domingo, 1 de noviembre de 2026

Romance de los augurios de la pérdida de Granada

El rey moro de Granada,
dentro de ella estando un día,


entraron tres lobos viejos
por esa puerta de Elvira.



El uno mató a los dos;
ferozmente los comía.
El rey Chico se los mira
con espanto y maravilla.



Mandó juntar los ancianos,
moros de su morería,
y desque los tuvo juntos
estas palabras decía.


-¿Quién de vosotros, mis moros,
es el que adivinaría
aquesto que aquí ha pasado?
Mis tesoros le daría.


Allí respondiera un moro,
que Alatar por nombre había:
-Yo te lo diré, señor,
si tú me otorgas la vida.


-Pues dilo, dilo, Alatar,
que otorgada te sería.


-Sábete que estos tres son
las tres naciones que había,
repartidas por el mundo
de gran lustre y señoría.


La una es secta de moros,


la otra, ley de judería,


y la otra de cristianos,
que a todas vencido había.



Y en los reinos de Aragón
un infante residía.
Don Fernando ha por nombre
y esta es su nombradía.


Y este se vendrá a casar
con la infanta de Castilla,
llamada Doña Isabel,
de muy gran sabiduría.


Y ella ganará estas tierras,
como ya ganado había,
y conquistará Granada,
parte de la Andalucía.



 

sábado, 31 de octubre de 2026

Medium

     Un día se le ocurrió a la madre que los retratara yo a los tres, en grupo, para mandar el retrato a sus parientes de Inglaterra. Román y yo colocamos un toldo de lona en la azotea, y bajo él se pusieron la madre y sus dos hijos. Enfoqué, y por si acaso me salía mal, impresioné dos placas.


    Enseguida Román y yo fuimos a revelarlas. habían salido bien; pero sobre la cabeza de la hermana de mi amigo se veía una mancha oscura.




    Dejamos secar las placas, y al día siguiente las pusimos en la prensa, al sol, para sacar las diapositivas.
    Ángeles, la hermana de Román, vino con nosotros a la azotea.


    Al mirar la primera prueba, Román y yo nos contemplamos sin decirnos ni una palabra. Sobre la cabeza de Ángeles se veía una sombra blanca de mujer de facciones parecidas a las suyas.


    En la segunda prueba se veía la misma sombra, pero en distinta actitud: inclinándose sobre Ángeles, como hablándole al oído. 


Nuestro terror fue tan grande, que Román y yo nos quedamos mudos, paralizados.


Ángeles miró las fotografías y sonrió, sonrió. Esto era lo grave.




    Yo salí de la azotea y bajé las escaleras de la casa tropezando, cayéndome, y al llegar a la calle eché a correr, perseguido por el recuerdo de la sonrisa de Ángeles. 
Al entrar en casa, al pasar junto a un espejo, 


la vi en el fondo de la luna, sonriendo, sonriendo siempre.


    ¿Quién ha dicho que estoy loco? ¡Miente!, porque los locos no duermen, y yo duermo... ¡Ah! ¿Creíais que yo no sabía esto? Los locos no duermen, y yo duermo. Desde que nací, todavía no he despertado.

Pío Baroja
Medium




viernes, 30 de octubre de 2026

Romance del caballero

 

En el tiempo que me vi
más alegre y placentero,
me encontré con un palmero
que me habló y dijo así:



-¿Dónde vas, el caballero,
dónde vas, triste de ti?
Muerta es tu linda amiga,
muerta es que yo la vi.



Las andas en que ella iba,
de luto las vi cubrir.
Condes, duques la lloraban
todos por amor de ti.





Dueñas, damas y doncellas,
llorando decían así:
-¡Ay, pobre del caballero,
que tal dama pierde aquí!



-Que esté muerta,
que esté viva,
a verla tengo de ir,
al subir de mi escalera,
una sombra vi venir.
-No te asustes, dueño mío,
no te asustes tú de mí;
que soy tu amiga querida,
que ha venido a verte aquí.




-Si eres mi amiga querida,
echa tus brazos a mi.
-Los brazos que te abrazaban
a la tierra se los di.



-Si eres mi amiga querida,
echa un beso para mí.
-Los labios que te besaban
los gusanos dieron fin.



