viernes, 5 de junio de 2026

La verdad tras el mito de los 12 trabajos de Heracles

   Tras terminar el mito de las doce pruebas de Heracles, analizamos, como en el caso de Jasón y los Argonautas, la verdad detrás de aquel.



    Los doce trabajos de Heracles parecen ser reminiscencias de los tiempos remotos en los que el ser humano se lanzó a transformar el medio en el que vivía. Pero la fuerza de Heracles es tan grande que el héroe lo consigue con sus propias manos: no en un proceso largo de siglos, sino en doce años. De este modo:

1. El león de Nemea, la hidra de Lerna, la cierva de Cerinea, el jabalí de Erimanto y las aves estinfálidas nos hablan de la misma realidad: dar muerte, captura o espantar a animales salvajes. No deja de ser curioso que Heracles solo tiene misión de matar a dos de esas bestias: el león y la hidra. Ambos están fuera de lo doméstico, no han aceptado el dominio humano. El león es el único animal de los trabajos que no se encuentra en Europa y la hidra es directamente fantástico. No tienen sitio, por lo tanto, en el plan transformador del continente.



2. Los establos de Augías, el toro de Creta, las yeguas de Diomedes y los bueyes de Gerión nos indican el descubrimiento de la ganadería. El ser humano ha dominado a la fuerza bruta del punto 1, la domestica y la explota. También nos puede indicar la existencia de sociedades pre-neolíticas que convivieron con sociedades ya neolíticas. En este caso, Heracles representaría a las primeras, que pretenden buscar el secreto de las segundas. No es casualidad que Gerión sea un gigante, pues son estos los conocedores de secretos vetados a los mortales (como El gigante sin corazón). Y uno de esos secretos sería la propia ganadería.

3. El punto 2 se puede aplicar también a la agricultura. En este caso, Heracles busca este "secreto" en el jardín de las Hespérides.

4. El noveno trabajo, el cinturón de Hipólita, nos habla del dominio sobre otro "secreto": la metalurgia. El héroe no forja, pues no conoce esta técnica. Ni siquiera usa armas de metal: recordemos que su arma es una maza de madera de olivo y, además, viste una piel de león. Es como si viviera aún en el Paleolítico. Tampoco pide a otros que forjen la pieza para él, como hace Sigurd en la Saga Volsunga de los vikingos. Heracles roba directamente algo que él no sabe crear.



    Si tomamos las manzanas de oro de las Hespérides como joya, solo esta y la del cinturón de Hipólita son pruebas que consisten en buscar tesoros. Pero si tenemos en cuenta que de doce trabajos tres tienen que ver con el ganado de un rey, vemos cómo la posesión de esas reses conformaba un verdadero tesoro, más que las joyas. Por lo tanto, el mito tiene un peso neolítico muy destacado, que permaneció con el paso del tiempo.
    No parece una casualidad que las cuatro últimas pruebas se sitúen muy lejos del mundo griego. En el caso del cinturón de Hipólita, el lugar se encuentra en los confines del mundo conocido para los griegos, donde, como recordamos, los helenos situaban a las amazonas, los grifos, cinocéfalos, etc. 
    Lo mismo sucede con los bueyes de Gerión. La isla de Eritía, donde habitaba el gigante de tres cabezas, se situaba más allá de las columnas de Heracles. Se cree que correspondería a la actual Cádiz (Gades), que se encuentra en una península que, hace 3000 años, era una isla. El recuerdo de aquel territorio, en contacto con el mundo griego desde tiempos remotos, junto con la tradición ganadera ibérica, forjó esta décima prueba.





    El más interesante, en este aspecto, es el undécimo trabajo: las manzanas de las Hespérides. Ya no se trata de los confines del mundo conocido: es más allá todavía. Esta prueba desafía al NON PLUS ULTRA de griegos y romanos, puesto que Heracles va más allá, a un lugar que ningún mortal ha visto. Pensemos que los griegos, a través del comercio, habían oído hablar de la India, pero no será hasta el imperio de Alejandro Magno cuando se lanzarán a conocerla por sí mismos. Lo mismo sucede con Gran Bretaña y la misteriosa Thule, que serán finalmente contempladas por Piteas. Pero ningún griego navegará rumbo oeste por el misterioso mar Océano (el Atlántico). Para el mundo heleno lo que se encuentra más allá de Iberia es un lugar misterioso, desolado, "donde habitan las sombras".





