martes, 1 de septiembre de 2026

Larga vida al rey Haakon VIII

  Hoy 1 de septiembre de 2026 pasa a la historia de Noruega. El nuevo rey Haakon VIII ha sido proclamado oficialmente como tal.



    Ayer asistíamos a otra imagen para la historia: la del traslado del féretro de Harald V a la capilla del Palacio Real de Oslo por sus familiares: Haakon VIII, su hermana Marta Luisa, la nueva princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus (hermano de esta), Maud, Leah y Emma, hijas de Marta Luisa, y Marius, el hijo de Mette-Marit, el cual cumple arresto domiciliario.


  La actual reina Mette-Marit acompañaba a la reina madre Sonia tras el féretro.


  Una imagen que recuerda mucho a la de hace cuatro años, cuando los ocho nietos de Isabel II de Inglaterra velaron el féretro de su abuela.


El féretro de Harald V se encuentra ahora en dicha capilla para ser despedido por los noruegos.


    Y hoy, como apuntábamos, Haakon VIII ha sido proclamado rey en una ceremonia parecida a la española: jurando la constitución ante el parlamento. A su lado ha estado su hija y heredera. Mette-Marit ha estado ausente al encontrarse todavía débil tras su reciente operación.


    Pero a diferencia de España, sí existe el hecho de que el rey se siente en el trono. Los reyes españoles desde Juan Carlos I renunciaron a este "privilegio" y permanecen de pie ante sus tronos en las recepciones oficiales. Una lástima...


    Ahora, como nuevo jefe de estado, Haakon VIII tiene varios retos. Y no son relativos a Noruega en sí, que goza de estabilidad desde hace décadas, sino a su propia familia:

1. Recuperar el apoyo del pueblo a su esposa.
2. Intentar que el caso Marius no salpique (más) la imagen de la familia real.
3. Formar a la princesa Ingrid Alexandra para el futuro.


Haakon VIII es el último eslabón en la cadena que une a los antiguos vikingos con la actualidad.

LARGA VIDA AL REY HAAKON VIII





Los años dorados de las coronas (1992-2012)

 Parafraseando el libro de Rafael Mateos Sáinz de Medrano sobre Estoril en los años del exilio de las monarquías de Europa (que no sé qué tenían de dorados si estaban allí a la fuerza...), abrimos aquí un post sobre los que para mí fueron los verdaderos años dorados para las coronas europeas.
    Partimos de 1992. Por aquel tiempo, yo iba tomando conciencia de cómo es el mundo (o cómo era) y quiénes lo componían. Aprendí que España es una monarquía y que, por eso, tiene un rey y una familia real. La casa de Borbón, restaurada en 1975 con Juan Carlos I, había tenido el reto en las décadas anteriores a 1992 de ser aclamada por un país que había estado sin monarquía desde 1931.


    Esto se dice siempre al hablar de la Transición. Pero recordemos que España llevaba siglos de monarquía, por mucha interrupción que hubiese habido en 44 años. Así, la consolidación plena de ese reto se plasmó en aquel 1992 con el despliegue que España tuvo hacia el exterior con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. En estos, el entonces príncipe Felipe fue el abanderado del equipo español.


    En Don Juan Carlos y en el resto de su familia se notaba la alegría, el deber cumplido: la instauración de la democracia y la monarquía eran ya un hecho más que asentado y este era el escaparate ante el mundo. Un año para España, sin ninguna duda. El documental de la BBC de aquel 1992, del que ya hablamos aquí, mostraba un período de felicidad para la familia real, como se puede ver aquí, compartiendo mesa con la familia real griega en una terraza de Mallorca, como cualquier familia.


    El lazo entre los españoles y la corona siguió manteniéndose fuerte. El sueño de Don Juan de Borbón cumplido, el que Alfonso XIII no consiguió. A ello contribuyeron también el firme apoyo de la familia real a las víctimas del terrorismo, en lo que fueron los últimos coletazos de ETA tras el fatídico asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997; así como misiones de representación al exterior, toma de posesión de dirigentes extranjeros, competiciones deportivas, etc.
    La corona de Gran Bretaña, por su parte, vivió en los 90 tambaleos. Los divorcios del entonces príncipe Carlos y Diana, por un lado, y los del príncipe Andrés y Sarah Ferguson por otro, así como el incendio del castillo de Winsor, supusieron el annus horribilis para la reina Isabel II en 1992, todo lo contrario que para sus parientes españoles. La muerte de Lady Di en 1997 aparecía como un nuevo revés. Pero la reina dio un decisivo discurso que restableció las relaciones corona-pueblo.


    El resto de monarquías europeas seguía su curso. El entonces príncipe Haakon se imponía y lograba casarse en 2001 con Mette-Marit y formar una familia "moderna" al incluir al hijo de la princesa.


