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lunes, 31 de agosto de 2026
Adiós a Harald V de Noruega
La semana pasada Noruega despedía a su rey Harald V. El monarca noruego ha muerto a la edad de 89 años.
Harald V ha tenido altos índices de popularidad a lo largo de su reinado y, por extensión, de su vida. Su infancia se vio interrumpida de golpe por la invasión alemana. Junto a su familia, se exilió a EEUU. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los Glücksburg regresaron a Noruega.
En esta imagen vemos al entonces príncipe Harald, en primer plano.
Harald V vivió su propia "guerra" contra su padre, el rey Olaf V. La causa: el rey no quería que su hijo y heredero se casase con la plebeya Sonia Haraldsen, sino con una princesa de sangre real. El entonces príncipe luchó durante años para que se aceptase el compromiso, amenazando con renunciar al trono. Finalmente, Olaf V cedió. Harald y Sonia se casaron en 1968.
Han sido casi 58 años de casados, que habrían cumplido el día siguiente a la muerte del rey.
Harald V llegó al trono, tras la muerte de su padre, en 1991.
Han sido 35 años de servicio a Noruega, con todos los cambios y transformaciones que el país nórdico ha experimentado. Soberanía energética, rechazo a entrar en la UE, y pionera en muchos ámbitos, como en la reserva de semillas de Svalbard, la cual ha ganado este año el premio Princesa de Asturias. 35 años de paz y estabilidad política, social y económica en un país el cual es considerado por la ONU como el mejor para vivir. Exceptuando el atentado terrorista de 2011, Noruega no ha sufrido conflictos. Harald V ha tenido que lidiar con otros "conflictos": los de su familia.
En 2001 su hijo y heredero Haakon anunciaba su compromiso con Mette-Marit Tjessem. Una mujer que no gustaba en la corte de Oslo: madre soltera, hija de padres divorciados, relación con el narcotráfico por su ex-pareja... No pintaba bien para los ojos de Harald V y Sonia. Pero Haakon les recordó lo que lucharon ellos por casarse y tuvieron que ceder. Además, para predicar con el ejemplo de una monarquía moderna para el siglo XXI. Y así, Haakon y Mette-Marit se casaron.
Otro elemento complicado fue su hija Marta Luisa, la cual se casó con el polémico escritor danés Ari Behn.
El matrimonio tuvo tres hijas y se divorciaron en 2017. Dos años después, Behn se suicidó. La princesa, que siempre tuvo inclinación por el ocultismo, se casó en 2024 con el chamán (sí, no es coña, al parecer) americano Durek Verrett.
Los disgustos para Harald V y Sonia no terminaron. En 2026 se destapó que Mette-Marit tenía amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein. El pueblo noruego, que había visto en 2001 a Mette-Marit como la Cenicienta, cambiaba su opinión.
La popularidad de la entonces princesa descendió aún más al ser condenado su hijo Marius por varios delitos, como violencia de género y violación. El respaldo de la princesa a su hijo y la obstaculización a la justicia no hicieron más que aumentar la polémica para una monarquía que se había librado de escándalos en sus largos siglos de historia.
La enfermedad de Mette-Marit, que tuvo que someterse a un trasplante hace unos meses, hizo que el rechazo popular se tibiase.
Harald V ha firmado su propia página en la historia de Noruega, tierra de exploradores y guerreros. Ahora, su hijo Haakon, que reinará como Haakon VIII, debe afrontar nuevos retos en este turbulento siglo XXI.
Ranking de mundiales
Sí, lo conseguimos: España ha ganado el mundial ¡El segundo de nuestra historia! Aunque no he podido escribir sobre ello hasta hoy.
No solamente hemos jugado mejor y nos lo merecíamos, sino que también han hecho vibrar a un país entero nuevamente. Y ni el tener a Argentina como contrincante en la final y su mal jugar (y su mal perder) debilitó a la Roja. Así que solamente podemos decir: ¡Gracias!
