martes, 13 de octubre de 2026

STOP Leyenda Negra (XXVII)

  Un año más, nuestro día nacional me pilla fuera de casa, por lo que dedico con retraso un post al día de la Hispanidad con una entrada dentro de nuestra sección de STOP Leyenda Negra.
    Me da la impresión que cada vez son menos los subnormales (no hay otra forma de definirlos) que creen que no hay "nada que celebrar en nuestro 12 de octubre y que los españoles somos unos "genocidas".  Una vez más, siempre que hablamos de la Leyenda Negra, es momento de decir que España es el único país que difunde aquella sobre sí mismo. Pero, como digo, noto que ese número de subnormales se está reduciendo.


    Y ayer fue momento para celebrar, como es habitual, con el desfile, nuestro día nacional. En esta ocasión, Su Majestad el rey Felipe VI vistió el uniforme del ejército del aire, mientras que la princesa Leonor llevó el de tierra.


    Las miradas estaban puestas, como no podía ser de otra forma, en las elecciones generales convocadas (¡por fin!) para el 29 de noviembre (esperemos que sea el fin de Sánchez). Y también en Ceuta, que, aunque ha visto disminuir el número de invasores, sigue sufriendo la invasión. Los reyes han cumplido hoy, por fin, con la ciudad autónoma al visitarla.


¿Mi opinión? Deberían haber hecho la visita el segundo día a la invasión y el rey con uniforme militar, como jefe de las fuerzas armadas ¿Llega, por lo tanto, tarde esta visita? Sí, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Y la presencia del jefe del estado en una crisis es primordial. Si no han venido hasta ahora es, y lo sabe todo el mundo, porque Sánchez así lo ha querido. Y las razones de Sánchez para ello, sabiendo que esto podría perjudicar a la Corona, no han sido más que dos:

1. Para vengarse de que el rey resistió la ira de los valencianos en Paiporta tras la DANA en 2024, y transformó esa indignación en abrazos y aplausos mientras que Sánchez huyó. Y la prensa internacional lo recogió: "El rey resiste mientras el presidente huye". En otras palabras, la DANA recuperó el grito del siglo XVII: "¡Viva el rey y muera el mal gobierno!"

2. Por el chantaje que Marruecos ejerce sobre Sánchez por el caso Pegasus de 2022 ¿Qué secretos del presidente del gobierno y de su entorno conoce el reino marroquí?

     La visita de los reyes a Ceuta tiene lugar 19 años después que la de sus predecesores Don Juan Carlos I y Doña Sofía realizaron en 2007. 


    Tanto en una ocasión como en otra, Marruecos se lo tomó como una afrenta porque reivindica Ceuta y Melilla como parte de su territorio. Pues que se lo tome así y que se aguante. Ceuta pertenece a España mucho antes de que existiera el reino de Marruecos. En realidad, estaba ya vinculada a la diócesis (el sistema administrativo inventado por Diocleciano en el siglo IV) de Hispania, tal como podemos ver en la siguiente imagen:



    Recordemos que el conde Don Julián, a quien la leyenda atribuye la invasión árabe del año 711 (esta acción forma parte, como decimos, de la leyenda, pero la existencia histórica del personaje sí está probada y, por su nombre, podría tratarse de un noble hispanorromano o incluso bizantino) era el señor de Ceuta. Por lo tanto, durante época visigoda aquella zona siguió vinculada a Hispania



    Caída en manos musulmanas a raíz de esta invasión, Ceuta fue incluida en los planes de reconquista castellanos en el tratado de Monteagudo de las Vicarías (Soria) en 1291. Mediante este acuerdo, los reyes Sancho IV de Castilla y Jaime II de Aragón asentaron sus respectivos planes de expansión.



Fue el rey Juan I de Portugal quien la recuperó para manos cristianas en 1415.


    Tras la unión de las coronas de España y Portugal en 1580, Ceuta pasó a la Corona hispánica. Tras la independencia de Portugal en 1640, Ceuta se mantuvo leal a España y así ha permanecido, como territorio español, hasta nuestros días.