    La década de 2000 fue de bodas reales: Países Bajos, Dinamarca y España. Despliegue de reyes y príncipes. Tranquilidad institucional.




    En 2009, en mi segundo año de carrera, comienzo a aprender sobre las casas reales de Europa. Y los rostros de la realeza comienzan a ser habituales.
    2010: año para la historia. Uno de los mejores veranos que han existido comenzaba con la boda de la princesa Victoria de Suecia, que congregó a multitudes. El enlace de la heredera sueca con su entrenador personal cerraba los "cuentos de hadas" que hicieron que esa gran familia que es la realeza se reuniese tantas veces.



 Allí en Estocolmo se pudo ver la gran sintonía entre varias familias reales. La entonces princesa Máxima de Holanda habló del "club M" formado por ella, María de Dinamarca, Mette Marit y Matilde de Bélgica. La reina Letizia nunca ha pertenecido a este, no solo por el nombre, sino también porque dicen los "expertos" que de ese club solo se lleva bien con la (ahora) reina Máxima.



    A este evento le siguió el inicio del mundial de Sudáfrica. La familia real holandesa lo hizo al ritmo de vuvuzelas, uno de los emblemas de este evento.


    Pero luego... ¡cómo lloraba el entonces príncipe Guillermo Alejandro en la final y cómo lo celebraba la familia real española!


    Gran Bretaña, por su parte, celebraba los jubileos de su reina y esta se aseguraba la sucesión con la boda de su nieto Guillermo con Kate Middleton en 2011.



    Toda esta era de paz y tranquilidad comenzó a truncarse en diciembre de 2011 cuando Iñaki Urdangarín fue apartado de sus funciones por sus implicaciones en el caso Nóos. Al año siguiente, el rey Juan Carlos participaba en una cacería en Bostwana en medio de la crisis. El comportamiento ejemplar que había tenido hasta entonces comenzaba a tambalearse ante el pueblo. Los problemas no habían hecho más que empezar. A pesar de que el rey fue el único dirigente español que pidió perdón por sus actos, acabó abdicando en su hijo Felipe en 2014.



    Unos años después llegaría el caso Corinna, el cual hizo cambiar la imagen de muchos españoles hacia el rey Juan Carlos, que acabó retirándose a EAU. 
    No fue la primera abdicación del siglo. Un año antes, la reina Beatriz I abdicaba en los Países Bajos y Guillermo Alejandro se convertía en rey. Pompa y honores con invitados de otras casas reales, a diferencia de España.


    A esta le siguió la de Alberto II de Bélgica ese mismo año, quien abdicó en su hijo Felipe I, pasando por la del papa Benedicto XVI.


    Aquellos príncipes que sonreían en bodas, aniversarios y demás eran ya reyes. Solo quedaban Isabel II y los escandinavos. Todos ellos se habían negado siempre a abdicar, a pesar de presumir de modernos. 
    Gran Bretaña se tambaleaba con el caso Epstein, que salpicaba al príncipe Andrés.


Y las "quejas" de Megan Markle que llevaron a que ella y el príncipe Harry abandonasen Reino Unido.


    Gastos desmedidos en la familia real holandesa, fiestas durante el COVID en la danesa (el príncipe Cristian, concretamente) y el caso Marius en Noruega: el hijo de Mette Marit. Los años dorados parecían quedar atrás. Pero hubo espacio para eventos que lograron reunir a casi toda la realeza, como el 75º cumpleaños de la reina Margarita II de Dinamarca en 2015,


país que sigue desplegando su pompa como un viaje al siglo XIX,



la coronación del emperador Naruhito de Japón en 2019,


o la visita de los reyes de España a Suecia en 2021.


La coronación de Carlos III de Gran Bretaña en 2023 dio paso a una nueva era.


Lo mismo que Federico X en Dinamarca en 2024.


    Mientras tanto, los herederos siguen creciendo y estudiando, esperando el momento en el que les toque reinar.


    Y Victoria de Suecia, la última princesa de su generación, sigue esperando. Pero todo apunta a que su padre morirá en el cargo...


    No volveremos a esos años dorados. Pero sin ninguna duda, y especialmente Juan Carlos I, vuelven la vista atrás hacia ellos: sin escándalos, sin preocupaciones.


lunes, 31 de agosto de 2026

Adiós a Harald V de Noruega

  La semana pasada Noruega despedía a su rey Harald V. El monarca noruego ha muerto a la edad de 89 años.

    Harald V ha tenido altos índices de popularidad a lo largo de su reinado y, por extensión, de su vida. Su infancia se vio interrumpida de golpe por la invasión alemana. Junto a su familia, se exilió a EEUU. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los Glücksburg regresaron a Noruega.

En esta imagen vemos al entonces príncipe Harald, en primer plano.