    El jardín de las Hespérides es tan misterioso que hasta los dioses tienen pocas noticias sobre él. Zeus condena a Atlas a cumplir su suplicio allí porque no está en el mundo conocido, como hace con Prometeo en el Cáucaso. Nereo ha oído hablar de él, pero no mucho más. 
    El maravilloso vergel que es dicho jardín solo puede compararse con el Edén judeocristiano:

  1. También está fuera del mundo conocido: aunque se situaba en Oriente Próximo, por los ríos descritos (entre ellos el Tigris y el Éufrates), su descripción y el hecho de que esté vetado y velado al ser humano nos hacen situarlo fuera del mundo de los mortales.



  2. El árbol que proporciona las preciadas manzanas y la presencia de la serpiente nos llevan también al Edén. Aunque la serpiente no es vigilante del árbol en el caso del Génesis: su papel es embaucador y no guardiana de tesoros, como sucede con la mayoría de los ofidios en los mitos indoeuropeos.

    Hay otra similitud muy interesante, en este caso con las islas imaginadas por griegos, romanos y celtas. Estos territorios, desconocidos para los mortales, se situaban siempre muy al oeste, más allá del temido océano. Los romanos hablan de las Islas Afortunadas, que se identifican con las Canarias, conocidas por los cartagineses. El clima y el paisaje descrito acerca de ellas, como, por ejemplo, que "sale cualquier planta" (en alusión a la fertilidad proporcionada por la tierra volcánica) pudo configurar en la imaginación el maravilloso jardín.



    Los celtas situaban en un lugar indeterminado en el océano la isla de Avalon, literalmente "isla de las Manzanas". Según la leyenda, estas frutas crecían todo el año allí y eran guardadas por unas hadas. Posteriormente, Avalon ya no se situará en el Atlántico, sino en la colina de Glastonbury Tor, en el suroeste de Inglaterra, y será el lugar que acogerá el cuerpo del rey Arturo.





   Tanto el jardín de las Hespérides como aquellas islas nos indican una cosa: los antiguos recibieron noticias vagas acerca de tierras más allá del océano ¿Navegantes desviados de su ruta las encontraron? ¿Eran Canarias, Azores o Madeira? ¿Era América? ¿Eran retazos del mito de la Atlántida?
    En cuanto al último trabajo, la captura del Cancerbero, no solo estamos en un lugar fuera del mundo conocido: es el Más Allá, el inframundo.




     Recordemos que el inframundo no es el infierno cristiano donde sufren los pecadores, sino el lugar donde se encuentran las almas de los fallecidos. La fama y poder de Heracles son tan grandes que su último desafío ha de ser el descenso al inframundo, al igual que Ulises, Orfeo y el propio Cristo. El héroe se adentra en el misterio de la muerte. Para ello, antes del descenso, Heracles es iniciado en los misterios de Eleusis


    Estos rituales, muy populares en la antigua Grecia durante siglos, giraban en torno a Perséfone y su condición de vivir entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Como la diosa nórdica Skadi, da lugar también al invierno y al verano.
    Así, desde la fuerza bruta del león de Nemea, el héroe alcanza la iniciación plena, tras pasar por el dominio de la agricultura y la ganadería. Y esa iniciación la ha logrado yendo más allá: a los confines del mundo conocido, a las tierras más allá de estos y al propio inframundo.


miércoles, 3 de junio de 2026

I will find a place to call my own

  En ciertas películas británicas hay como una atmósfera, una sensación de buen rollo, de arraigo, de algo sentimental, pero no vacío en absoluto. Es lo que pasa, por ejemplo, en Un tipo genial (Bill Forsyth, 1983) o en Tocando el viento (Mark Herman, 1996).
 Un tipo genial cuenta la historia de Mac Intyre, un hombre de negocios (Peter Reigert) enviado por el excéntrico presidente de una compañía pretolera americana (Burt Lancaster, en uno de sus papeles en Europa, como en El Gatopardo o Novecento) al pintoresco pueblo escocés de Ferness para instalar una refinería. Allí comprobará que la sencillez de la vida de sus habitantes choca con sus hábitos de la gran ciudad. Especialmente con el personaje de Ben Knox (Fulton Mackay), un personaje solitario que se niega a vender su tierra.