    Así que ahora más que nunca, defendamos Ceuta, que es parte de nuestro territorio y con siglos de historia.




lunes, 5 de octubre de 2026

8º centenario de San Francisco de Asís

SAN FRANCISCO DE ASÍS
1181-1226

 
SIGO TUS PASOS, FRANCISCO, EL LOCO DE ASÍS






DULCE SENTIR
CÓMO EN MI CORAZÓN
AHORA HUMILDEMENTE
ESTÁ ANCIENDO AMOR.
DULCE ENTENDER
QUE NO ESTOY SOLO,
QUE FORMO PARTE
DE UNA INMENSA VIDA,
QUE GENEROSA
RESPLANDECE EN TORNO A MÍ.
REGALO DE DIOS,
DE SU INMENSO AMOR





miércoles, 30 de septiembre de 2026

El despertar de la espiritualidad

   Siempre ha habido intentos por parte de ciertos sectores por cercenar la espiritualidad o religiosidad. Que si no es posible que exista un ser superior, que si todo son supersticiones, que si solo importa la ciencia (pero la convierten en religión...), etc. Nunca he sabido el por qué de ese interés, pero quizá tenga que ver con lo que dijo, creo recordar, Juan Manuel de Prada: ocupar el trono de Dios. Si se acusa a la religión (no nos engañemos, esos sectores solo odian a UNA religión: el cristianismo) de haber controlado a la sociedad europea durante siglos, esos sectores lo que quieren es tomar ese control.


    Pero esos intentos, sin embargo, no han conseguido, en esta era digital y laicista, cercenar esa espiritualidad. Más bien está logrando lo contrario, pues estamos asistiendo a un nuevo despertar de esta ¿Cuál es la causa? Se me ocurren varias:

-Una reacción al mundo materialista en el que vivimos, en el que los altares se dedican al consumo, lo woke, el feminismo radical, la frivolidad, etc.
-La connivencia de ese mundo con el islam (por miedo o por complejismo), lo cual se traduce en una protección a la identidad islámica, pero burla y rechazo al resto de identidades.
-La búsqueda de respuestas o experiencias trascendentes que la digitalización no puede ofrecer.

    El caso es que asistimos a un despertar espiritual en Occidente que se está manifestando en los últimos años de diversas formas. No me refiero a la basura de Hakuna, como ya he indicado otras veces, ni a sus formas no camufladas, que me generan rechazo. Me refiero, por ejemplo, a la enorme acogida en la visita del papa León XIV a España


    y el insuperable espectáculo de la Sagrada Familia. Algo que, como ya dije, me dio la sensación de "estar ante algo fuera del tiempo y del espacio" y que "parecía traspasar todos nuestros parámetros de este siglo XXI" (todo ello resume mi idea de espiritualidad, que se una a las causas expuestas).


Y la reciente visita del papa a Francia, con el mismo efecto,




y la maravillosa Bernadette cantando.


    Fijémonos también en la naturalidad con la que se muestra la fe por parte de varias personas, sean famosas o no. El otro día vi un vídeo de una versión del grupo italiano The Boomers de la canción E Quasi Magia de Cristina D'Avena. La cantante del grupo interpretaba la pieza desde su habitación. Y en ella, entre muchas fotos y adornos, se distinguía claramente un retrato del padre Pío.


    Ana Iris Simón ha hablado en varias ocasiones de su experiencia de fe que la hizo abrazar el cristianismo, aun perteneciendo a una familia "atea militante" (tal como ella ha descrito).


    Testimonio parecido al del actor francés Gad Elmaleh, judío durante años, apartado de la fe, pero convertido al catolicismo recientemente,


igual que el también actor americano Shia LaBeouf.


    O testimonios que en realidad nos dicen "siempre estuvo ahí", como la idea que Chesterton nos presenta en El hombre eterno: un niño quiere ver a los gigantes y para ello se va de casa. Cuando ha caminado unos metros vuelve su rostro y se sorprende porque cree ver un gigante. Lo que ve es en realidad su casa, la que "siempre estuvo ahí", pero no había sido capaz de verla hasta que no se ha alejado de ella.



