jueves, 21 de mayo de 2026

¿Existió Robin Hood? (III)

  Tras rastrear la posible existencia histórica de Robin Hood, o, al menos, la base histórica en la que poder asentar al personaje, debemos ahora analizar el sustrato mítico.
    Hay un paralelismo interesante que nos lleva de nuevo a la Plena Edad Media, concretamente a la Fiesta de Mayo (May Day)






    Esta festividad primaveral, que se remonta a su vez a la fiesta celta de Beltane, giraba en torno a la boda simbólica entre un hombre llamado Robin y una doncella llamada Marion. Estos ritos eran parte de tradiciones pastoriles.



    Así lo recoge el trovador francés Adam de la Halle en su obra Le jeu de Robin et Marion (siglo XIII). Estos ritos tuvieron que influir en las baladas para la composición de los personajes. A partir del siglo XVI, el Robin proscrito y el Robin pastoril fueron ya uno solo. Y si tenemos en cuenta que Marian no se incorpora a las historias de Robin Hood hasta ese tiempo, el círculo se cierra.
    El investigador Jim Lees apunta a que aquella Marion pastoril era una evolución popular de la Virgen María y, a su vez, de las diosas celtas de la fertilidad: Brigit, Ataecina, etc.


    Al mismo tiempo, aquellos Robin y Marion son otro efecto del dualismo ancestral que establece en todas las cosas un principio masculino y otro femenino. Está presente en los ritos solares y lunares desde tiempos prehistóricos. Está en las asociaciones medievales con el sol y la luna, tanto en el arte como en las leyendas e incluso en las canciones ("El sol se llama Lorenzo y la luna, Catalina").


Asociación que se tradujo luego en los cruceros medievales: a un lado Cristo y al otro, la Virgen.



    Si tenemos en cuenta que "Roberto" significa "resplandeciente" y la Virgen María se asocia directamente con la luna ("con la luna bajo sus pies"), la relación del matrimonio pastoril simbólico con los dos astros es clara.



CONTINUARÁ...

Los bueyes de Gerión

  A través del heraldo Copreo, Heracles, tras finalizar su noveno trabajo, recibe su décima prueba: viajar hasta la isla de Eritía y traer los bueyes de Gerión.



¡Eritía! Eso está en el extremo oeste del Ponto (Mediterráneo). Heracles no había viajado tan lejos hasta ahora. Tras días caminando hacia el oeste, toma una decisión. Apunta al sol con su arco:
Helios, dios del sol! Permíteme viajar en tu copa o te dispararé una de mis flechas.
El dios Helios se presenta ante Heracles y accede.


Y así, el héroe viaja en la copa gigante de Helios, que le permite llegar al oeste mucho más rápido.


    De esta forma, Heracles llega al límite occidental conocido de la Tierra. Una estrecha franja de terreno une Iberia y África. Heracles la separa, creando así el estrecho de Gibraltar, llamado por los griegos "las columnas de Heracles".
    El héroe llega finalmente a Eritía. Y allí encuentra al ganado de Gerión.
 

    Pero el celoso guardián aparece para impedirle a Heracles llevarse a los bueyes. Gerión es un ser de tres cabezas.


El semidiós pelea contra Gerión.


Hasta que lo mata y parte victorioso con los bueyes.





martes, 19 de mayo de 2026

¿Existió Robin Hood? (II)

  En el siglo XIX, con el despertar nacionalista del Romanticismo, el personaje de Robin Hood vive una nueva popularidad. En 1820 Walter Scott lo recuperó como personaje para su novela Ivanhoe. Situada en el siglo XII, durante las rivalidades entre sajones y normandos, a las que ya aludimos, y la ausencia del rey Ricardo, Robin es descrito como "Locksley": un sajón (igual que el protagonista, Wifred de Ivanhoe) proscrito, líder de los rebeldes leales a aquel.


    John Keats, por su parte, en su poema Robin Hood, habla de Robin, Marian y Little John como parte de un pasado perdido y extraordinario. 


    En 1838 Pierce Egan el Joven escribió Robin Hood y Little John o Los Merrry Men del bosque de Sherwood. Por el nombre de Merry Men ("hombres alegres") comenzaron a conocerse los compañeros de Robin.




    De esta forma, el personaje se va idealizando, así como toda la Edad Media inglesa, fruto de ese interés romántico. La obra de Egan fue traducida al francés y retocada por Alexandre Dumas en El príncipe de los ladrones y su secuela Robin Hood el proscrito.



 En 1883, Howard Pyle retomó la labor de Scott y Keats y escribió Las alegres aventuras de Robin Hood. En esta obra, Pyle recopiló varias historias del arquero y las retocó. Las ilustraciones que las acompañan, realizadas por el propio autor, marcaron la imagen de Robin y sus amigos en el imaginario colectivo:



    Por aquel tiempo publicó también Francis J. Child sus Child Ballads: una extensa recopilación de baladas del folklore británico. Entre ellas hay algunas protagonizadas por Robin Hood que no habían sido recopiladas antes del siglo XV.



