jueves, 3 de septiembre de 2026

Eclipses decisivos

     Este ha sido el verano de la segunda copa del mundo para España, pero también el verano del eclipse solar. España, y concretamente su zona noroeste, ha sido uno de los pocos puntos del planeta para poder contemplarlo de manera total. Y Soria ha sido la zona clave dentro de esa zona. 
    Pero esta vez vamos a hablar de otros eclipses: aquellos que han sido decisivos tanto en la historia como en la ficción. El único eclipse real que ha aparecido en una película fue el de Barrabás (Richard Fleischer, 1961).


    El rodaje tuvo lugar en Italia. El equipo colocó tres cámaras: una enfocaba las tres cruces de frente, otra se situaba tras la cruz de Cristo y la tercera hacia los asistentes a la crucifixión. Si algo fallaba, no se podría repetir. Afortunadamente, todo marchó bien y Barrabás nos dejó la filmación más impresionante del Gólgota, con la sepulcral música de fondo (adaptada, a su vez, de un cántico gregoriano).


    Los evangelios sinópticos hablan de un oscurecimiento del cielo ¿Fue realmente un eclipse lo que tuvo lugar en la verdadera crucifixión de Cristo?  Los historiadores, teólogos y científicos lo descartan porque la Pascua judía tiene lugar en la fase de luna llena, mientras que un eclipse total de sol se produce durante la de luna nueva. Algunos apuntan a que el eclipse pudo ser lunar y que lo que los asistentes vieron fue una luna roja. Otros señalan que una tormenta de arena pudo oscurecer el sol. Realmente no podemos saberlo.
    Los eclipses han aparecido a lo largo de la historia como decisivos en las crónicas. Ya hablamos del eclipse que tuvo lugar antes de la batalla de Simancas (939) y que los astrónomos árabes interpretaron como fatídico.


Y en el siglo XIII volvemos de nuevo a la ficción para hablar del eclipse que aparece en Lady Halcón.


Eclipse que resulta decisivo para los protagonistas: Navarre e Isabeau.


    Aunque el eclipse que aparece en la película, artificial, obviamente (recordemos que la única película que filmó un eclipse real es Barrabás), es erróneo porque la luna se desplaza de izquierda a derecha y no de derecha a izquierda, como corresponde a un eclipse en el hemisferio norte. Lady Halcón se sitúa en una Edad Media real y europea, pues, aunque trata una idea fantástica (un hombre se convierte en lobo por la noche y una mujer, en halcón durante el día, de manera que no pueden estar juntos), Navarre, alude al "papa de Roma" y a "las Cruzadas". Además, la ciudad de Aquila y su obispo (antagonista de la película) tienen todos los componentes de un señorío feudal de la Plena Edad Media (muchos obispos fueron señores feudales). 



    Pero es imposible situar Aquila en un país europeo concreto: el nombre es italiano y uno de los personajes se llama Francesco. Sin embargo, Navarre, Isabeau, Philippe, Marquet, FornacJehan, Pierre y Louis (estos dos últimos solo son nombrados por Philippe) son nombres franceses. Tampoco podemos situar un siglo exacto. Navarre dice que su padre añadió una joya a su espada como recuerdo de las Cruzadas, pero ignoramos si estas continuaban o habían terminado ya. A pesar de todo esto, hay quienes han identificado el eclipse de Lady Halcón con uno real ocurrido en el siglo XIII. El 3 de junio de 1239 el rey Jaime I el Conquistador registró en su Llibre dels fets un eclipse en su estancia en Montpellier, que pertenecía por aquel entonces a la corona de Aragón.


    Ese mismo eclipse aparece registrado en dos inscripciones en Soria. Una de ellas, en la concatedral de San Pedro, en la que se lee: OBSCVRATVS E(st) SOL(s) T (i) CIO NO..


