miércoles, 24 de junio de 2026

Lo que llevamos de mundial 2026

  Hoy, día de San Juan, llevamos ya 13 días de mundial ¿Qué podemos decir?


    Pues que no comenzamos de la mejor forma posible: empatando 0-0 contra Cabo Verde. Un país que nunca había estado en un mundial. Aunque de todas maneras esté es el mundial con más países. Es por ello que habrá por primera vez dieciseisavos de final. El caso es que el 11 inicial de Luis de la Fuente no marchó bien y no llegó el gol. Vozinha, el portero de Cabo Verde, se medía contra la vigente campeona de Europa y paró todos los tiros españoles a puerta.





     Al día siguiente, varios "expertos" decían que "eso no le hacía bueno", que "al ser malos los españoles no tenía mérito" y que "todos los tiros fueron a las manos". La vida pone a cada uno en su lugar y los "expertos" hace tiempo que ya no pintan nada... Véase la pandemia, la DANA de Valencia y el cónclave. Sacar a Dani Olmo en la segunda parte, a Lamine Yamal también, pero tarde, y a Nico Williams en el descuento, no fue nada acertado.
    La clave positiva fue Cucurella, que ha fichado por el Madrid para la siguiente temporada. Nos alegramos.


    El empate frente a Cabo Verde trajo la desilusión y el autoflagelarse, que tan popular es en España como el fútbol y la envidia. Los más entusiastas recordaron la (casi) coincidencia con el mundial de 2010 para elevar la moral: que entonces empezamos perdiendo contra Suiza.
    Es inevitable no tener en mente siempre el insuperable mundial de 2010 (le dedicaré una retrospectiva de las mías). Además, se han señalado coincidencias con aquel año. Entre otras:

1. El Atleti perdió en la Copa del Rey.
2. El Barça ganó la Liga.
3. El Madrid fichó a Mourinho.
4. El mundial empezó el 11 de junio.
5. Shakira cantó la canción del mundial.
6. España estaba en el grupo H.
7. El Barça aportó 8 jugadores a la selección (entre ellos, Iniesta, Pujol y Piqué).
8. El partido inaugural fue México vs Sudáfrica.



Ojalá estas coincidencias no se queden solo en algo anecdótico.
El caso es que tras la autoflagelación llegaba el España vs Arabia Saudí. Y volvimos a brillar. Buscábamos un gol en los 10 primeros minutos y llegó justo en el minuto 10 con Lamine Yamal. 


    Oyarzábal otorgaba la seguridad con los dos siguientes goles. más tarde, nada más empezar la segunda parte, llegaba un gol de Arabia en propia, que sumaba, así el cuarto. El gol de Ferrán Torres, que nos otorgaría el 5-0, fue anulado por el VAR. Así que nos quedamos con un más que merecido 4-0 y la esperanza y la ilusión recobradas. El próximo encuentro contra Uruguay.

¡VAMOS, ESPAÑA!







martes, 23 de junio de 2026

El western es para el verano

  Como dije, igual que las bicicletas, el western es para el verano.


    Recuerdo ya en el verano de 2010 leer un artículo que hablaba sobre esto. Y es que yo no me imagino otra estación del año para las historias de vaqueros, indios, caballería, forajidos, duelos, etc. Así que uno de mis recuerdos más antiguos del verano es yo mismo jugando con los vaqueros de la 3304, que fueron, además, mis primeros Playmobil.



    También en un verano remoto me leyeron por primera vez El fantasma de las balas de oro. Que se convirtió para mí, no solo en mi álbum favorito de Blueberry, sino en uno de los mejores cómics del mundo y un referente inconsciente del verano.


    ¿Cuándo si no pensar en ese sol abrasador en el desierto americano, donde acechan las serpientes de cascabel y los escorpiones?
    En desiertos y verano, pasando por El fantasma de las balas de oro, debía pensar también mi yo de entonces al escuchar A Horse with No Name, la mítica canción de America. Y los paisajes que evocaba no eran solo los de Blueberry, sino los de mi propio pueblo.


    No olvidemos que era la época en la que Kevin Costner resucitó el western con Bailando con lobos, cuya música se siguió oyendo durante años en el anuncio de Repsol. Tal fue el resurgimiento del tema de los indios que Mayoral, la marca de ropa infantil, sacó una campaña publicitaria en la que unos niños visitaban una reserva india. Los nativos aparecían galopando al lado del autobús. A mí me emocionaba mucho este anuncio.