  Harald V vivió su propia "guerra" contra su padre, el rey Olaf V. La causa: el rey no quería que su hijo y heredero se casase con la plebeya Sonia Haraldsen, sino con una princesa de sangre real. El entonces príncipe luchó durante años para que se aceptase el compromiso, amenazando con renunciar al trono. Finalmente, Olaf V cedió. Harald y Sonia se casaron en 1968.


Han sido casi 58 años de casados, que habrían cumplido el día siguiente a la muerte del rey.


Harald V llegó al trono, tras la muerte de su padre, en 1991.


    Han sido 35 años de servicio a Noruega, con todos los cambios y transformaciones que el país nórdico ha experimentado. Soberanía energética, rechazo a entrar en la UE, y pionera en muchos ámbitos, como en la reserva de semillas de Svalbard, la cual ha ganado este año el premio Princesa de Asturias. 35 años de paz y estabilidad política, social y económica en un país el cual es considerado por la ONU como el mejor para vivir. Exceptuando el atentado terrorista de 2011, Noruega no ha sufrido conflictos. Harald V ha tenido que lidiar con otros "conflictos": los de su familia.
    En 2001 su hijo y heredero Haakon anunciaba su compromiso con Mette-Marit Tjessem. Una mujer que no gustaba en la corte de Oslo: madre soltera, hija de padres divorciados, relación con el narcotráfico por su ex-pareja... No pintaba bien para los ojos de Harald V y Sonia. Pero Haakon les recordó lo que lucharon ellos por casarse y tuvieron que ceder. Además, para predicar con el ejemplo de una monarquía moderna para el siglo XXI. Y así, Haakon y Mette-Marit se casaron.


    Otro elemento complicado fue su hija Marta Luisa, la cual se casó con el polémico escritor danés Ari Behn.



 El matrimonio tuvo tres hijas y se divorciaron en 2017. Dos años después, Behn se suicidó. La princesa, que siempre tuvo inclinación por el ocultismo, se casó en 2024 con el chamán (sí, no es coña, al parecer) americano Durek Verrett.


    Los disgustos para Harald V y Sonia no terminaron. En 2026 se destapó que Mette-Marit tenía amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein. El pueblo noruego, que había visto en 2001 a Mette-Marit como la Cenicienta, cambiaba su opinión. 



    La popularidad de la entonces princesa descendió aún más al ser condenado su hijo Marius por varios delitos, como violencia de género y violación. El respaldo de la princesa a su hijo y la obstaculización a la justicia no hicieron más que aumentar la polémica para una monarquía que se había librado de escándalos en sus largos siglos de historia.


    La enfermedad de Mette-Marit, que tuvo que someterse a un trasplante hace unos meses, hizo que el rechazo popular se tibiase.
    Harald V ha firmado su propia página en la historia de Noruega, tierra de exploradores y guerreros. Ahora, su hijo Haakon, que reinará como Haakon VIII, debe afrontar nuevos retos en este turbulento siglo XXI.


¡VIVA HAAKON VIII!



Ranking de mundiales

  Sí, lo conseguimos: España ha ganado el mundial ¡El segundo de nuestra historia! Aunque no he podido escribir sobre ello hasta hoy.



    No solamente hemos jugado mejor y nos lo merecíamos, sino que también han hecho vibrar a un país entero nuevamente. Y ni el tener a Argentina como contrincante en la final y su mal jugar (y su mal perder) debilitó a la Roja. Así que solamente podemos decir: ¡Gracias!
    Y aprovechando la victoria española, paso a hacer un ranking de mis mundiales desde el de Francia 1998, que fue el primero que seguí:


¿Qué puedo decir que no haya dicho ya del mejor mundial de la historia y de uno de los mejores veranos? La primera copa del mundo para España, el sueño cumplido, el gol de Iniesta, toda la ilusión y la emoción. Insuperable.


2. EEUU-México-Canadá 2026:

  Llegó por fin la segunda copa este verano, tras 16 años esperándola. El premio más que merecido a una selección que lo ha dado todo, de la mano de su seleccionador, Luis de la Fuente. Las coincidencias con 2010 nos pusieron a todos con la posibilidad de que esta vez sí. Recordémoslas de nuevo, ahora que no viene mal:


1. El Atleti perdió en la Copa del Rey.
2. El Barça ganó la Liga.
3. El Madrid fichó a Mourinho.
4. El mundial empezó el 11 de junio.
5. Shakira cantó la canción del mundial.
6. España estaba en el grupo H.
7. El Barça aportó 8 jugadores a la selección (entre ellos, Iniesta, Pujol y Piqué).
8. El partido inaugural fue México vs Sudáfrica.