    Y en la iglesia de San Nicolás (la inscripción está actualmente en el Museo Numantino): (Obs)CVRAT(us) EST SOL(is) 


    Un eclipse de luna salvó la vida de Colón y sus hombres cuando, naufragados en Jamaica durante su cuarto viaje, pidieron comida a los nativos. Mientras tanto, Diego Méndez de Segura se desplazaba en canoa hasta la Española para pedir ayuda. Colón, que dominaba la astronomía, sabía que se produciría un eclipse de luna para el 29 de febrero de 1504. El almirante señaló la luna roja y les dijo a los taínos que el dios de los cristianos estaba enfadado con ellos y como muestra el satélite se había teñido de sangre.


    Alarmados, los taínos cedieron y les dieron comida.
    Y, por último, llegamos al eclipse más famoso del cómic: el de El templo del sol de Tintín.


    Astuto como Colón, el héroe belga descubre la predicción de un eclipse en un periódico roto en la celda donde ha sido encerrado con el capitán Haddock por una comunidad inca que sobrevive en un lugar perdido de los Andes. Justo para el día siguiente, cuando van a ser quemados vivos. Tintín pide al dios del sol que si no le agrada el sacrificio, que esconda su rostro. Los incas huyen horrorizados y el Hijo del Sol, señor de estos, accede a soltarlos. Al contrario que en Lady Halcón, el eclipse se produce de derecha a izquierda, cuando en el hemisferio sur debería ser como en la película.




STOP Leyenda Negra (XXV)

  Aunque el ganador de este mundial 2026 ha sido España, Noruega ha sido, sin duda, la selección revelación. Erling Haaland ha destacado como gran goleador, ganando incluso a Brasil.


Y por los numerosos memes (yo me quedo con el del puerro).


    Pero sobre todo, quiero destacar cómo se ha volcado Noruega reivindicando su historia con sus performances a modo de remeros vikingos para animar y celebrar las victorias. Se trata del famoso row.




Hasta los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus.


¡Y qué gran recibimiento se les rindió en Noruega a la selección a su regreso! Y eso que solo llegaron a cuartos de final.


    Noruega daba así una lección de humanidad al mundo. Harald V saludó a los jugadores en el que fue uno de sus últimos actos como rey antes de su reciente fallecimiento.


Y el entonces príncipe Haakon dirigió el row:



    Me da una tremenda envidia ver a todo un país realizando este gesto. Demuestra que no tiene ninguna vergüenza en reivindicar su pasado, por mucho que los subnormales de siempre dijesen que "están fomentando un gesto de ultraderecha y supremacista". Dios mío... 😵
    La selección noruega promocionó ya su pasado vikingo en la campaña que lanzó al principio del mundial:

    Este mismo verano descubrí otra campaña: la del Boreale FC, un equipo de 4ª división italiano, promocionado mediante equipación y símbolos romanos (incluido el "In Hoc Signo Vinces" de Constantino).



    Mientras tanto, en España, el complejismo de siempre ¿Qué pasaría si vistiésemos y promocionásemos a la Roja como los tercios? ¿O como los conquistadores?


    Pues que caerían las mismas etiquetas pregonadas por esos cuatro subnormales de siempre: "ultraderecha", "fascistas", etc. Pero en lugar de echarle narices como Noruega y que todo un país se vuelque igual con un gesto que reivindique su pasado y con el que se identifique, España se echa atrás...
    En fin, gracias, Noruega, por tu valor y tu lección.

martes, 1 de septiembre de 2026

Larga vida al rey Haakon VIII

  Hoy 1 de septiembre de 2026 pasa a la historia de Noruega. El nuevo rey Haakon VIII ha sido proclamado oficialmente como tal.



    Ayer asistíamos a otra imagen para la historia: la del traslado del féretro de Harald V a la capilla del Palacio Real de Oslo por sus familiares: Haakon VIII, su hermana Marta Luisa, la nueva princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus (hermano de esta), Maud, Leah y Emma, hijas de Marta Luisa, y Marius, el hijo de Mette-Marit, el cual cumple arresto domiciliario.


  La actual reina Mette-Marit acompañaba a la reina madre Sonia tras el féretro.


  Una imagen que recuerda mucho a la de hace cuatro años, cuando los ocho nietos de Isabel II de Inglaterra velaron el féretro de su abuela.


