Abro este hilo para hablar de cómics del oeste que se habían quedado en el tintero. En primer lugar, Sargento Kirk, de Pratt y el argentino Héctor Germán Oesterheld:
La asociación entre Pratt y Oesterheld, autor del clásico de ciencia-ficción El eternauta, dio muchos frutos y las aventuras de este carismático sargento, que anuncia ya tanto a Blueberry como a Corto Maltés, lo demuestra. Como estos personajes, Kirk es contestatario y se enfrenta a la injusticia.
Víctor Mora, por su parte, creador de El capitán Trueno, cayó también bajo el "hechizo" del western con el Sheriff King (iniciada en 1964):
Tanto a nivel artístico como argumental, se diferenciaba poco del resto de sus series. Mora volvió a probar suerte con el western en 1968 con Sunday:
El dibujo corría a cargo de Víctor de la Fuente, uno de los mejores dibujantes españoles y uno de los más internacionales. Aportó un notable realismo a la serie. De la Fuente quiso probar suerte en el western por su cuenta y creó Amargo en 1974.
Amargo es un personaje solitario, como tantos otros del western, que recorre la zona del suroeste, enfrentándose a indios y forajidos. Con una calidad tanto a nivel de guión como de dibujo y ambientación, nunca vistos antes en un cómic español, fue una lástima que De la Fuente solo realizara dos álbumes.
Otro genio del cómic español, Antonio Hernández Palacios, quiso probar fortuna con el western y creó Manos Kelly en 1970 para la revista Trinca, perteneciente al Frente de Juventudes.
La saga destaca por su originalidad: la vida de un hijo de españoles superviviente de El Álamo, que asiste a los inicios del western en un territorio en el que los hacendados y aventureros de la ex-Nueva España comienzan a cruzar sus vidas con los yankis y los apaches.
La calidad del trazo de Hernández Palacios llamó la atención en el mercado franco-belga y la editorial Dargaud le encargó en 1974 un nuevo western, con guiones de J. P. Gourmelen: Mac Coy.
La saga narra las aventuras del capitán confederado Alexis Mac Coy (con los rasgos físicos de Robert Redford) que, tras la guerra civil y una temporada en México, en medio de la revolución contra Maximiliano I, se ve degradado a sargento. Mac Coy pasa a formar parte de la guarnición de Fort Apache.
Los primeros álbumes tienen una calidad enorme, pero a partir de El desierto de los locos los guiones fueron decayendo y haciéndose repetitivos: los personajes luchan en cada misión contra los apaches y da la impresión de estar leyendo siempre la misma historia.
No hemos de olvidar tampoco a Kendall, la magnífica serie creada por el chileno Arturo del Castillo en 1964.
Por último, queda por hablar de Wanted. Creado por Simon Rocca y Thierry Girod en 1995, la serie resulta original en cuanto al planteamiento: un cazarrecompensas como protagonista durante la guerra de secesión. Pero el dibujo recuerda tanto al de Blueberry que no aporta mucho más.



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