 Llegó la victoria frente a Argentina tras haber ganado a Uruguay a altas horas de la noche en el último partido de la fase de grupos; a Austria en dieciseisavos, a Portugal en octavos (¡como en 2010!), a Bélgica en cuartos y a Francia en semifinales. El gol de Ferrán Torres nos daba la ansiada victoria.




3. Corea-Japón 2002:

    La llegada de España a cuartos, tras el batacazo del anterior mundial (1998), era un récord más que merecido. La selección de José Antonio Camacho se medía con uno de los anfitriones, Corea del Sur, con muchas acusaciones a la FIFA de favorecer a esta. Y así fue, con tres goles anulados nos fuimos a casa en la tanda de penaltis. Como hitos, el gol de Juan Carlos Valerón y el debut de Casillas. La victoria fue para Brasil, que sumó su quinta copa.



4. Rusia 2018:

    El mundial de Rusia fue caótico para España antes de empezar. La Real Federación Española de Fútbol retiró al seleccionador Julen Lopetegui por haber negociado con el Madrid a espaldas de aquella. Esto supuso la suspensión del plan trazado por el guipuzcoano y que el cargo recayera de pronto en el segundo entrenador: Fernando Hierro. Esto no auguraba nada bueno. Aunque llegamos a octavos, caímos ante el anfitrión, de nuevo la maldición de 2002. Por lo demás, victoria no merecida de Francia frente a Croacia (que sí la merecía).


5. Francia 1998:

    Aunque fue mejor para España el mundial de 2006, he colocado el de 1998 en quinto lugar simplemente por nostalgia. Como he comentado, fue mi primer mundial (puesto que en los de 1990 y 1994 era un bebé o no me acuerdo), el primero en el que aprendí cómo se clasifican las selecciones. La Roja de Javier Clemente tuvo uno de sus peores resultados, con un inicio perdiendo frente a Nigeria, empatando contra Paraguay y una victoria pírrica (pues ya no tenía posibilidades de clasificarse) frente a Bulgaria. La copa fue para Francia. La anfitriona obtenía así su primera estrella. Unas semanas después visité por primera vez París, donde se notaba todavía la euforia por la victoria.


6. Alemania 2006:

    Desastroso para España, la idea de una renovación fracasó completamente aun habiendo entrado como seleccionador Luis Aragonés. Todavía no había llegado la hora del madrileño con el giro total que supuso la Eurocopa 2008. España caía en octavos ante Francia, una de sus eternas rivales, que jugó de forma sucia todo el mundial. La selección gala perdió a su vez en la final frente a Italia, que dejó el famoso cabezazo de Zidane a Marco Materazzi. De manera tampoco deportiva, el país transalpino obtenía su cuarta copa del mundo.


7. Qatar 2022:

    El mundial de Qatar estuvo rodeado de polémicas, las cuales todavía no se han resuelto a día de hoy: trabajadores fallecidos durante las obras; turbios negocios de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, un extraño turbante mascota... Luis Enrique se estrenaba en un mundial como seleccionador, tras el fracaso de la Eurocopa 2020 (que se celebró en 2021, otro verano genial, a causa de la pandemia). Una terrible derrota frente a Japón nos llevó a temblar. Y en octavos nos fuimos a casa de forma deshonrosa: frente a Marruecos y perdiendo en los penaltis. Se le reprochó a Luis Enrique interesarse más por subir contenido que de ocuparse de la selección. Además, el mundial se celebraba por primera vez en diciembre en lugar de en verano y yo lo vi desde Talavera, donde estuve viviendo aquella temporada. 
    En resumen, todo muy distinto a lo de siempre. La victoria fue para Argentina, que sumó así su tercera estrella. Luis Enrique cesó y fue sustituido por Luis de la Fuente. Este, con la victoria en la Eurocopa 2014, logró la ansiada renovación de la selección, que culminó con la segunda copa para España en 2026.


8. Brasil 2014:

    Y llegamos al peor mundial en mi opinión. España partía como favorita, tras su victoria en Sudáfrica 2010 y en la Eurocopa 2012. Del Bosque había obtenido el título de marqués de manos de Juan Carlos I, el cual había abdicado ese mismo mes de junio. El primer partido no pudo ser peor: perdimos ante Países Bajos, que quería la revancha desde 2010. Llegaba la frase "No os preocupéis: en 2010 también empezamos perdiendo contra Suiza". Era verdad, pero no se cumplió en 2014. Con la derrota en el siguiente partido, frente a Chile, todo se vino abajo. Aunque nos fuimos a casa en la fase de grupos, igual que en 1998, dolía más al ser España el vigente campeón mundial. Bélgica se alzó como equipo revelación y Alemania obtuvo la victoria final. En mi visita al país teutón unas semanas después me permitió comprobar cómo la victoria seguía en el aire, como demostraba el interior adornado de la iglesia de Dinkelsbühl. Alemania sumaba así su cuarta estrella.