    Más que nada porque aquel resurgimiento pegó fuerte en mí. Tenía todas las referencias de indios de Playmobil (salvo el campamento 3733, que no lo conseguí hasta mucho más tarde)





    Yo iba siempre con los indios en aquellos primeros 90. Recordemos que aquel resurgimiento coincidió con el 5º centenario del descubrimiento de América, con lo que el interés por las tribus americanas, y norteamericanas en particular, era muy grande (recordemos Las mil y una Américas y Érase una vez las Américas). Años después, pasé a admirar a la caballería, por lo que los indios se convirtieron en el enemigo. 





    Pero, con el paso del tiempo, volví a apoyar a las tribus norteamericanas (por cuanto han sufrido a manos de los anglosajones, los mismos que nos acusan a nosotros de Leyenda Negra, y por nostalgia). El caso es que en lo de Mayoral entrabas en un sorteo para viajar a EEUU y visitar una auténtica reserva india. Hoy día sería impensable por varias razones... Nunca supe si al final se llegó a hacer...
    El western en verano me lleva a galopar junto a la caballería y cantar She wore a yellow ribbon o I left my love; a entrar en un tipi y fumar la pipa de la paz,





 a sacar un revólver en la calle principal de un pueblo del oeste (¿había más de una calle?), a tomarme un whisky en el saloon; a levantar mi sombrero al paso de una caravana,


 a explorar un bosque con un gorro de piel de mapache,



a buscar oro mientras suena Paint your wagon y a alejarme del porche mientras suena I was born under a wandering star o The story of a soldier.




    Así que, cada verano, vuelve el western, ya sea en películas,


en novelas,


y en cómic.




domingo, 21 de junio de 2026

La muerte de Magallanes

     Marzo de 1521. La expedición de Magallanes avista un archipiélago al que bautiza con el nombre de Islas de San Lázaro. Años más tarde serán rebautizadas como Filipinas por Ruy López de Villalobos en honor al príncipe de Asturias, Felipe de Austria. 
    Los españoles desembarcan en la isla de Cebú. Allí, Magallanes entabla amistad con el rey Humabón.


    Magallanes y Humabón firman una alianza. El rey nativo acepta convertirse al cristianismo, así como su esposa y cientos de súbditos.


    A cambio, Humabón pide a Magallanes que combatan a su enemigo: el caudillo Lapulapu, señor de la isla de Mactán. El capitán portugués acepta, pues ve una manera fácil de ganarse la confianza de los nativos. Así, los españoles desembarcan en Mactán con Magallanes al frente, que porta coraza y yelmo.


Lapulapu y sus hombres defienden la playa y combaten a los españoles.


Pero en medio del combate, Magallanes es malherido y muere.


    Los españoles contemplan a su capitán muerto. Han atravesado dos océanos inmensos, han explorado lugares que nadie había visto, guiados por él ¿Qué va a ser ahora de la expedición?




Cuando todos los caminos llevaban a casa

  A principios de los 90 la vida era así: llena de luz, llena de color. Era un bosque, un río, lluvia, viento y sol. Así nos lo mostraba Érase una vez el cuerpo humano a la hora de comer.


     Cuando nuestras inquietudes era jugar a los toros en el recreo, en la casa de Emilio; qué comeríamos para merendar y qué veríamos mientras tanto en la tele. En esas tardes interminables, donde había gigantes sin corazón, grifones o princesas disfrazadas de criadas.


 Así que en esas tardes, pasear hasta el Pino era encontrarse, con la imaginación, con aquellos personajes, con aquellos escenarios ¡Cómo persiste todavía al caer la tarde la casa de la bruja de David el gnomo en el bosque, con el interior iluminado, y la música misteriosa que la acompañaba!



    La capítulo empezaba con una misteriosa frase del narrador (el gran Teófilo Martínez): “En el bosque suceden cosas fantásticas, bueno, para vosotros, los hombres, que arrastráis vuestra rutina cotidiana, pero para nosotros, los habitantes del bosque, habituados a este tipo de maravillas, son más bien normales”. El gato de la bruja, que se ausenta, se impacienta y sale al bosque. Tiene la mala fortuna de caer en la trampa de la entrada de la casa de David. Lo liberan, pero nadie se pregunta de dónde viene. De regreso a su casa lo encuentra su dueña. Ella ríe y anota la última frase en un libro en cuya cubierta aparece escrito Caperucita Roja. En ningún momento se explica quién es esa bruja y por qué es el único personaje de toda la serie que no mantiene ningún tipo de relación con los protagonistas.



