sábado, 23 de mayo de 2026

¿Existió Robin Hood? (IV)

  Dentro del sustrato mítico en el que rastrear la figura de Robin Hood hemos de hablar de personajes similares según las distintas mitologías y culturas antiguas.


    Por proximidad al héroe de Sherwood, hemos de acudir primero al mundo celta. En este encontramos la figura del Hombre Verde.


    Este personaje es el símbolo celta de lo silvestre, naturaleza, fertilidad. Ya en época cristiana todavía estaba presente en algunas iglesias medievales, como símbolo del pasado que observa el presente.





    Este personaje está relacionado también con el Rey del Acebo, a quien ya vimos como personificación del invierno, en su lucha contra el Rey del Roble (el verano). Y recordemos que la leyenda de Sir Gawain y el Caballero Verde no es sino una representación en época medieval de aquella creencia. 




    En el mundo celta tenemos también a Merlín. Este, al refugiarse en los bosques, se convierte en "El hombre del bosque": entra en contacto con lo ancestral, como un último druida de aquel mundo en crisis con la llegada del cristianismo.


    Lo mismo sucede con Puck, duendecillo travieso del folklore inglés a quien se relacionaba con los fuegos fatuos (que también son verdes) y que Shakespeare introdujo en El sueño de una noche de verano. Además, Puck es conocido con otro nombre: Robin Goodfellow ("Robin el Bueno").


    Y, a su vez, Puck sería una evolución burlesca de Cernunnos, el dios hastado celta: señor de los animales y los bosques.


    En la mitología griega tenemos al dios Pan, que comparte funciones con Cernunnos. Como Puck, Pan es un espíritu silvestre burlón.


    Y dentro de la mitología griega tenemos una escena de la Odisea que es imposible no asimilar con la leyenda de Robin Hood. Cuando Ulises regresa a Ítaca disfrazado y es capaz de hacer pasar una flecha por las anillas de las hachas. 



     Algo muy similar a la escena del concurso de tiro con arco, en el que Robin, disfrazado, consigue atravesar la flecha de su rival




 En el hinduismo tenemos al dios Krishna, el cual es también burlón, astuto. Intenta desafiar las normas sociales y, como Robin, tiene destreza con las flechas. También está relacionado con los bosques y lo silvestre.


    Hay quienes han querido relacionar también la rivalidad entre Robin y el sheriff de Nottingham con los dioses egipcios Osiris (verde) y Seth.



    En la alquimia, el verde es el color de la culminación del proceso alquímico, el mercurio filosófico.
Hay, por lo tanto, un sustrato mítico muy rico que nos indica la idea de lo silvestre: Robin Hood es el hombre que vuelve a la naturaleza y trastoca con sus robos y travesuras el orden social medieval.



Las manzanas de las Hespérides

  Heracles creía que tras conseguir a los bueyes de Gerión se acabarían las pruebas. Pero Euristeo le anuncia, a través de Copreo, dos trabajos más.
-¡¿Qué?! ¡Esto no es lo que acordé con Euristeo!
-El rey dice que en dos de tus trabajos recibiste ayuda: mataste a la hidra de Lerna con la ayuda de tu sobrino. Y los que limpiaron los establos de Augías fueron los ríos, no tú. Por eso, el rey te reclama dos trabajos más.-dice Copreo.
-¿Y en qué consisten esos trabajos?
-El primero de ellos será traer las manzanas doradas del jardín de las Hespérides.




-¿Dónde está ese jardín?
-Nadie lo sabe. Ningún mortal lo ha visto. Tendrás que preguntarle a Nereo, el anciano del mar.
    Nereo es un ser viejo como el mundo. Padre de las nereidas y suegro de Poseidón, está siempre en el mar. Así que Heracles decide atraparlo con una red.


Y consigue capturar al anciano del mar. Nereo aparece cubierto de algas.
-¡Suéltame!-grita el anciano del mar.
-No hasta que me digas cómo llegar hasta el jardín de las Hespérides.


-Está más allá del mundo conocido. Más al oeste de las columnas a las que pusiste tu nombre. Es un jardín maravilloso, en el que nunca ha entrado ningún mortal.-dice Nereo.


    -Allí está Atlas, el titán condenado por tu padre a sostener el cielo eternamente. Y el jardín es guardado por sus hijas, las Hespérides: Héspere, Egle y Eritea. El árbol de las manzanas está vigilado por una terrible serpiente llamada Ladón. Mátala, pero no cojas tú las manzanas: pide a Atlas que lo haga él.-continúa el anciano.