  La película no es, sin embargo, una apología del ecologismo, como podría intuirse. Es más, salvo Ben, la gran mayoría de los habitantes de Ferness parecen muy interesados en vender sus tierras. Pero sí vemos, de algún modo, la idea de si merece la pena sacrificar ese modo de vida sencillo y rural. En ese caso, sí se refleja mejor en el personaje de Marina (Jenny Seagrove) y su historia de amor con Danny (Peter Capaldi).


   Aunque Un tipo genial es un clásico de la comedia en el Reino Unido, su humor absurdo y surrealista no me convence. Pero sí su parte sentimental y grandes escenas, como cuando Danny y Marina contemplan la aurora boreal o el concierto local.


    Concierto en el que interpretan por primera vez la que es la verdadera estrella de la película: Going Home, de Mark Knopfler. La canción vale por todo el film, la prueba es que el disco recaudó más millones que este. En ese mismo concierto, el personaje de Víctor (Christopher Rozycki) canta otra canción que dice I will find a place to call my own ("Encontraré un lugar al que llamar mío").


    Esa frase define, de alguna forma, a la atmósfera que se desprende de estas películas. Así sucede también en Tocando el viento, donde sí se logra la mezcla de comedia y drama. La película narra la historia de unos mineros del norte de Inglaterra que tienen una banda de música. Desanimados por el cierre inminente de la mina, los personajes también están desanimados de seguir con la banda. Pero su director (Pete Postlethwaite) intenta que vean que si la banda prosigue, sus vidas seguirán teniendo sentido de alguna forma.


    Para ello, el aliciente que ha de levantar la moral de los mineros, tras el cierre de la mina, es el concurso de bandas de Londres.


    Idea muy similar a la de Rondallas (Daniel Sánchez Arévalo, 2025), con los mismos ingredientes de historias personales en un pueblo gallego.


    I will find a place to call my own puede aplicarse también a la serie Doctor en Alaska (1990-1995), que, aunque no es británica, puede insertarse perfectamente en esta atmósfera.


    El doctor Joel Fleishman, un urbanita neoyorquino, adopta, de algún modo, el papel de Mac Intyre en su destino como médico: el remoto pueblo de Cicely, en Alaska. Pero, a diferencia del agente petrolero, Fleishman tendrá que adaptarse por más tiempo. Y chocará aún más con los caracteres surrealistas de muchos de los habitantes de Cicely.


Doctor en Alaska fue copiada en 2009 en España por la serie Doctor Mateo.




    Como señaló Sergio del Molino, la clave de Doctor en Alaska es que sus personajes "son libres porque aceptan su destino". De algún modo, encuentran un lugar al que llamar suyo.


lunes, 1 de junio de 2026

sábado, 30 de mayo de 2026

La isla de los Ladrones

  Frente a las costas de Guam, los miembros de la expedición de Magallanes ven llegar a unos nativos en canoas a las naos.




Suben a los barcos y provocan una escaramuza.


Hay desorden y los nativos huyen robando objetos a los españoles, entre ellos, el batel de la Trinidad.



    Debido a esto, aunque logran recuperar el batel, los expedicionarios acuerdan abandonar Guam, tras aprovisionarse. Por esto suceso, llaman a la isla "isla de los Ladrones".



Graduación Valdeluz 2026

 ¡Cuántas emociones en una sola tarde-noche! Para empezar: ¿quién me iba a decir que volvería a Valdeluz con vosotros y que de nuevo os daría clase? ¿Y que derrotaría de nuevo al dictador? Aunque estamos terminando el curso, todavía no me lo creo. Pero así es. Hemos ganado juntos la 2ª guerra de Valdeluz.
    No creáis que exagero si os digo que esta ha sido la mejor graduación en la que he estado. Mejor incluso que la mía de 2007. Es la verdad. Porque hay muchas emociones juntas puestas en esta experiencia. 





