martes, 15 de septiembre de 2026

Los hombres (y mujeres) que podrían reinar

  Hoy vamos a hablar de las monarquías en el exilio: aquellas que fueron destronadas, ya fuese por la fuerza o mediante referéndum. Pero no vamos a hablar de las que tienen posibilidades muy remotas (algunas imposibles) de ser restauradas, como Francia, Portugal, Italia, Alemania o Austria. Sino de aquellas que, por diferentes razones, sí tienen posibilidades de serlo. Y para ello, debemos viajar al este de Europa. las clasificaremos por orden de posibilidad.

1. Serbia:

    La antigua Yugoslavia se disolvió en 1991. Pero Serbia, la nación que había unido (o sometido, según se mire) a las demás, no aceptó este hecho. La brutal guerra de Yugoslavia (1991-1995) se reanudó con el asunto de Kosovo en 1998-1999 y hasta que el presidente serbio Slobodan Milosevic no vio su fin político, Serbia no conoció realmente la restauración de la democracia hasta el año 2000. Llegaba la hora de que Serbia recuperase su identidad. Y... ¿por qué restaurar la bandera de la monarquía sin restaurar esta?


    Las ex-repúblicas soviéticas han mirado desde 1991 al pasado, buscando dicha identidad. En 2006 Serbia perdió Montenegro por referéndum y Kosovo se independizó definitivamente en 2008 (aunque no está reconocido por todas las naciones, entre ellas, España). Los gobiernos que se han sucedido no han podido hacer frente a crisis y protestas que no han hecho más que crecer desde entonces.



 En 2011 surgió una voz: ¿y si miramos de nuevo hacia la monarquía? Esta había sido derogada a la fuerza en 1945 por los comunistas. Pedro II, su último rey, de la dinastía Karadordevic se vio obligado a partir al exilio. Tras su muerte en EEUU le sucedió en los derechos su hijo Alejandro.


    Este, que habría de reinar como Alejandro II, ha venido apareciendo en situaciones públicas y representando a Serbia en las últimas décadas. Goza de un gran apoyo entre la población, si no, no se explicaría esa ambigüedad siendo Serbia una república. Las encuestas han demostrado que, incluso entre los jóvenes, la restauración de la monarquía sería bien acogida. Y pensemos en otro factor: el apoyo de la Iglesia ortodoxa a esta causa. Dentro de esa recuperación de la identidad en los países del este, esta institución ha jugado un papel esencial y ha recuperado la influencia entre la población que tenía antes de la era comunista.


    La familia Karadordevic es, además, la única familia real en el exilio que ha logrado regresar al país y recuperar sus propiedades. El Palacio Blanco, antigua sede de los reyes de Serbia, ha vuelto a ser suyo. Son, por lo tanto, una familia real con palacio, pero sin trono.


    El primogénito de Alejandro, el príncipe Pedro, renunció a sus derechos en Sevilla, por lo que los derechos pasaron al segundo hijo: Felipe. Casado con Danica Marinkovic, y padres ambos del príncipe Esteban, es el señalado por los monárquicos para asumir el trono, dada la avanzada edad de su padre.


    Como su padre, Felipe, que reinaría como Felipe I, tiene puesta su mirada en la UE y en las democracias occidentales ¿Logrará la mirada crítica de los serbios de las últimas décadas restaurar la monarquía en Serbia?

2. Georgia:

    En 2009 Georgia celebró su primera boda real en 300 años. El príncipe David Bagration, nacido en España, y la princesa Ana Bagration, jefes ambos de las dos ramas de la dinastía Bagration, contrajeron matrimonio en la catedral de Tiflis.


    ¿El objetivo? Concebir un heredero que una las dos ramas. Ni más ni menos. De esta manera medieval se consiguió el objetivo. Y tras el nacimiento de su hijo, el príncipe Jorge, David y Ana se separaron. Esta solución drástica y arcaica logró poner fin a la disputa por un trono que fue derogado en 1801 cuando Rusia conquistó Georgia. Y preparar, así, el terreno para la futura restauración. Y yo me pregunto: ¿estarían dispuestos a casarse un hombre y una mujer que no se conocen sin la garantía de dicha restauración? Yo diría que no. Al igual que en Serbia, la Iglesia ortodoxa clama por la restauración. Georgia ha puesto la mirada en Europa y no en Rusia ¿Es la restauración el siguiente paso? ¿Hay un plan para ello y se está esperando a que el príncipe Jorge alcance la mayoría de edad?