Y aprovechando la victoria española, paso a hacer un ranking de mis mundiales desde el de Francia 1998, que fue el primero que seguí:
1. Sudáfrica 2010:
¿Qué puedo decir que no haya dicho ya del mejor mundial de la historia y de uno de los mejores veranos? La primera copa del mundo para España, el sueño cumplido, el gol de Iniesta, toda la ilusión y la emoción. Insuperable.
2. EEUU-México-Canadá 2026:
Llegó por fin la segunda copa este verano, tras 16 años esperándola. El premio más que merecido a una selección que lo ha dado todo, de la mano de su seleccionador, Luis de la Fuente. Las coincidencias con 2010 nos pusieron a todos con la posibilidad de que esta vez sí. Recordémoslas de nuevo, ahora que no viene mal:
1. El Atleti perdió en la Copa del Rey.
2. El Barça ganó la Liga.
3. El Madrid fichó a Mourinho.
4. El mundial empezó el 11 de junio.
5. Shakira cantó la canción del mundial.
6. España estaba en el grupo H.
7. El Barça aportó 8 jugadores a la selección (entre ellos, Iniesta, Pujol y Piqué).
8. El partido inaugural fue México vs Sudáfrica.
Llegó la victoria frente a Argentina tras haber ganado a Uruguay a altas horas de la noche en el último partido de la fase de grupos; a Austria en dieciseisavos, a Portugal en octavos (¡como en 2010!), a Bélgica en cuartos y a Francia en semifinales. El gol de Ferrán Torres nos daba la ansiada victoria.
3. Corea-Japón 2002:
La llegada de España a cuartos, tras el batacazo del anterior mundial (1998), era un récord más que merecido. La selección de José Antonio Camacho se medía con uno de los anfitriones, Corea del Sur, con muchas acusaciones a la FIFA de favorecer a esta. Y así fue, con tres goles anulados nos fuimos a casa en la tanda de penaltis. Como hitos, el gol de Juan Carlos Valerón y el debut de Casillas. La victoria fue para Brasil, que sumó su quinta copa.
4. Rusia 2018:
El mundial de Rusia fue caótico para España antes de empezar. La Real Federación Española de Fútbol retiró al seleccionador Julen Lopetegui por haber negociado con el Madrid a espaldas de aquella. Esto supuso la suspensión del plan trazado por el guipuzcoano y que el cargo recayera de pronto en el segundo entrenador: Fernando Hierro. Esto no auguraba nada bueno. Aunque llegamos a octavos, caímos ante el anfitrión, de nuevo la maldición de 2002. Por lo demás, victoria no merecida de Francia frente a Croacia (que sí la merecía).
5. Francia 1998:
Aunque fue mejor para España el mundial de 2006, he colocado el de 1998 en quinto lugar simplemente por nostalgia. Como he comentado, fue mi primer mundial (puesto que en los de 1990 y 1994 era un bebé o no me acuerdo), el primero en el que aprendí cómo se clasifican las selecciones. La Roja de Javier Clemente tuvo uno de sus peores resultados, con un inicio perdiendo frente a Nigeria, empatando contra Paraguay y una victoria pírrica (pues ya no tenía posibilidades de clasificarse) frente a Bulgaria. La copa fue para Francia. La anfitriona obtenía así su primera estrella. Unas semanas después visité por primera vez París, donde se notaba todavía la euforia por la victoria.
6. Alemania 2006:
Desastroso para España, la idea de una renovación fracasó completamente aun habiendo entrado como seleccionador Luis Aragonés. Todavía no había llegado la hora del madrileño con el giro total que supuso la Eurocopa 2008. España caía en octavos ante Francia, una de sus eternas rivales, que jugó de forma sucia todo el mundial. La selección gala perdió a su vez en la final frente a Italia, que dejó el famoso cabezazo de Zidane a Marco Materazzi. De manera tampoco deportiva, el país transalpino obtenía su cuarta copa del mundo.