    Una vez expuestas estas fuentes, podemos comprobar que solamente una de ellas es histórica: la del archivo de York de 1230. El resto son baladas, leyendas, etc. Pero si rastreamos las fuentes históricas sin buscar a un tal Robin Hood, encontramos cuatro candidatos reales a ser el auténtico arquero de Sherwood:

1.  Huntington: noble del siglo XII. En 1160 se sublevó contra Enrique II, padre de Ricardo I.

2. Robin de Barnsdale: noble del siglo XIII que apoyó a Simón de Montfort en la rebelión de este contra su cuñado Enrique III.  En este caso, se sitúa en el tiempo del documento de York.

3. Robert de Kyme: noble también del siglo XIII que acabó proscrito.

4. Hood: por este nombre se conoce a un habitante de Locksley (en el condado de York) al servicio del conde de Lancaster. Participó en una rebelión contra Eduardo II que tuvo lugar en 1322. Al fracasar esta, Hood se refugió en el bosque de Barnsdale como proscrito. Aquí cobra realidad la recopilación titulada Una gesta de Robyn Hode, de la que hablamos.

    Si aplicamos el criterio de la repetición, la época que se repite es el siglo XIII. Por otro lado, la mención al bosque de Barnsdale en dos casos podría indicar el escenario real. Y todos se sitúan en la zona centro-oriental de Inglaterra.


    Por otro lado, varios historiadores señalan que "Robin Hood" parece ser un nombre habitual para referirse a proscritos en la Edad Media inglesa, lo cual hace más difícil averiguar quién generó la leyenda. En el siglo XVII, por ejemplo, todavía se conocía así a los forajidos, como en el caso de los conspiradores de la Pólvora, que intentaron volar el parlamento británico en 1605.
    Por el criterio de la antigüedad, recordemos que las primeras menciones a Robin Hood, hasta el siglo XVI, lo sitúan entre los siglos XIII y XIV, pero no en el XII. Por lo tanto, la opción de un forajido, no en tiempos de Juan Sin Tierra, sino más tarde, cobra valor.

CONTINUARÁ...


El cinturón de Hipólita

   Tras robar las yeguas de Diomedes, Heracles parte para llevar a cabo su noveno trabajo: conseguir el cinturón de Hipólita, reina de las amazonas. Es un capricho de Admete, la hija de Euristeo, que desea tener la preciada prenda. 
    Cerca del río Termodonte, el héroe encuentra a la soberana y a sus fieles guerreras.


Heracles seduce a Hipólita, que cae enamorada del héroe y le entrega su cinturón.


Pero la diosa Hera, gran enemiga de Heracles y maestra del disfraz, se ha disfrazado de amazona. Les dice a las mujeres guerreras:
-No os fieis de ese hombre ¡Quiere matar a nuestra reina!


    Las amazonas, enfurecidas, persiguen a Heracles. Pero este consigue huir llevando consigo el cinturón de Hipólita.


domingo, 17 de mayo de 2026

¿Existió Robin Hood?

  Como sucede con el rey Arturo, podemos preguntarnos por la existencia histórica del personaje de Robin Hood. El legendario arquero proscrito del bosque de Sherwood, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y que luchaba contra el sheriff de Nottingham es un emblema fundamental del folklore inglés y actualmente es un personaje universal. Pero ¿existió realmente Robin Hood?


    El punto de partida para responder a esta cuestión es su propio nombre. "Robin" puede ser con gran probabilidad una variante/diminutivo de Robert. Pero robin también es petirrojo en inglés, lo cual abriría la posibilidad de que fuese un apelativo, por el carácter atrevido de este pájaro.


    El sobrenombre de "Hood" significa "capucha", lo que haría alusión a su vestimenta como proscrito: oculto, escurridizo.
    Una vez señalado esto, pasamos a ver cómo podemos rastrear a Robin Hood en las fuentes históricas. En un archivo de York apareció un manuscrito de 1230 en el que estaba escrito lo siguiente:

ROBERTUS HOOD FUGITIVUS


    Esto nos indica que un forajido con este nombre estuvo en busca y captura en aquel tiempo en la zona de Yorkshire, durante el reinado de Enrique III, y no de Ricardo I Corazón de León, como en la leyenda que todos conocemos.
    Hasta 1377 no encontramos otra referencia a Robin Hood por escrito. Se trata del poema Pedro el Labrador de William Langland. En esta obra, un personaje dice: "Conozco las rimas de Robin Hood".


    La siguiente referencia, también del siglo XIV, proviene de John de Fordun. Este clérigo escocés escribió: "Robin Hood es el mejor personaje de baladas". De este modo, podemos apuntar a que Fordun no reconoce la historicidad del arquero de Sherwood, sino solamente su carácter legendario.