    La serie lograba fomentar esa sensación de misterio, y, al mismo tiempo, al nivel de los cuentos clásicos, como en la enumeración de los seres fantásticos del bosque:

“Según vuestras leyendas, en el bosque existen otros seres. Son los que llamáis crepusculares o nocturnos. Entre ellos están los elfos, los trasgos, los fantasmas, los enanos (¡no los confundáis con los gnomos, por favor!), los espíritus de los bosques, las ninfas de los ríos, los espíritus de las montañas, los ulglars, los hechiceros, las brujas, los hombres-lobo, los terribles espíritus del fuego y las hadas. La mayoría de ellos son fruto de leyendas y cuentos populares, pero los que realmente existen y nos crean problemas desde el soleado sur de Europa hasta las más apartadas regiones del norte son los trolls. Esos sí que existen”. 



  En otro capítulo titulado El papamoscasDavid viaja a una ciudad de noche para salvar a un papamoscas que ha sido raptado por un pajarero. Con la ayuda de un cuervo y unos cobayas logra entrar de noche en la pajarería y salvar no solo al papamoscas sino a todos los pájaros. El pajarero no logra detenerles con su escopeta y termina cargándose el cristal de su propia tienda. Esa escena, las farolas y las oscuras calles se grabaron en mi subconsciente.


Por eso, pasear por la plaza de Taracena era ver inconscientemente esas calles.
    De la misma manera, los pasillos de la colmena de los avispones de La abeja Maya eran los pasillos y porches del colegio.





"Por cierto, soy Alix, el poeta: ¡Ah, nuestras vidas se desvanecerán como el rocío de la mañana bajo los rayos del sol!"

Y cualquier castillo que visitara era el de Tir Asleen de Willow:


    Castillo donde aparecen los trolls (si aparecían también en David el gnomo ¿cómo no pensar que todo formaba parte de un mismo universo?) y el terrible dragón de dos cabezas:


¿Acaso no se convertía mi casa, también por una tarde, en la Nueva York de 1880 con Fievel y el nuevo mundo?



¡Un pequeño emigrante!

¿Y no era un largo camino la carretera en El retorno de Dartacán, donde el señor de Blancbec tomaba como impostor el lugar de su hermano el rey Luis XIII?


    Pero el farolillo de luciérnagas del porche de David me decía también: por muy lejanas que sean las aventuras, la luz espera en casa. 


Todo podía ocurrir en una sola tarde, cuando todos los caminos llevaban a casa.




sábado, 20 de junio de 2026

STOP Leyenda Negra (XXIV)

  Fomentemos la Hispanidad. El proyecto que fue cercenado por las envidias anglosajonas que fomentaron la Leyenda Negra. Combatamos esta intentando relanzar los lazos, justo lo que aquellas envidias perseguían.


    Qué bueno escuchar las palabras de Juan Manuel de Prada, Elvira Roca Barea, Santiago Armesilla, Roberto Vaquero o Telmo Aldaz en defensa de la Hispanidad. Figuras de izquierdas y de derechas, sobre un ideal común.



    Que aquel mismo espíritu del tío de Aldaz, Miguel de la Quadra Salcedo, con Aventura 92, regrese y establezcamos de nuevo lazos con nuestros hermanos hispanos. Hijos todos de un mismo proyecto común.


    Espíritu que yo intento rescatar y fomentar en mi día a día. Ayer, precisamente, vinieron a despedirse mis alumnas Débora y Waleska: de República Dominicana y Colombia, respectivamente. Cuando ya iban a dejar el aula, quizá por última vez, pensé al mirarlas que los tres formamos parte inconscientemente de aquel proyecto. Ellas son ejemplo vivo del mestizaje, de la fusión de culturas que la Leyenda Negra intenta que no veamos. Pero están ahí, latentes, testimonios vivos de aquel proyecto.


Proyecto que comenzó aquel 12 de octubre de 1492.


    Hagamos que nuestros hermanos transoceánicos no sean los "panchitos", "narcos" y demás elementos despectivos que los anglosajones se han encargado de fomentar. Que lo que una vez fuimos no se traduzca en delincuencia, pobreza e hispanofobia. Que se traduzca en cultura, historia, identidad, fraternidad. Volvamos al proyecto común que los reyes Isabel y Fernando construyeron haciéndonos uno bajo las estrellas. Fomentemos y trabajemos por la Hispanidad.



viernes, 19 de junio de 2026

El cómic del oeste (II)

  Cuando Blueberry se publicó se convirtió enseguida en una de las series más populares de cómic de la revista francesa Pilote (donde surgió en 1963) y de Europa. Goscinny, redactor jefe de esta revista, señaló: "Después de Blueberry es imposible hacer western". Ese fue el pistoletazo de salida para que los belgas Greg (pseudónimo de Michel Regnier) y Hermann se decidieran a crear una serie de western para la revista Tintín, la rival de Pilote en el mercado franco-belga: Comanche.