7. Qatar 2022:
El mundial de Qatar estuvo rodeado de polémicas, las cuales todavía no se han resuelto a día de hoy: trabajadores fallecidos durante las obras; turbios negocios de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, un extraño turbante mascota... Luis Enrique se estrenaba en un mundial como seleccionador, tras el fracaso de la Eurocopa 2020 (que se celebró en 2021, otro verano genial, a causa de la pandemia). Una terrible derrota frente a Japón nos llevó a temblar. Y en octavos nos fuimos a casa de forma deshonrosa: frente a Marruecos y perdiendo en los penaltis. Se le reprochó a Luis Enrique interesarse más por subir contenido que de ocuparse de la selección. Además, el mundial se celebraba por primera vez en diciembre en lugar de en verano y yo lo vi desde Talavera, donde estuve viviendo aquella temporada.
En resumen, todo muy distinto a lo de siempre. La victoria fue para Argentina, que sumó así su tercera estrella. Luis Enrique cesó y fue sustituido por Luis de la Fuente. Este, con la victoria en la Eurocopa 2014, logró la ansiada renovación de la selección, que culminó con la segunda copa para España en 2026.
8. Brasil 2014:
Y llegamos al peor mundial en mi opinión. España partía como favorita, tras su victoria en Sudáfrica 2010 y en la Eurocopa 2012. Del Bosque había obtenido el título de marqués de manos de Juan Carlos I, el cual había abdicado ese mismo mes de junio. El primer partido no pudo ser peor: perdimos ante Países Bajos, que quería la revancha desde 2010. Llegaba la frase "No os preocupéis: en 2010 también empezamos perdiendo contra Suiza". Era verdad, pero no se cumplió en 2014. Con la derrota en el siguiente partido, frente a Chile, todo se vino abajo. Aunque nos fuimos a casa en la fase de grupos, igual que en 1998, dolía más al ser España el vigente campeón mundial. Bélgica se alzó como equipo revelación y Alemania obtuvo la victoria final. En mi visita al país teutón unas semanas después me permitió comprobar cómo la victoria seguía en el aire, como demostraba el interior adornado de la iglesia de Dinkelsbühl. Alemania sumaba así su cuarta estrella.
martes, 30 de junio de 2026
Verano 2026
Arrancamos el verano 2026 con muchas cosas buenas y, como es tradición, con una escena alpina:
Me despido, esta vez sí, definitivamente de Valdeluz. Pero esta vez os vais conmigo, así que no hay que decir adiós realmente. Pero sí decir gracias, gracias por esta nueva victoria, pues juntos hemos ganado la Segunda Guerra de Valdeluz.
Así que gracias, Valdeluz; gracias, Horche; gracias, Yebes; gracias, Lupiana y gracias, Valdarachas.
FELIZ VERANO
lunes, 29 de junio de 2026
viernes, 26 de junio de 2026
El mundial glorioso: retrospectiva 2010
No solo se dan los ingredientes para rememorar el glorioso mundial de 2010 por el actual mundial, sino que de por sí estamos en un mundial y la nostalgia me invade.
Parece que fue ayer cuando Casillas, el capitán, levantaba la ansiada copa del mundo aquel 11 de julio. Un sueño alcanzado al fin. Pero que costó lo suyo, no solo un mes, sino dos años.
Porque todo se remonta a la Eurocopa de 2008, celebrada en Austria y Suiza. Y la clave está en un nombre: Luis Aragonés.
El fracaso del mundial de 2006 ante Francia nos alejaba una vez más de la ansiada copa y suponía una reflexión para el seleccionador nacional. Pero Aragonés apostó por figuras clave: Casillas, David Villa, Iniesta, Xabi Alonso, Xavi Hernández, Cesc Fábregas, Fernando Torres, Sergio Ramos, Santi Cazorla, Puyol, Arbeloa... Nombres que son ya historia del fútbol. Y así, llegamos a cuartos, la terrible eliminatoria que actuaba como "maleficio" en el fútbol español. No era para menos. España no había ganado una Eurocopa desde 1964. Recuerdo los muñecos del guiñol de Canal + hicieron una parodia de la canción Amo a Laura (que ya era de por sí una parodia) en la que Aragonés y algunos futbolistas salían cantando: "Amo a España, pero esperaré hasta cuartos".