     Es el testimonio de otros famosos que, o nunca se "alejaron", o regresaron a la fe, como el actor Santi Rodríguez, que dice que "hay que manifestar nuestra fe con un natural y sano orgullo";


Jordi Mollá, que define su fe como "una realidad absoluta y un lugar de seguridad";


    Antonio Banderas, asiduo de la Semana Santa actualmente, pero que abandonó la fe en su juventud y luego regresó a esta, tal como le dijo a León XIV: "he sido víctima del hechizo de Dios"; 


el presentador Christian Gálvez, quien declaró recientemente: "Tengo la certeza de que Dios existe",


o la cantante Enya, que ha afirmado que "encuentra seguridad en la oración".


    Este nuevo despertar de la espiritualidad se manifiesta también en el arte, como en la película de Los Domingos (Alauda Ruíz de Azúa, 2025).


    Este film, que narra la vida de Ainara, una adolescente que desea ingresar en un convento, marca una diferencia con la dominante intención atea del cine europeo, que quiere mostrar a los creyentes (cristianos, insisto) como seres débiles e ignorantes. Los Domingos, por el contrario, ofrece al espectador dos opciones: la anticlerical de la tía de la protagonista y la religiosa de las monjas.
    La película de Ruíz de Azúa no pretende estar a la altura de las grandes películas espirituales/religiosas, como Hermano sol, hermana luna o La misión, pero sí plantea cuestiones a la altura, por ejemplo, de Jesús de Montreal.


    Y sin salir del arte, lo espiritual también está viviendo un renacimiento en la pintura, como es el caso del pintor español Andrés García Ibáñez


o el italiano Roberto Ferri.


    Un despertar que demuestra que el ser humano sigue buscando la trascendencia y que lo espiritual va recuperando su espacio. Sigamos, por lo tanto, ese despertar.


lunes, 28 de septiembre de 2026

El papa León XIV en Francia

      Cada visita que el papa León XIV realiza, no sé por qué, pero no deja a nadie indiferente. Ahora, el pontífice se encuentra en Francia, país al que ha dedicado menos días de estancia que a España, pero que se ha volcado igual. Si en su viaje a nuestro país el lema fue "Alza la mirada", en Francia está siendo: "Para que el mundo tenga vida". 
    Desde la recepción del presidente Macron en el aeropuerto de París, el país galo ha aclamado con honores e ilusión al papa León.


     Los analistas se sorprendían de la gran acogida de público en la ciudad de la luz al pontífice. Y es que esto demuestra que por muy laica que sea la república, Francia es y sigue siendo católica.


     Como en Madrid, el papa se ha reunido con diferentes asociaciones, colectivos, autoridades, etc. Ha denunciado problemas y situaciones actuales. León XIV ha entrado también en Notre Dame, siendo el primer papa que la visita desde la restauración tras el fatídico incendio.

Ha viajado también a Lourdes, donde ha rezado en la gruta, 


y actualmente está en Metz (en la región de Lorena, tan disputada en el pasado).
    Pero lo más destacado para mí de la visita del papa a Francia no ha sido solamente la enorme acogida de un país que vivió la masacre de religiosos y demás en la Vendée (a ver cuándo le dedico una entrada) con la locura revolucionaria, sino el grandioso espectáculo que ha ofrecido al pontífice. Se trata de un recorrido por la historia del cristianismo en Francia, que, aunque no está a la altura de la insuperable experiencia que nos ofreció la Sagrada Familia de Barcelona, ha sido impresionante. Y ha demostrado que Francia, cuando quiere, no realiza montajes horribles y woke como el que ofreció en la inauguración de los Juegos Olímpicos de 2024, sino grandiosos y con un gusto exquisito, al estilo de Italia (en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, que ya comentamos aquí).
    El recorrido comenzó con el viaje de Lázaro y María Magdalena a las costas de Provenza. 