3. Rumanía:

    La crisis del sistema parlamentario republicano es también un hecho en Rumanía. La mirada hacia la monarquía fue noticia en 2014, en medio de las manifestaciones contra el gobierno. Se reanudó en 2016 en el mismo contexto.


    Miguel I de Rumanía, de la casa de Hohenzollern, el último rey, consiguió regresar a su país. Su heredera es su primogénita, Margarita (ambos aparecen en la siguiente imagen).


    Al no tener Margarita hijos, su heredera es oficialmente su hermana, la princesa Elena. El hijo de esta, Nicolás, era visto como la esperanza de la sucesión para los monárquicos rumanos. Pero en 2015 Miguel I retiró los derechos a su nieto ¿La razón? Haber concebido una hija ilegítima. 


    Dos años después, moría el rey Miguel. Margarita, que reinaría como Margarita I, asumió la jefatura de la casa. Las especulaciones sobre la restauración se paralizaron. La cuestión entre los monárquicos está en pedir a Margarita que derogue el decreto de su padre y devuelva los derechos a su sobrino o que la heredera sea la hermana de este: la princesa Karina.

    En 2025 la cuestión de la restauración volvió a la palestra. Pero al ser impulsada por tendencias radicales pro-Putin, ha vuelto a paralizarse. Por otro lado, la cuestión de la sucesión sigue dividiendo, por lo que el estancamiento de la restauración en Rumanía se prolongará.

4. Rusia:

    Hablar de restauración de la monarquía en Rusia sería muy descabellado en el panorama actual: Putin no estaría dispuesto, ni en una realidad paralela, a soltar las riendas del poder. El presidente ruso, que reúne en su persona las ansias teocráticas zaristas y la tiranía soviética, no permitirá el fin del extraño y despótico régimen que él mismo ha creado. La vía, por lo tanto, no es posible desde el gobierno. Pero, al mismo tiempo, Rusia no ha vivido una mirada hacia la monarquía de los zares semejante desde la caída de la URSS en 1991.
    La recuperación de los cadáveres de los Romanov y la canonización de estos en el año 2000 han revitalizado dicha mirada.


 Las imágenes de los Romanov han venido apareciendo en manifestaciones:


Y reivindicados por entusiastas nacionalistas que no comparten el nacionalismo de Putin.



    Natalia Poklónskaya, fiscal general de Crimea (anexionada por Rusia en 2014), es una zarista declarada y con una enorme influencia en Rusia.


    En una encuesta que se realizó en la televisión rusa sobre el mejor ruso de la historia, Nicolás II estuvo muy igualado con Stalin. Pero el que ganó al final fue Alexander Nevski, lo cual es una victoria para el zarismo.


    Ahora bien, la casa de Romanov se encuentra dividida. Por un lado, hay zaristas que reconocen como legítima a la gran duquesa Olga Andreyévna, sobrina nieta de Nicolás II.


Otros reconocen como legítima a María Vladimirovna, tataranieta de Alejandro II.


Su hijo Jorge, nacido en España, es la esperanza para muchos zaristas.


¿Logrará alguna de estas monarquías ser restaurada?



En busca de la España mágica: retrospectiva 2014

    En el verano de 2014 mis tíos viajaron a Bretaña. Yo había estado ya en 2007, pero ellos visitaron algunos sitios que yo no. En uno de estos, les hablaron acerca de San Cornelio, del que se contaba que era protector de los animales con cuernos.


    Solo hay un San Cornelio que fue papa. Y al llevar tiara comprobé que solo podía tratarse de este. Pero ¿qué tenía que ver este pontífice del siglo III con Bretaña y con los animales con cuernos? Nada. Entonces, me di cuenta de que estaba a punto de desvelar un misterio, el cual me llevaría a preguntarme por muchos otros. San Cornelio no es sino la cristianización de un culto precristiano y prerromano: el del dios astado Cernunnos, del que ya hablamos aquí.


    No fue el único santo sustituido. Si se escarba, se verá que San Ramón Nonato o Santa Brígida cumplieron también esa función, y muchos otros. 
    Este punto de partida me llevó a rescatar a los templarios, a los que tenía olvidados desde que estaba en Primaria, y a darme cuenta de que no estaba sino en la punta del iceberg. Así, me leí Las puertas templarias de Javier Sierra.