Heracles suelta a Nereo y marcha hacia Poniente. Al fin, llega al jardín de las Hespérides.


Tras matar a Ladón, Heracles interroga a Atlas:
-¿Podrías coger las manzanas por mí?




-Lo haría encantado, pero debo sostener la bóveda celeste por toda la eternidad.-responde el titán.
-Tranquilo, yo tomaré tu puesto mientras las recoges.
Y así, aliviado tras siglos de tormento, Atlas deja su pesada labor a Heracles y coge las preciadas manzanas.


Al terminar, Atlas le dice a Heracles:
-Aquí tienes las manzanas. Pero ¿por qué no voy yo mismo a entregárselas por ti a Euristeo? Te ahorrarías ese trabajo.
Pero Heracles ya ha sido avisado por Nereo de esto y responde:
-De acuerdo. Pero antes, ven a sostener un momento el cielo mientras me abrocho una sandalia.


El titán accede y Heracles simula abrocharse una de sus sandalias...


... y aprovecha para huir con las manzanas. Ha completado su undécimo trabajo con astucia. Ahora ¿cuál será su última prueba?




jueves, 21 de mayo de 2026

¿Existió Robin Hood? (III)

  Tras rastrear la posible existencia histórica de Robin Hood, o, al menos, la base histórica en la que poder asentar al personaje, debemos ahora analizar el sustrato mítico.
    Hay un paralelismo interesante que nos lleva de nuevo a la Plena Edad Media, concretamente a la Fiesta de Mayo (May Day)






    Esta festividad primaveral, que se remonta a su vez a la fiesta celta de Beltane, giraba en torno a la boda simbólica entre un hombre llamado Robin y una doncella llamada Marion. Estos ritos eran parte de tradiciones pastoriles.



    Así lo recoge el trovador francés Adam de la Halle en su obra Le jeu de Robin et Marion (siglo XIII). Estos ritos tuvieron que influir en las baladas para la composición de los personajes. A partir del siglo XVI, el Robin proscrito y el Robin pastoril fueron ya uno solo. Y si tenemos en cuenta que Marian no se incorpora a las historias de Robin Hood hasta ese tiempo, el círculo se cierra.
    El investigador Jim Lees apunta a que aquella Marion pastoril era una evolución popular de la Virgen María y, a su vez, de las diosas celtas de la fertilidad: Brigit, Ataecina, etc.


    Al mismo tiempo, aquellos Robin y Marion son otro efecto del dualismo ancestral que establece en todas las cosas un principio masculino y otro femenino. Está presente en los ritos solares y lunares desde tiempos prehistóricos. Está en las asociaciones medievales con el sol y la luna, tanto en el arte como en las leyendas e incluso en las canciones ("El sol se llama Lorenzo y la luna, Catalina").


Asociación que se tradujo luego en los cruceros medievales: a un lado Cristo y al otro, la Virgen.



    Si tenemos en cuenta que "Roberto" significa "resplandeciente" y la Virgen María se asocia directamente con la luna ("con la luna bajo sus pies"), la relación del matrimonio pastoril simbólico con los dos astros es clara.



CONTINUARÁ...

Los bueyes de Gerión

  A través del heraldo Copreo, Heracles, tras finalizar su noveno trabajo, recibe su décima prueba: viajar hasta la isla de Eritía y traer los bueyes de Gerión.



¡Eritía! Eso está en el extremo oeste del Ponto (Mediterráneo). Heracles no había viajado tan lejos hasta ahora. Tras días caminando hacia el oeste, toma una decisión. Apunta al sol con su arco:
Helios, dios del sol! Permíteme viajar en tu copa o te dispararé una de mis flechas.
El dios Helios se presenta ante Heracles y accede.


Y así, el héroe viaja en la copa gigante de Helios, que le permite llegar al oeste mucho más rápido.


    De esta forma, Heracles llega al límite occidental conocido de la Tierra. Una estrecha franja de terreno une Iberia y África. Heracles la separa, creando así el estrecho de Gibraltar, llamado por los griegos "las columnas de Heracles".
    El héroe llega finalmente a Eritía. Y allí encuentra al ganado de Gerión.
 

    Pero el celoso guardián aparece para impedirle a Heracles llevarse a los bueyes. Gerión es un ser de tres cabezas.


El semidiós pelea contra Gerión.