En el siglo XV, Walter Bower, en su Scotichronicon, habla sobre Robin y Little John.


    En ese siglo aparece también una recopilación de baladas sobre Robin Hood llamada Una gesta de Robyn Hode. Curiosamente, se sitúan en los reinados de Eduardo II y Eduardo III, es decir, en el siglo XIV.




    En estos documentos y narraciones, Robin es descrito como un bandido proscrito, pero no como un noble forzado a convertirse en esto. Posiblemente era un plebeyo, pero no un siervo. Aparece más como un personaje burlesco que épico. En estas historias, Robin no roba a los ricos para dárselo a los pobres. Se rebela contra las autoridades, gasta bromas, se disfraza, etc.



    En este aspecto, Robin es muy parecido a Renart, el zorro protagonista del Roman de Renart, poema francés del siglo XII. Como Renart, el arquero proscrito es astuto, burlón; se acuesta con la esposa de su enemigo, el sheriff, igual que Renart lo hace con la de su rival: el lobo Ysengrin.



    No es casualidad que en la adaptación de Disney de 1973 Robin sea un zorro, sus amigos, un oso (Little John) y un tejón (Fray Tuck); su enemigo, un lobo (sheriff) y el príncipe Juan y el rey Ricardo, leones. Exactamente igual que sucede en el Roman de Renart


    La idea inicial de los creadores de la película fue adaptar el poema francés (llevaba ya en los cajones de los guionistas de Disney desde bastantes años antes de la muerte de Walt). Pero la dificultad de adaptar muchas situaciones adultas llevaron a abandonar el proyecto y hacer una adaptación de la historia de Robin Hood manteniendo los animales del Roman de Renart para cada papel.



    ¿Bebieron las historias de Robin Hood y del Roman de Renart de un mismo personaje? Es muy posible. Pero el caso es que tanto un personaje como otro formaron parte de manifestaciones burlescas, que trastocaban el orden social en la Plena Edad Media, como los goliardos o la Fiesta de los Locos.


    A partir del siglo XVI se produce un cambio en el personaje. Robin aparece como Robin de Locksley: un noble sajón del siglo XII, leal al rey Ricardo I y obligado por los normandos a convertirse en proscrito.


    Así, vemos cómo las características del personaje que todos conocemos, unidas a las de su condición de proscrito y burlón, que ya hemos visto, aparecen en esta época. Las historias sobre Robin escritas entre los siglos XVI y XIX cuentan que el arquero de Sherwood lucha contra Juan Sin Tierra, el cual ha usurpado el trono de su hermano Ricardo mientras este se encuentra en las Cruzadas. Es el tiempo de las rivalidades todavía no resueltas entre sajones y normandos, que provenían de la conquista de Inglaterra por los normandos de Guillermo I en el siglo XI.



     Es también en estos escritos del siglo XVI cuando aparece el personaje de Lady Marian (o Marion). Es descrito como una noble (sajona o normanda, dependiendo de las versiones).



    También aparece Guy de Gisborne, descrito como un asesino a sueldo a quien el sheriff le encarga matar a Robin. Es descrito por primera vez en Robin Hood and Guy of Gisborne (1650), aunque es muy posible que recoja baladas de tiempos anteriores.


    En escritos posteriores, Guy de Gisborne aparecerá ya como el malvado noble normando que se disputa la mano de Marian.



    En estas historias, el rey Ricardo regresa a Inglaterra, depone a su hermano y devuelve sus posesiones a Robin. Este se casa finalmente con Marian. Es decir, la historia que conocemos está ya formada, a grandes rasgos.



CONTINUARÁ



Las yeguas de Diomedes

  Heracles, tras entregar al toro de Creta, parte a Tracia para cumplir su octavo trabajo: buscar las yeguas del rey Diomedes. Estas se dedican a comer carne humana.


    Pero Diomedes no va a permitir que Heracles se lleve a sus preciadas yeguas. Así que con sus soldados se enfrenta al héroe.


Tras luchar, Heracles les da muerte.


Así, el semidiós regresa a Tirinto llevando consigo a las yeguas de Diomedes.



sábado, 16 de mayo de 2026

Van Gogh y Gauguin

 

  Paul Gauguin ha venido a Arles para visitar a su amigo Van Gogh. Los dos pintan interiores y exteriores de la vieja ciudad provenzal.



    Pero, aunque los dos son posimpresionistas, sus cuadros son muy distintos. Los dos tienen un fuerte carácter y discuten todo el tiempo.
-¡¿Pero cómo has podido pintar ese cielo así?! ¡Es todo plano!-dice Van Gogh al ver el cuadro que está pintando Gauguin de los Alyscamps.
-¡Es tal como yo lo veo! ¡Plano!-responde Gauguin.