     En septiembre viajé a Portugal, a la zona central. No imaginaba que el país luso, que conocía ya por mi viaje a Lisboa, Coimbra y Oporto de 1999, me llevaría a abrir nuevas puertas templarias. Fue en Tomar, para mí el mejor sitio de Portugal, sin ninguna duda (aunque Évora es una pasada que no se queda atrás). Este antiguo monasterio templario fue reconvertido luego por la orden de Cristo, sucesora del Temple en Portugal e impulsora de los viajes trasatlánticos a África y América. La fachada de Tomar y su decoración tardogótica con líquenes y su ventana manuelina es lo mejor del lugar.


    La huella templaria en Tomar y los megalitos que vi también en ese viaje me llevaron a explorar el pasado remoto. Y descubrí, acompañado por la música de Enya, que había todo un mundo en las leyendas, los símbolos y demás, que merecía la pena rescatar e investigar. Y de este modo, a través de datos que habían venido hasta mí desde Francia y desde Portugal, me di cuenta de que tenía que explorar esa amalgama mágica, secreta y oculta de mi propio país: era hora de descubrir la España mágica.
    Este concepto fue acuñado en los años 70 por Sánchez Dragó en su Gárgoris y Habidis: una historia mágica de España y por Juan García Atienza en su Guía de la España mágica. El propio García Atienza dio la definición de qué es un lugar mágico: "aquel en el que se experimente la trascendencia". Por eso, conceptos que podemos rastrear en nuestra España mágica, desde la Prehistoria hasta el Renacimiento, de extrañas tradiciones y costumbres, de símbolos y arte insólitos, nos igualan en otros que podemos rastrear en otras partes del mundo. Pero los investigadores de la España mágica han señalado la peculiaridad de nuestro país: es un cruce entre lo celta, lo latino-mediterráneo y lo germánico. Una mirada a Oriente y a Occidente; el camino de Santiago y la vía de la Plata, el solar de la Atlántida...



    En realidad, la exploración de la España mágica comenzó ya en el siglo XIX. Por un lado, de la mano de Mario Roso de Luna, un escritor extremeño tremendamente interesado en el ocultismo.


    Roso de Luna centró sus investigaciones en Asturias, a la que dedicó su obra más trascendental: El tesoro de los lagos de Somiedo, con el que se inicia el interés por la España mágica.


Por otro lado, de la mano de Roberto Frassinelli, el verdadero redescubridor de Asturias.


    Conocido como "el Alemán de Corao", por haberse instalado en este municipio asturiano, Frassinelli investigó las antiguas tradiciones y arte del principado, tanto cristianos como precristianos. Y descubrió una riqueza material e inmaterial que merecía la pena guardar. El sueño de su vida fue la construcción de la basílica de Covadonga, que no pudo ver terminada.


    No es una casualidad que Asturias fuese el punto de partida para ambos investigadores. El principado es la columna vertebral de España, tanto a nivel cultural como identitario.

    A través de Sánchez Dragó conocí a San Amaro, el santo navegante que se lanzó por un mar desconocido a buscar el Paraíso. Cuando regresa a su casa, han pasado más de 200 años sin que él lo sepa: el viejo mito del tiempo.


    Un personaje que no es sino una hispanización del irlandés San Brandan (o San Borondón), aquel que celebró misa sobre una ballena.


    A este santo lo conocí a través de Mu: el continente perdido, la última aventura (conocida) de Corto Maltés.

    San Brandan es, a su vez, otra cristianización (aunque parece ser que el santo como figura histórica sí fue real) de Bran Mac Febal, el mítico navegante irlandés cuyo periplo es muy similar al del santo, incluido lo del paso del tiempo.


    Los intercambios entre Irlanda, Galicia y Asturias desde épocas remotas explican la leyenda de San Amaro. Imaginar el legendario viaje por un mar desconocido, acompañado de la música de Vangelis, fue toda una aventura. La cual solo puede ser comparada con lo que debieron sentir Colón y sus hombres al atravesar aquel océano desconocido ¿Es Bran una leyenda sobre la base real de un aventurero celta que se atrevió a vencer el miedo de su cultura por el Atlántico y llegó hasta América? Recordemos las historias acerca de islas más allá de ese océano en tiempos muy remotos.