El féretro de Harald V se encuentra ahora en dicha capilla para ser despedido por los noruegos.


    Y hoy, como apuntábamos, Haakon VIII ha sido proclamado rey en una ceremonia parecida a la española: jurando la constitución ante el parlamento. A su lado ha estado su hija y heredera. Mette-Marit ha estado ausente al encontrarse todavía débil tras su reciente operación.


    Pero a diferencia de España, sí existe el hecho de que el rey se siente en el trono. Los reyes españoles desde Juan Carlos I renunciaron a este "privilegio" y permanecen de pie ante sus tronos en las recepciones oficiales. Una lástima...


    Ahora, como nuevo jefe de estado, Haakon VIII tiene varios retos. Y no son relativos a Noruega en sí, que goza de estabilidad desde hace décadas, sino a su propia familia:

1. Recuperar el apoyo del pueblo a su esposa.
2. Intentar que el caso Marius no salpique (más) la imagen de la familia real.
3. Formar a la princesa Ingrid Alexandra para el futuro.


Haakon VIII es el último eslabón en la cadena que une a los antiguos vikingos con la actualidad.

LARGA VIDA AL REY HAAKON VIII





Los años dorados de las coronas (1992-2012)

 Parafraseando el libro de Rafael Mateos Sáinz de Medrano sobre Estoril en los años del exilio de las monarquías de Europa (que no sé qué tenían de dorados si estaban allí a la fuerza...), abrimos aquí un post sobre los que para mí fueron los verdaderos años dorados para las coronas europeas.
    Partimos de 1992. Por aquel tiempo, yo iba tomando conciencia de cómo es el mundo (o cómo era) y quiénes lo componían. Aprendí que España es una monarquía y que, por eso, tiene un rey y una familia real. La casa de Borbón, restaurada en 1975 con Juan Carlos I, había tenido el reto en las décadas anteriores a 1992 de ser aclamada por un país que había estado sin monarquía desde 1931.


    Esto se dice siempre al hablar de la Transición. Pero recordemos que España llevaba siglos de monarquía, por mucha interrupción que hubiese habido en 44 años. Así, la consolidación plena de ese reto se plasmó en aquel 1992 con el despliegue que España tuvo hacia el exterior con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. En estos, el entonces príncipe Felipe fue el abanderado del equipo español.


    En Don Juan Carlos y en el resto de su familia se notaba la alegría, el deber cumplido: la instauración de la democracia y la monarquía eran ya un hecho más que asentado y este era el escaparate ante el mundo. Un año para España, sin ninguna duda. El documental de la BBC de aquel 1992, del que ya hablamos aquí, mostraba un período de felicidad para la familia real, como se puede ver aquí, compartiendo mesa con la familia real griega en una terraza de Mallorca, como cualquier familia.


    El lazo entre los españoles y la corona siguió manteniéndose fuerte. El sueño de Don Juan de Borbón cumplido, el que Alfonso XIII no consiguió. A ello contribuyeron también el firme apoyo de la familia real a las víctimas del terrorismo, en lo que fueron los últimos coletazos de ETA tras el fatídico asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997; así como misiones de representación al exterior, toma de posesión de dirigentes extranjeros, competiciones deportivas, etc.
    La corona de Gran Bretaña, por su parte, vivió en los 90 tambaleos. Los divorcios del entonces príncipe Carlos y Diana, por un lado, y los del príncipe Andrés y Sarah Ferguson por otro, así como el incendio del castillo de Winsor, supusieron el annus horribilis para la reina Isabel II en 1992, todo lo contrario que para sus parientes españoles. La muerte de Lady Di en 1997 aparecía como un nuevo revés. Pero la reina dio un decisivo discurso que restableció las relaciones corona-pueblo.


    El resto de monarquías europeas seguía su curso. El entonces príncipe Haakon se imponía y lograba casarse en 2001 con Mette-Marit y formar una familia "moderna" al incluir al hijo de la princesa.


    La década de 2000 fue de bodas reales: Países Bajos, Dinamarca y España. Despliegue de reyes y príncipes. Tranquilidad institucional.