Hasta que lo mata y parte victorioso con los bueyes.





martes, 19 de mayo de 2026

¿Existió Robin Hood? (II)

  En el siglo XIX, con el despertar nacionalista del Romanticismo, el personaje de Robin Hood vive una nueva popularidad. En 1820 Walter Scott lo recuperó como personaje para su novela Ivanhoe. Situada en el siglo XII, durante las rivalidades entre sajones y normandos, a las que ya aludimos, y la ausencia del rey Ricardo, Robin es descrito como "Locksley": un sajón (igual que el protagonista, Wifred de Ivanhoe) proscrito, líder de los rebeldes leales a aquel.


    John Keats, por su parte, en su poema Robin Hood, habla de Robin, Marian y Little John como parte de un pasado perdido y extraordinario. 


    En 1838 Pierce Egan el Joven escribió Robin Hood y Little John o Los Merrry Men del bosque de Sherwood. Por el nombre de Merry Men ("hombres alegres") comenzaron a conocerse los compañeros de Robin.




    De esta forma, el personaje se va idealizando, así como toda la Edad Media inglesa, fruto de ese interés romántico. La obra de Egan fue traducida al francés y retocada por Alexandre Dumas en El príncipe de los ladrones y su secuela Robin Hood el proscrito.



 En 1883, Howard Pyle retomó la labor de Scott y Keats y escribió Las alegres aventuras de Robin Hood. En esta obra, Pyle recopiló varias historias del arquero y las retocó. Las ilustraciones que las acompañan, realizadas por el propio autor, marcaron la imagen de Robin y sus amigos en el imaginario colectivo:



    Por aquel tiempo publicó también Francis J. Child sus Child Ballads: una extensa recopilación de baladas del folklore británico. Entre ellas hay algunas protagonizadas por Robin Hood que no habían sido recopiladas antes del siglo XV.



    Una vez expuestas estas fuentes, podemos comprobar que solamente una de ellas es histórica: la del archivo de York de 1230. El resto son baladas, leyendas, etc. Pero si rastreamos las fuentes históricas sin buscar a un tal Robin Hood, encontramos cuatro candidatos reales a ser el auténtico arquero de Sherwood:

1.  Huntington: noble del siglo XII. En 1160 se sublevó contra Enrique II, padre de Ricardo I.

2. Robin de Barnsdale: noble del siglo XIII que apoyó a Simón de Montfort en la rebelión de este contra su cuñado Enrique III.  En este caso, se sitúa en el tiempo del documento de York.

3. Robert de Kyme: noble también del siglo XIII que acabó proscrito.

4. Hood: por este nombre se conoce a un habitante de Locksley (en el condado de York) al servicio del conde de Lancaster. Participó en una rebelión contra Eduardo II que tuvo lugar en 1322. Al fracasar esta, Hood se refugió en el bosque de Barnsdale como proscrito. Aquí cobra realidad la recopilación titulada Una gesta de Robyn Hode, de la que hablamos.

    Si aplicamos el criterio de la repetición, la época que se repite es el siglo XIII. Por otro lado, la mención al bosque de Barnsdale en dos casos podría indicar el escenario real. Y todos se sitúan en la zona centro-oriental de Inglaterra.


    Por otro lado, varios historiadores señalan que "Robin Hood" parece ser un nombre habitual para referirse a proscritos en la Edad Media inglesa, lo cual hace más difícil averiguar quién generó la leyenda. En el siglo XVII, por ejemplo, todavía se conocía así a los forajidos, como en el caso de los conspiradores de la Pólvora, que intentaron volar el parlamento británico en 1605.
    Por el criterio de la antigüedad, recordemos que las primeras menciones a Robin Hood, hasta el siglo XVI, lo sitúan entre los siglos XIII y XIV, pero no en el XII. Por lo tanto, la opción de un forajido, no en tiempos de Juan Sin Tierra, sino más tarde, cobra valor.

CONTINUARÁ...


El cinturón de Hipólita

   Tras robar las yeguas de Diomedes, Heracles parte para llevar a cabo su noveno trabajo: conseguir el cinturón de Hipólita, reina de las amazonas. Es un capricho de Admete, la hija de Euristeo, que desea tener la preciada prenda. 
    Cerca del río Termodonte, el héroe encuentra a la soberana y a sus fieles guerreras.


Heracles seduce a Hipólita, que cae enamorada del héroe y le entrega su cinturón.


Pero la diosa Hera, gran enemiga de Heracles y maestra del disfraz, se ha disfrazado de amazona. Les dice a las mujeres guerreras:
-No os fieis de ese hombre ¡Quiere matar a nuestra reina!


    Las amazonas, enfurecidas, persiguen a Heracles. Pero este consigue huir llevando consigo el cinturón de Hipólita.