    O hablar del heterodoxo Prisciliano, el obispo hispano, primero ejecutado por hereje, y que algunos señalaban como el que estaba enterrado realmente en la catedral de Santiago de Compostela.


    A mi regreso de Portugal, rescaté en YouTube un coloquio del programa El faro de Alejandría de Sánchez Dragó sobre la España mágica. El escritor y presentador reunió a cinco investigadores sobre este tema: García Atienza, el que más me ha marcado de los cinco; Jesús Ávila Granados; Jesús Callejo y Antonio Ruíz Vega.


    Tras ver este coloquio, que absorbí como una esponja, me lancé a ampliar mis conocimientos sobre la España mágica. Y lo hice a través de La meta secreta de los templarios de García Atienza. Y ¿casualidad? en la portada aparecía una de las estatuas de Tomar.


    Aunque no formó parte del coloquio, la obra de Mariano Fernández Urresti resultó también esencial para mi "formación" en la España mágica.


    Tanto Fernández Urresti como el mismo Javier Sierra me animaron a seguir explorando "la cara B de la historia".
    Y así me lancé también a buscar esa España mágica cerca de mí: ¿oculta el culto a la Virgen del Castillo de El Royo (Soria) otro prerromano a alguna diosa perdida por su cercanía a un castro pelendón y su vinculación a las ermitas de Inodejo (también en Soria) y Lomos de Orio (La Rioja), también con pasado celtíbero?




 ¿Hay claves templarias en San Saturio de Soria? ¿Giran las pinturas de San Baudelio en torno al arcano 9 (el ermitaño que busca el conocimiento)? ¿Qué lenguaje perdido guardan los relieves de la portada de la iglesia de Santa María del Concejo de Llanes?


    Y así, he llegado a otros misterios, como el de las abejas de Santorcaz, la cueva de Villarrubia de Santiago, la ermita de Viguera o la de Rabanera del Campo.



Todo un mundo que merece la pena explorar.



lunes, 14 de septiembre de 2026

Todos con Ceuta




 CEUTA NO SE VENDE, CEUTA SE DEFIENDE





CEUTA ES ESPAÑA


Una llamada a la nostalgia

  Son muchos los que miran a los años 60, a los 70 y a los 80, algunos sin ni siquiera haberlos vivido. Y sé que buena parte de esas décadas fue genial a nivel creativo, cultural y demás. Pero mi década será siempre los 90 y ya lo he comentado en varias ocasiones. Y me alegro de no ser el único loco nostálgico de aquel tiempo. Pues, gracias a YouTube, es mucho el contenido que se ha subido y se sigue subiendo sobre esta década. Pues no solamente me refiero a las series que han sido subidas por la propia productora (gracias, BRB Internacional, algún día te dedicaré un post entero) o por algún valiente: David el gnomo, Los Trotamúsicos, La vuelta al mundo de Willy Fog, etc.


    Sino también a los youtubers que están reivindicando los 90 ¿Qué decir de Álvaro Casares, el vallecano que nos alegra con cosas típicas de España explicadas para no españoles y españoles? ¡Check!


    Y sobre todo las reflexiones de Álvaro acerca de "antes... y ahora...", de cuánto hemos perdido, de cómo la sociedad a cambiado (yo creo que a peor, en la mayoría de los casos), etc.


    Lo mismo pasa con el vallisoletano Sergio Encinas. En sus vídeos, enseña objetos, comida y demás elementos de los 90 y 2000, jugando siempre con la nostalgia. 


    Como los Aspitos, que me encantaban y que ya no me acordaba cómo se llamaban, que me hablan de comerlos a la salida del cole o como parte de alguna bolsa de cumpleaños ¡Qué tiempos! Pero donde más me llegó de verdad fue con los Donuts y los vasos de Nocilla ¡Míticos!




Y El ojo mágico ¡Yo tampoco vi nunca nada! 



    Nostalgia que me iguala a Garci, porque él lo es también, pero de los 50, y a su mítico programa ¡Qué grande es el cine! porque es parte incuestionable de los 90.


Y a Iker Jiménez, que lo es de los 70.



Sí, Iker, a mí me encantaban también los yogures de Chambourcy

 Estamos locos, pero sabemos lo que queremos, sí. Reivindicar aquel tiempo, en el que, como dije con lo de Cristina D'Avena, nos preguntábamos sobre el futuro y ahora nos preguntamos si no sería mejor volver al pasado.