Era 22 de junio. El verano de primero de carrera. Me habían quedado dos asignaturas para septiembre, ambas de prehistoria. Las miradas estaban puestas en el estadio Ernst Happel de Viena. España se enfrentaba a Italia. Un 0-0 nos llevó a la prórroga y luego a los temidos penaltis. Villa, el gran goleador de la Eurocopa, marcaba el primero. Casillas había de medirse contra Gianluigi Buffon, el guardameta italiano.
Y San Iker lo dio todo: paró dos penaltis de Italia, lo que supuso automáticamente la victoria española. Todavía recuerdo con emoción cómo los jugadores corrieron extasiados por el campo.
El rey Juan Carlos I, que se encontraba en el palco, declaró a la prensa: "Hemos roto el maleficio". Y así era. Desde aquel momento, la historia del fútbol español cambió para siempre. Y fue imparable. El 26 de junio llegaba la victoria española ante Rusia en semifinales. Y así, llegamos a la final. La pregunta era: ¿lo de cuartos era pura suerte y ahora caeríamos en la final ante Alemania? Aragonés había puesto toda la carne en el asador. Y Torres, alias "el Niño", conseguía el gol de la victoria en un momento épico: pasando por encima del portero alemán.
España lo había conseguido. Su segunda Eurocopa, su primer título después de 44 años. La euforia llevó a muchas cosas, entre ellas, otra cuestión: ¿seríamos capaces de hacer lo mismo en el mundial de 2010, celebrado en Sudáfrica? Aragonés se retiró en 2009 y fue sustituido por otra pieza clave en toda esta historia: Vicente del Bosque.
El entrenador salmantino que consiguió la novena Champions para el Madrid (2002) era el elegido por la Real Federación Española de Fútbol para retomar la obra conseguida por Aragonés. Una enorme responsabilidad. Como un nuevo Juan de Austria en Flandes.
Junio de 2010. Me libraba de la terrible Historia Contemporánea y, así, por segundo año consecutivo, me salvaba de septiembre. Con esta tranquilidad y muchos cómics por leer, mi mirada y la de toda España estaba puesta en Sudáfrica. A ritmo de vuvuzelas y del Waka-waka de Shakira comenzaba el mundial en el país africano con todas las esperanzas puestas en la Roja.
Y comenzaba de la peor manera posible: perdiendo ante Suiza (16 de junio).
La derrota cayó como un jarró de agua fría sobre las esperanzas de la campeona de Europa, la selección que había cambiado el curso de la historia del fútbol español. Pero el siguiente partido contra Honduras (21 de junio) fue el resurgir con un 2-0: la esperanza estaba recobrada.
Aquellos días el grito era: "¡Vicente, saca a Llorente!". Pero no, Del Bosque no sacó a Fernando Llorente.
Más tarde, España ganaba frente a Chile con un 1-2 (25 de junio). Ya teníamos el pasaporte a octavos. Pero nos tocó uno de los rivales más peligrosos: el Portugal de Cristiano Ronaldo. Muchos fuimos los que nos dejamos contagiar por el derrotismo (tan español) que se respiraba en el aire al enterarnos.
Pero la gloria que acompañaba a la Roja se hizo notar el 29 de junio: España ganó a Portugal 1-0 con gol de Villa. Tal era la euforia y la ilusión de pensar y decir "¡Sí es posible esta vez!" que la noticia de enfrentarnos a Paraguay en cuartos (el cual nos derrotó en la fase de grupos del mundial de 1998, el primero que seguí) no nos llevó a acordarnos del maleficio: ya estaba roto. Y Paraguay no era una rival temida después de Portugal. Y así, la noche del 3 de julio, desde la C/Real en la vieja ciudad del Duero, con una pizza, unas Lays campesinas y el descubrimiento de los cómics de Cori el grumete y Bob y Bobette, Villa nos daba de nuevo la victoria con un 0-1.