    Una historia que no es más que una leyenda, pero que dio lugar a la ciudad costera de Saintes Maries de la Mer, donde Van Gogh pintó algunos cuadros,


el culto a María Magdalena, cuyas reliquias se conservan, según la tradición, en Vezelay (Borgoña),


y su cueva en Sainte-Baume, también en Provenza.


    Culto a la santa que también generó todas las especulaciones (tardías todas ellas) que recogieron (y ampliaron) El código Da Vinci y otras obras. A la santa le acompañaba también Santa Marta (sigue habiendo confusión en si su hermana María era la Magdalena, pero yo soy de los que opinan que no), que dio lugar a la leyenda de la Tarasca: el monstruo que atemorizaba en la desembocadura del Ródano.


 También, de acuerdo siempre con la leyenda, le acompañaron María la de Santiago y María Salomé además de su sirvienta Sara, señalada como de raza negra por la tradición, y que dio lugar, a su vez, al culto sincrético de la misteriosa Santa Sara de los gitanos.


    Sincrético porque todo apunta a una cristianización, como en el caso de San Cornelio/Cernunnos, del culto a la diosa hindú Kali, país del que proviene el pueblo gitano.



    Más tarde, el espectáculo mostraba la predicación de los santos del siglo I: San Dionisio (Denis) en París, San Marcial en Limoges, etc.


 Predicación que trajo conversiones de los galorromanos y persecuciones a estos, representadas con toda la grandiosidad con cuádrigas romanas:



 Estas persecuciones trajeron consigo el martirio de muchos de aquellos fieles, representado por la joven que les entrega las palmas:



    A continuación, se mostraba cómo cambiaban las tornas: la caída de Roma daba lugar al reino de los francos, cuyo primer rey, Clodoveo, se convertía al catolicismo en Reims.


Desde entonces, los reyes de Francia fueron coronados allí (salvo algunas excepciones). 
    A continuación, se mostraba la Francia medieval, con los cánticos gregorianos de la orden de Cluny


y San Luis con las reliquias que trajo a París, entre ellas, la corona de espinas.



    Después, el momento más espectacular: la entrada de Juana de Arco y sus caballeros con los estandartes de la flor de lis, que volvían a ondear en Francia siglos después (en 1830 la bandera blanca con flores de lis dejó de ser oficial).


Este fue el momento que más aplausos generó y es, sin duda, el más bonito de la representación.


    Luego fue el turno de los santos franceses de la Edad Moderna: San Francisco de Sales, San Vicente de Paúl, etc.


A continuación, el siglo XIX, con las apariciones de Lourdes.


    Tema que ha estado presente en toda la visita del papa, pues allí, en el corazón santo de los Pirineos, una adolescente vestida como Santa Bernadette, la joven a quien la Virgen se apareció, cantó de forma muy emotiva ante el pontífice.



    Los santos franceses del siglo XIX hicieron su aparición en bici (puede que a algunos les parezca indecoroso, pero a mí me encantó), encabezados por Santa Teresa de Lisieux,


    e incluso en un coche antiguo. En este punto me recordó a recreaciones que vi de pequeño en algunas granjas del suroeste: la zona del Dordoña y alrededores.


    Finalmente, todos los santos y mártires avanzaron juntos hasta el centro y se desplegaron los fuegos artificiales con un coro y orquesta que, aunque no igualan lo de la Sagrada Familia, fueron espectaculares.


    Es muy posible que el sello de Puy Du Fou (el original de Francia, no la copia española...) estuviese presente en toda la representación. El caso es que los franceses llevan décadas realizando estas recreaciones, como pude comprobar en Carcasonne y otros lugares. Y son maestros.
    Doblemente emotivo cuando el papa agradeció la representación y dijo: "Vosotros sois los santos de Francia". Sí, los franceses han demostrado que cuando quieren pueden hacer cosas alucinantes y que la llama de la fe sigue viva en el país galo.