Este ha sido el verano de la segunda copa del mundo para España, pero también el verano del eclipse solar. España, y concretamente su zona noroeste, ha sido uno de los pocos puntos del planeta para poder contemplarlo de manera total. Y Soria ha sido la zona clave dentro de esa zona.
Pero esta vez vamos a hablar de otros eclipses: aquellos que han sido decisivos tanto en la historia como en la ficción. El único eclipse real que ha aparecido en una película fue el de Barrabás (Richard Fleischer, 1961).
El rodaje tuvo lugar en Italia. El equipo colocó tres cámaras: una enfocaba las tres cruces de frente, otra se situaba tras la cruz de Cristo y la tercera hacia los asistentes a la crucifixión. Si algo fallaba, no se podría repetir. Afortunadamente, todo marchó bien y Barrabás nos dejó la filmación más impresionante del Gólgota, con la sepulcral música de fondo (adaptada, a su vez, de un cántico gregoriano).
Los evangelios sinópticos hablan de un oscurecimiento del cielo ¿Fue realmente un eclipse lo que tuvo lugar en la verdadera crucifixión de Cristo? Los historiadores, teólogos y científicos lo descartan porque la Pascua judía tiene lugar en la fase de luna llena, mientras que un eclipse total de sol se produce durante la de luna nueva. Algunos apuntan a que el eclipse pudo ser lunar y que lo que los asistentes vieron fue una luna roja. Otros señalan que una tormenta de arena pudo oscurecer el sol. Realmente no podemos saberlo.
Los eclipses han aparecido a lo largo de la historia como decisivos en las crónicas. Ya hablamos del eclipse que tuvo lugar antes de la batalla de Simancas (939) y que los astrónomos árabes interpretaron como fatídico.
Y en el siglo XIII volvemos de nuevo a la ficción para hablar del eclipse que aparece en Lady Halcón.
Eclipse que resulta decisivo para los protagonistas: Navarre e Isabeau.
Aunque el eclipse que aparece en la película, artificial, obviamente (recordemos que la única película que filmó un eclipse real es Barrabás), es erróneo porque la luna se desplaza de izquierda a derecha y no de derecha a izquierda, como corresponde a un eclipse en el hemisferio norte. Lady Halcón se sitúa en una Edad Media real y europea, pues, aunque trata una idea fantástica (un hombre se convierte en lobo por la noche y una mujer, en halcón durante el día, de manera que no pueden estar juntos), Navarre, alude al "papa de Roma" y a "las Cruzadas". Además, la ciudad de Aquila y su obispo (antagonista de la película) tienen todos los componentes de un señorío feudal de la Plena Edad Media (muchos obispos fueron señores feudales).
Pero es imposible situar Aquila en un país europeo concreto: el nombre es italiano y uno de los personajes se llama Francesco. Sin embargo, Navarre, Isabeau, Philippe, Marquet, Fornac, Jehan, Pierre y Louis (estos dos últimos solo son nombrados por Philippe) son nombres franceses. Tampoco podemos situar un siglo exacto. Navarre dice que su padre añadió una joya a su espada como recuerdo de las Cruzadas, pero ignoramos si estas continuaban o habían terminado ya. A pesar de todo esto, hay quienes han identificado el eclipse de Lady Halcón con uno real ocurrido en el siglo XIII. El 3 de junio de 1239 el rey Jaime I el Conquistador registró en su Llibre dels fets un eclipse en su estancia en Montpellier, que pertenecía por aquel entonces a la corona de Aragón.
Ese mismo eclipse aparece registrado en dos inscripciones en Soria. Una de ellas, en la concatedral de San Pedro, en la que se lee: OBSCVRATVS E(st) SOL(s) T (i) CIO NO..
Y en la iglesia de San Nicolás (la inscripción está actualmente en el Museo Numantino): (Obs)CVRAT(us) EST SOL(is)
Un eclipse de luna salvó la vida de Colón y sus hombres cuando, naufragados en Jamaica durante su cuarto viaje, pidieron comida a los nativos. Mientras tanto, Diego Méndez de Segura se desplazaba en canoa hasta la Española para pedir ayuda. Colón, que dominaba la astronomía, sabía que se produciría un eclipse de luna para el 29 de febrero de 1504. El almirante señaló la luna roja y les dijo a los taínos que el dios de los cristianos estaba enfadado con ellos y como muestra el satélite se había teñido de sangre.
Alarmados, los taínos cedieron y les dieron comida.
Y, por último, llegamos al eclipse más famoso del cómic: el de El templo del sol de Tintín.
Astuto como Colón, el héroe belga descubre la predicción de un eclipse en un periódico roto en la celda donde ha sido encerrado con el capitán Haddock por una comunidad inca que sobrevive en un lugar perdido de los Andes. Justo para el día siguiente, cuando van a ser quemados vivos. Tintín pide al dios del sol que si no le agrada el sacrificio, que esconda su rostro. Los incas huyen horrorizados y el Hijo del Sol, señor de estos, accede a soltarlos. Al contrario que en Lady Halcón, el eclipse se produce de derecha a izquierda, cuando en el hemisferio sur debería ser como en la película.












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