    El primer álbum de la serie apareció en 1969 y llevaba por título Red Dust. Comanche, la que da título a la saga, es la dueña de un rancho llamado 666 (sin connotaciones satánicas) junto a un pueblo de Wyoming llamado Greenstone Falls. De esta forma, Greg y Hermann se alejaron de Blueberry: nunca aparecerán ni los desiertos del suroeste ni la frontera mexicana. La llegada de un misterioso forastero llamado Red Dust, que defenderá a Comanche de los extorsionadores que quieren echarles para construir el ferrocarril, levantará el arruinado rancho y marcará una nueva etapa para el pueblo.


 
    La evolución de Comanche, tanto en guion como en dibujo, es similar a la de Blueberry. Las primeras historias beben del western clásico de Ford hasta que llegamos a El cielo rojo sobre Laramie. En esta historia dura y emocionante, los autores introducen las fórmulas presentadas por Leone y Peckinpah, tanto en el guion como en los planos.


    Hermann asegura que Comanche le sirvió como escuela de cómic, en la que aprendió todos los mecanismos y recursos del noveno arte, los cuales utilizó para sus series futuras, como Las torres de Bois-Maury. Y los aprendió con creces, pues si nos fijamos en muchas viñetas resulta difícil igualar esas composiciones.


    Curiosamente, mis álbumes favoritos de Comanche son aquellos en los que Red Dust, verdadero protagonista de la serie, actúa lejos de Greenstone Falls: el ya mencionado El cielo rojo sobre Laramie y El dedo del diablo.
    El cansancio de Hermann y sus inquietudes por explorar nuevos escenarios le llevaron a abandonar Comanche y a crear sus propias series.
    En 1972, también en la revista Tintín, mientras se publicaba Comanche, llegó una nueva serie western: Buddy Longway.


    Guion y dibujos corrían a cargo de Derib (pseudónimo de Claude de Ribaupierre), un dibujante suizo que se había formado con Peyo, el creador de Los pitufos. Derib había estado enamorado desde muy pequeño del western y de los caballos. Veía en sus Alpes las Rocosas e imaginó historias desde su infancia. Ya en 1969 había creado un western infantil: Yakari. Su protagonista, del mismo nombre, era un niño indio que podía hablar con los animales.


    Tanto Yakari como la primera aventura de Buddy Longway fueron hechas bajo la influencia de Peyo. Pero enseguida se alejó para mostrar una historia personal y sólida, que se convirtió en una de las más entrañables de la historia del cómic.
    Buddy Longway es un trampero que vive en las Montañas Rocosas en un período temprano del oeste americano, antes de la Guerra de Secesión. Vive en una cabaña en compañía de su esposa Chinook, una india sioux, y sus hijos Jeremy y Kathleen. Sus aventuras giran en torno a las presas que caza, bandidos, indios rebeldes, forasteros inquietantes...


    La saga muestra un alejamiento claro de las anteriores series de western. La aventura está servida, pero también las escenas sentimentales, la idea de la familia y la naturaleza en sí. En realidad, Buddy Longway es un canto de amor a la naturaleza. Bebe del fin de la guerra de Vietnam, el ecologismo y las inquietudes de aquellos años setenta. Al mismo tiempo, Derib plasma su amor por el western, los indios, los caballos y películas como Las aventuras de Jeremiah Johnson, película que le marcó significativamente.



    En Buddy Longway Derib dio también todo lo mejor como dibujante, plasmando los escenarios, los detalles, etc.


    En 1980 llegó la última gran serie de western: Durango




    Inspirada completamente en el spaghetti western (realmente es un spaghetti western traducido al cómic) y creada por el belga Yves Swolfs, es, sin duda, la apuesta más violenta y atrevida del cómic del oeste. Su protagonista, Durango, es un hábil pistolero a sueldo, que se enfrentará a caciques, imperios del ferrocarril y demás enemigos. A partir de su primera aventura, Los perros mueren en invierno, inspirada en El gran Silencio, será zurdo.




    Durango es un western duro. A diferencia de las series anteriores, se aleja de momentos de humor que aportaban los personajes secundarios. En Durango, simplemente no existen. Como los personajes interpretados por Clint Eastwood y Franco Nero en el spaghetti, Durango apenas habla y apenas tiene momentos para el amor. Pero mantiene la nobleza y la integridad de los otros pistoleros del noveno arte. Desde el tercer álbum, Trampa para un pistolero, su arma será una Mauser, la primera pistola automática del western.


    Con Durango, Swolfs llega al culmen del western, explorando todas las fórmulas y dejando una saga a la altura de sus predecesoras.