-Cásate, buen caballero,
cásate y te pido así,
que la mujer que tú tengas,
que la estimes como a mí.


miércoles, 28 de octubre de 2026

Accidente de tren en Toledo

 

NUESTRA SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS DEL ACCIDENTE DE TREN DE TOLEDO





SE SUPONÍA QUE LAS POSIBILIDADES DE QUE SE REPITIERA EL DE ADAMUZ ERAN "BAJÍSIMAS"



ÓSCAR PUENTE DIMISIÓN YA

Cuando llegaba la noche

   Hay imágenes que nos llevan a momentos o simplemente a sensaciones, atmósferas o ambientes. Es lo que sucede con lo que comenté al hablar de Suspiria. Y es lo que sucedía, especialmente, cuando llegaba la noche.
    Un camino solitario al anochecer puede suponer fantasmagóricos encuentros, como ya comenté aquí. Y ahora que estoy leyendo Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki, veo que hace ya siglos que esos escenarios son vistos así.


    Pensemos en la Santa Compaña, que se aparece, según la superstición gallega (y su versión asturiana, la Güestia, y la castellana, la Estantigua), en caminos solitarios. El mismo escenario en el que se situaba el viejo cuento de La zarza, en el que un hombre cree ser atacado por bandidos, o las llamadas Damas de carruajes, versión de la Edad Moderna de las actuales chicas de la curva. Y algo deben de tener esos caminos cuando yo de pequeño, que no conocía nada en torno a estas leyendas y supersticiones, veía esa caída de la noche en aquellos caminos cerca de casa como algo inquietante. Es lo que ya comenté aquí sobre los fondos de los cuadros de Goya.


  Y así lo relacioné con imágenes en aquel tiempo, ya fuesen provenientes de los cuentos que me leían, como El gigante de Violeta Denou, o en El ahijado de la muerte, de los hermanos Grimm. 



    Aunque existen varias versiones (El soldado y la muerte, El carbonero y la muerte, etc.), en todas ellas, el momento más inquietante es cuando la Muerte le enseña al protagonista una sala llena de velas encendidas y le dice que son las almas de la humanidad.


    Resulta curioso que el filósofo alemán Hans G. Gadamer contó una vez que El ahijado de la muerte era el cuento que más le había atemorizado de pequeño y precisamente por esa escena.
    Lo mismo sucede con series, como El Cuentacuentos,




    Cuando llegaba la noche, cuando era pequeño, una habitación a oscuras podía convertirse en la morada de un ser fantasmal, de una sombra maligna. Así aparecía en mis pesadillas de pequeño, al igual que en la plaza, cerca de mi casa, unas brujas celebraban una reunión, acompañadas de sus gatos. Una mujer de negros cabellos y vestido rojizo podía aparecer junto a la ventana. La momia de Rascar Capac de Las 7 bolas de cristal de Tintín podía aparecer en cualquier momento.


    Años después, me es imposible no ver en ciertos cuadros inquietantes esa caída de la noche, como en los de León de Spilliaert,





en los de William Degouve de Nuncques,





o en los de Paul Delvaux.


Lo mismo transmite La noche, la pintura del tocador de señoras del casino de Murcia.


    Cuando llegaba la noche, en resumen, la imaginación se disparaba. Y en este mundo dominado por la IA y la mediocridad, cuánto se echa de menos.




martes, 27 de octubre de 2026

La España macabra

  Este año, los investigadores Gorka López de Munain y Miriam Beltrán Valiente sacaron un libro llamado España macabra. Aunque no lo he leído, contaron en Cuarto Milenio sus investigaciones, todas relacionadas con elementos, obras, figuras, etc. relacionadas con lo macabro en nuestro país. Abro este hilo para exponer mis aportaciones sobre el tema. 
    Empezando por la Capilla de los Santos de la catedral nueva de Salamanca. En ella, allá por 1994, en la exposición castellanoleonesa de Las Edades del Hombre, pude ver de pequeño a la Muerte, en un hueco, con el letrero MEMENTO MORI: "Recuerda que morirás".


    El mismo terror que me provocaba el romance de El enamorado y la muerte, que aterrorizó igual allá por el siglo XV.


    No lejos están los cuadros del barroco español, donde regresan los esqueletos, como en los de Juan de Valdés Leal y su In Icti Oculi ("En un abrir y cerrar de ojos"). Lo más macabro es que estuviese colgado en un hospital.



O El árbol de la vida de Ignacio de Ries.


¡Qué decir del tétrico y ancestral toque de ánimas!


O de la España profunda que nos muestra Javier Gutiérrez Solana:




Y el cartel de esa misma España profunda que encontré en el cementerio de Madriguera (Segovia):


También lo he visto en los pueblos sorianos de Cidones y Los Llamosos.
    Testimonios todos ellos de aquella España macabra, que es, al fin y al cabo, parte de nuestra cultura ancestral.