    En 2009, en mi segundo año de carrera, comienzo a aprender sobre las casas reales de Europa. Y los rostros de la realeza comienzan a ser habituales.
    2010: año para la historia. Uno de los mejores veranos que han existido comenzaba con la boda de la princesa Victoria de Suecia, que congregó a multitudes. El enlace de la heredera sueca con su entrenador personal cerraba los "cuentos de hadas" que hicieron que esa gran familia que es la realeza se reuniese tantas veces.



 Allí en Estocolmo se pudo ver la gran sintonía entre varias familias reales. La entonces princesa Máxima de Holanda habló del "club M" formado por ella, María de Dinamarca, Mette Marit y Matilde de Bélgica. La reina Letizia nunca ha pertenecido a este, no solo por el nombre, sino también porque dicen los "expertos" que de ese club solo se lleva bien con la (ahora) reina Máxima.



    A este evento le siguió el inicio del mundial de Sudáfrica. La familia real holandesa lo hizo al ritmo de vuvuzelas, uno de los emblemas de este evento.


    Pero luego... ¡cómo lloraba el entonces príncipe Guillermo Alejandro en la final y cómo lo celebraba la familia real española!


    Gran Bretaña, por su parte, celebraba los jubileos de su reina y esta se aseguraba la sucesión con la boda de su nieto Guillermo con Kate Middleton en 2011.



    Toda esta era de paz y tranquilidad comenzó a truncarse en diciembre de 2011 cuando Iñaki Urdangarín fue apartado de sus funciones por sus implicaciones en el caso Nóos. Al año siguiente, el rey Juan Carlos participaba en una cacería en Bostwana en medio de la crisis. El comportamiento ejemplar que había tenido hasta entonces comenzaba a tambalearse ante el pueblo. Los problemas no habían hecho más que empezar. A pesar de que el rey fue el único dirigente español que pidió perdón por sus actos, acabó abdicando en su hijo Felipe en 2014.



    Unos años después llegaría el caso Corinna, el cual hizo cambiar la imagen de muchos españoles hacia el rey Juan Carlos, que acabó retirándose a EAU. 
    No fue la primera abdicación del siglo. Un año antes, la reina Beatriz I abdicaba en los Países Bajos y Guillermo Alejandro se convertía en rey. Pompa y honores con invitados de otras casas reales, a diferencia de España.


    A esta le siguió la de Alberto II de Bélgica ese mismo año, quien abdicó en su hijo Felipe I, pasando por la del papa Benedicto XVI.


    Aquellos príncipes que sonreían en bodas, aniversarios y demás eran ya reyes. Solo quedaban Isabel II y los escandinavos. Todos ellos se habían negado siempre a abdicar, a pesar de presumir de modernos. 
    Gran Bretaña se tambaleaba con el caso Epstein, que salpicaba al príncipe Andrés.


Y las "quejas" de Megan Markle que llevaron a que ella y el príncipe Harry abandonasen Reino Unido.


    Gastos desmedidos en la familia real holandesa, fiestas durante el COVID en la danesa (el príncipe Cristian, concretamente) y el caso Marius en Noruega: el hijo de Mette Marit. Los años dorados parecían quedar atrás. Pero hubo espacio para eventos que lograron reunir a casi toda la realeza, como el 75º cumpleaños de la reina Margarita II de Dinamarca en 2015,


país que sigue desplegando su pompa como un viaje al siglo XIX,



la coronación del emperador Naruhito de Japón en 2019,


o la visita de los reyes de España a Suecia en 2021.


La coronación de Carlos III de Gran Bretaña en 2023 dio paso a una nueva era.


Lo mismo que Federico X en Dinamarca en 2024.


    Mientras tanto, los herederos siguen creciendo y estudiando, esperando el momento en el que les toque reinar.


    Y Victoria de Suecia, la última princesa de su generación, sigue esperando. Pero todo apunta a que su padre morirá en el cargo...


    No volveremos a esos años dorados. Pero sin ninguna duda, y especialmente Juan Carlos I, vuelven la vista atrás hacia ellos: sin escándalos, sin preocupaciones.