    No os miento tampoco al llamaros apóstoles, pues bien sabéis, como dije en mi discurso, que habéis sido esenciales en mi camino. No olvidéis que los apóstoles llamaban "maestro" a Jesús, que es lo mismo que decir "profe". Y es así como lo siento. Así me lo habéis mostrado desde que nos conocimos aquella mañana de septiembre de 2023.
    Y como en el curso 2023/2024, me habéis arropado igual. Así me he sentido. Vuestra ovación tanto en la ceremonia como en la cena así me lo muestra. 


    No inventé tampoco nada en mi discurso al contaros que tampoco fue una casualidad el daros clase. Había dos intenciones. 


    Una, el poder seguir dando clase a los de Valdeluz, a los que conocí por primera vez en el Brianda (2022). Y la otra, la más personal, el poder dar clase a los hijos de los chavales de Horche a los que mi padre daba clase y que jugaban conmigo, con aquel niño que fui, a los Mosqueperros. 


Ambas se cumplieron aquí, en la "ciudad fantasma" de la carretera de Cuenca, como yo la llamaba.
  De alguna manera, estaba escrito. Y estaba escrito también el que yo volviese junto a vosotros y estuviese en vuestra graduación.


    De esta forma, terminamos esto juntos. He formado parte de esta historia y ha sido un enorme honor que haya sido con vosostros.

¡GRACIAS!



viernes, 29 de mayo de 2026

El último trabajo

  Heracles ha completado con éxito el penúltimo trabajo: traer las manzanas de las Hespérides. Y para ello ha tenido que viajar a una tierra remota, lejos del mundo conocido. Cree que la última prueba no podrá ser más complicada. Pero se equivoca. Euristeo le ordena traer al can Cerbero: el terrible perro guardián del inframundo, con tres cabezas ¡Descender al inframundo!
    Heracles se forma primero en los misterios de Eleusis para estar preparado. Y desciende a la morada de los muertos por la entrada que hay en Ténaro. Una vez en el inframundo, Heracles monta en la barca de Caronte para atravesar la laguna Estigia. El barquero se siente incómodo, pues nunca había transportado a un vivo, pero sabe de la fuerza de Heracles y tiene miedo.


    Heracles encuentra a muchos difuntos y llega hasta donde Hades y su esposa Perséfone presiden el inframundo.


    Heracles les explica su misión: deber llevar consigo al can Cerbero para poder finalizar sus doce pruebas.


-¡Oh, Hades, esposo mío! Dejemos que Heracles tome prestado a nuestro Cerbero para que pueda al fin librarse de la servidumbre de Euristeo.-suplica Perséfone a su marido.


-Está bien. Puedes llevarte a Cerbero, pero solo si eres capaz de dominarlo sin usar tus armas.-exige Hades a su sobrino.


Y Heracles encuentra al terrible perro de tres cabezas.


El héroe lucha contra él con sus propias manos hasta que logra dominarlo.


    Heracles toma consigo a Cerbero y se presenta en la corte de Euristeo. Este se espanta ante la visión del terrible perro y por el hecho en sí: Heracles ha sido capaz de bajar al mismo inframundo y domar al monstruo de tres cabezas.



-Heracles, tu fuerza y tu ingenio están más que probados. Has concluido tus doce trabajos y te libero de tu servidumbre.-dice Euristeo.
    Heracles es libre al fin y ha expiado su terrible delito. El hijo de Zeus ha triunfado.



martes, 26 de mayo de 2026

Casa egipcia

 

    Hacía tiempo que quería conseguir la casa egipcia 4246. Es una referencia muy chula y lograda, que viene muy bien para mis egipcios.



    Lo que no me gusta es la costumbre de Playmobil de los últimos años de unir edificios y suelos, porque las figuras casi no se sujetan en esos suelos.


    La casa incluye un pozo de cigoñal, pieza que ya tenía yo por la referencia 5387, la de los saqueadores egipcios.


    Esta casa de adobe y cal, tan típica de Oriente Próximo, viene muy bien también como casa judía de la época de Jesús. Aquí la vemos como vivienda de la Sagrada Familia en Nazaret:


Y si cambiamos las palmeras por cactus tenemos una casa mexicana para las historias del oeste.