Era algo mágico, irrepetible. La sensación de que estábamos ante algo único e imparable. Y durante todos estos partidos San Iker seguía salvándonos. Una coordinación perfecta entre los jugadores, con el triunfo del tiki-taka.
La siguiente parada era clave: semifinales contra Alemania (7 de julio), la misma a la que habíamos derrotado en Viena. Aquí nos lo jugábamos todo. Tras una vacía primera parte, Xavi tiraba un córner y Puyol acudía como salvador con un decisivo gol de cabeza.
La reina Sofía acudió al vestuario para felicitar a los jugadores, mientras Ramos retiraba las toallas y calcetines tirados por el suelo.
Ciertas empresas que habían prometido devolver el dinero del reembolso si España ganaba el mundial comenzaban a temblar. La puerta de la final estaba abierta por primera vez en la historia del fútbol español. La historia empezada por Aragonés estaba ahora en manos de Del Bosque para escribir una nueva página. La página definitiva. Todos los deberes estaban hechos. El mérito tenía dos colores: rojo y amarillo. Un país entero esperaba la ansiada final contra un duro rival: Países Bajos.
La noche del 11 de julio de 2010 es ya historia de España con mayúsculas. El mismo año en el que nacieron mis chavales de Valdeluz y Horche. Nada es por casualidad. Llegaba la hora. Tras dos partes con intentos por parte de los dos equipos, llegaba la prórroga. La suerte estaba echada.
Tensión absoluta en la prórroga. Un fantasma llamado penaltis sobrevolaba a todos los españoles. Y, entonces, historia viva: Jesús Navas aparecía como un relámpago desde el pico de su área hasta cruzar el medio campo. Antes del ataque holandés, consiguió pasarla a Iniesta. De Iniesta a Fábregas. Y de Fábregas de nuevo a Navas.
Y entonces llegó el momento casi sagrado: Navas pasa al Niño, que pasa a Iniesta. Rechace entre medias de Holanda, pero el balón llega a Fábregas, que lo pasa a Iniesta. Arriesgándose a que hubiera un fuera de juego (que no lo había), el albaceteño marcaba el ansiado gol.
Los que vivimos aquello somos afortunados. Una noche que jamás se olvidará. La ciudad del Duero estallaba de júbilo. España entera saltaba. La Roja exaltada: el sueño cumplido.
Celebración de los entonces príncipes Felipe y Letizia en las gradas y pesar del entonces príncipe Guillermo Alejandro llorando.
400 años separaban aquella imagen de esta:
Y cómo no recordar el beso de Casillas y Sara Carbonero:
La victoria se había logrado. El orgullo, la alegría y la ilusión de todo un país. El primer mundial de España, nuestra primera estrella. Y esperemos que no la última.
Colinas Apaches
Fort Yuma, Arizona. El explorador Dick Hutton descansa en el almacén.
El sargento O' Connor lo despierta:
-¡Eh, Hutton, despierte!
Hutton se incorpora de entre los sacos de harina.
-El coronel Allister le espera en el despacho. Sígame.
El coronel Allister les recibe.
-El señor Hutton, mi coronel.
-Gracias, sargento, puede retirarse.
-Hutton, le he hecho llamar a Fort Yuma para encargarle una misión que solo un explorador de su talla puede realizar.
-¿De qué se trata?
-Recientemente hemos tenido noticia de que unos guerreros apaches han escapado de la reserva de Santa Mónica. Este grupo de apaches está dirigido por Sertana. Además, han robado un importante suministro de armas.
-Este Sertana es un astuto jefe que puede poner las cosas muy difíciles, como Cochise.-prosigue el coronel.-Deberá usted traerlo de vuelta a Santa Mónica: vivo o muerto.
Hutton mira al suelo pensativo:
-Alguien a quien no debemos subestimar...
-Así es. Por eso le he requerido, usted es un experto en lo que a indios se refiere.
-Para dar con esos apaches hay que pensar como ellos... No me extrañaría que hayan partido hacia el este, a esta zona.-dice Hutton señalando un mapa.
-Hutton, marchará usted al frente de un grupo de soldados escogidos por mí y del teniente Bates.
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