos días, en un pueblo cerca de la preciosa Alquézar.


    La mayoría de los monumentos de España y de Europa son religiosos, por lo que yo, desde muy pequeño, siempre he querido buscar y reconocer escenas y elementos religiosos allá por donde he viajado y viajo. Y más aún entonces con ese despertar espiritual, que ya había comenzado en Rusia en 2008, y que se afianzaba con mis lecturas ese año. Allí, en Alquézar, hay una iglesia en cuyo altar está la escena del Noli me tangere: Jesús resucitado ante María Magdalena. Lo curioso es que Jesús aparece con un morrión, propio de los Tercios (no he encontrado foto). 
    El Domingo de Ramos fuimos a Barbastro: una ciudad de provincias muy acogedora. Allí vino de nuevo a mí la música de Forza venite gente. Cerca de allí está Torreciudad: el complejo del Opus.


    Pero no me acerqué a ti, pues prefiero la fe sencilla, como ya dije, y no el oscurantismo involucionista que se disfraza de camiseta, guitarrita y derechita cobarde. 
    Otro día, hubo visita obligada a Roda de Isábena: un precioso pueblo medieval con la catedral más pequeña de España.

    Catedral que merece la pena visitar: románica del siglo XI (una de las más antiguas de España), con añadidos posteriores. Y con una cripta, muy común en Italia (Módena, Milán, etc.), pero extraño en nuestro país.


    Recuerdo ver allí un cuadro horroroso de la negación de San Pedro. Pero me llevó a evocar esa escena en Jesucristo Superstar: una de las mejores canciones del musical.


    Jesucristo Superstar marcó también aquel viaje, no solo con La última cena (tan evocadora también en 2024 en Valdeluz...), sino también con I don't know how to love him. Curiosamente, no era una de las que me gustaban al principio, pero ahora es una de las que más.


    Y Could we start again, please? (¡Cuánto la canté en otoño de 2022, pensando que no volvería a ver a mis apóstoles del Brianda!)


Y también Pie Jesus, también de Andrew Lloyd Webber.


    Mientras escuchaba esta última, paseando por unos antiguos lavaderos naturales, no lejos de Alquézar, de nuevo volvieron a mi mente los cuadros prerrafaelitas. No me parece una casualidad que Webber haya mostrado su admiración por estos artistas en varias ocasiones.




    También en la catedral de Roda de Isábena se pueden ver unas magníficas pinturas románicas, conectadas con las de Taül: calendario agrícola, bautismo de Cristo y Juicio Final.


    El bautismo de Cristo, punto de discusión entre católicos y arrianos. E introduce un ritual que nadie sabe de dónde viene: ¿de los esenios? ¿Lo inventó San Juan Bautista? ¿Era San Juan Bautista un esenio?


    ¿Cómo no escuchar en la canción de Hijo de Hombre de Phil Collins de la B.S.O. de Tarzán el evangelio? ¿Cómo no imaginar a un San Juan Bautista de nuestro tiempo cantándosela a un Jesús de nuestro tiempo al bautizarle?


Por cierto, recomiendo comer en el restaurante del claustro de la catedral.


    Y en el viaje de regreso a Soria, entre canciones evocadoras de todo esto, la radio habló de una obra de teatro sobre los dos ladrones, que conversan antes de que Jesús llegue al Gólgota. Todo giraba en torno a Cristo, como no podía ser de otra manera en Semana Santa. Y aunque también hubo tiempo para pensar en Heidi Klum y ver Callejeros, dedicado a las viviendas de protección oficial, aquella semana de 2010 me hizo ampliar mi visión del nazareno y su huella.



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