viernes, 26 de junio de 2026

El mundial glorioso: retrospectiva 2010

  No solo se dan los ingredientes para rememorar el glorioso mundial de 2010 por el actual mundial, sino que de por sí estamos en un mundial y la nostalgia me invade.


    Parece que fue ayer cuando Casillas, el capitán, levantaba la ansiada copa del mundo aquel 11 de julio. Un sueño alcanzado al fin. Pero que costó lo suyo, no solo un mes, sino dos años.
    Porque todo se remonta a la Eurocopa de 2008, celebrada en Austria y Suiza. Y la clave está en un nombre: Luis Aragonés.



 El fracaso del mundial de 2006 ante Francia nos alejaba una vez más de la ansiada copa y suponía una reflexión para el seleccionador nacional. Pero Aragonés apostó por figuras clave: Casillas, David Villa, Iniesta, Xabi Alonso, Xavi Hernández, Cesc Fábregas, Fernando Torres, Sergio Ramos, Santi Cazorla, Puyol, Arbeloa... Nombres que son ya historia del fútbol. Y así, llegamos a cuartos, la terrible eliminatoria que actuaba como "maleficio" en el fútbol español. No era para menos. España no había ganado una Eurocopa desde 1964. Recuerdo los muñecos del guiñol de Canal + hicieron una parodia de la canción Amo a Laura (que ya era de por sí una parodia) en la que Aragonés y algunos futbolistas salían cantando: "Amo a España, pero esperaré hasta cuartos".
    Era 22 de junio. El verano de primero de carrera. Me habían quedado dos asignaturas para septiembre, ambas de prehistoria. Las miradas estaban puestas en el estadio Ernst Happel de Viena. España se enfrentaba a Italia. Un 0-0 nos llevó a la prórroga y luego a los temidos penaltis. Villa, el gran goleador de la Eurocopa, marcaba el primero. Casillas había de medirse contra Gianluigi Buffon, el guardameta italiano.



    Y San Iker lo dio todo: paró dos penaltis de Italia, lo que supuso automáticamente la victoria española. Todavía recuerdo con emoción cómo los jugadores corrieron extasiados por el campo.


    El rey Juan Carlos I, que se encontraba en el palco, declaró a la prensa: "Hemos roto el maleficio". Y así era. Desde aquel momento, la historia del fútbol español cambió para siempre. Y fue imparable. El 26 de junio llegaba la victoria española ante Rusia en semifinales. Y así, llegamos a la final. La pregunta era: ¿lo de cuartos era pura suerte y ahora caeríamos en la final ante Alemania? Aragonés había puesto toda la carne en el asador. Y Torres, alias "el Niño", conseguía el gol de la victoria en un momento épico: pasando por encima del portero alemán.


    España lo había conseguido. Su segunda Eurocopa, su primer título después de 44 años. La euforia llevó a muchas cosas, entre ellas, otra cuestión: ¿seríamos capaces de hacer lo mismo en el mundial de 2010, celebrado en Sudáfrica? Aragonés se retiró en 2009 y fue sustituido por otra pieza clave en toda esta historia: Vicente del Bosque.


    El entrenador salmantino que consiguió la novena Champions para el Madrid (2002) era el elegido por la Real Federación Española de Fútbol para retomar la obra conseguida por Aragonés. Una enorme responsabilidad. Como un nuevo Juan de Austria en Flandes. 
Junio de 2010. Me libraba de la terrible Historia Contemporánea y, así, por segundo año consecutivo, me salvaba de septiembre. Con esta tranquilidad y muchos cómics por leer, mi mirada y la de toda España estaba puesta en Sudáfrica. A ritmo de vuvuzelas y del Waka-waka de Shakira comenzaba el mundial en el país africano con todas las esperanzas puestas en la Roja.




 Y comenzaba de la peor manera posible: perdiendo ante Suiza (16 de junio).


    La derrota cayó como un jarró de agua fría sobre las esperanzas de la campeona de Europa, la selección que había cambiado el curso de la historia del fútbol español. Pero el siguiente partido contra Honduras (21 de junio) fue el resurgir con un 2-0: la esperanza estaba recobrada.
    Aquellos días el grito era: "¡Vicente, saca a Llorente!". Pero no, Del Bosque no sacó a Fernando Llorente.


    Más tarde, España ganaba frente a Chile con un 1-2 (25 de junio). Ya teníamos el pasaporte a octavos. Pero nos tocó uno de los rivales más peligrosos: el Portugal de Cristiano Ronaldo. Muchos fuimos los que nos dejamos contagiar por el derrotismo (tan español) que se respiraba en el aire al enterarnos.


    Pero la gloria que acompañaba a la Roja se hizo notar el 29 de junio: España ganó a Portugal 1-0 con gol de Villa. Tal era la euforia y la ilusión de pensar y decir "¡Sí es posible esta vez!" que la noticia de enfrentarnos a Paraguay en cuartos (el cual nos derrotó en la fase de grupos del mundial de 1998, el primero que seguí) no nos llevó a acordarnos del maleficio: ya estaba roto. Y Paraguay no era una rival temida después de Portugal. Y así, la noche del 3 de julio, desde la C/Real en la vieja ciudad del Duero, con una pizza, unas Lays campesinas y el descubrimiento de los cómics de Cori el grumete y Bob y Bobette, Villa nos daba de nuevo la victoria con un 0-1.


    Era algo mágico, irrepetible. La sensación de que estábamos ante algo único e imparable. Y durante todos estos partidos San Iker seguía salvándonos. Una coordinación perfecta entre los jugadores, con el triunfo del tiki-taka
     La siguiente parada era clave: semifinales contra Alemania (7 de julio), la misma a la que habíamos derrotado en Viena. Aquí nos lo jugábamos todo. Tras una vacía primera parte, Xavi tiraba un córner y Puyol acudía como salvador con un decisivo gol de cabeza.


    La reina Sofía acudió al vestuario para felicitar a los jugadores, mientras Ramos retiraba las toallas y calcetines tirados por el suelo. 


    Ciertas empresas que habían prometido devolver el dinero del reembolso si España ganaba el mundial comenzaban a temblar. La puerta de la final estaba abierta por primera vez en la historia del fútbol español. La historia empezada por Aragonés estaba ahora en manos de Del Bosque para escribir una nueva página. La página definitiva. Todos los deberes estaban hechos. El mérito tenía dos colores: rojo y amarillo. Un país entero esperaba la ansiada final contra un duro rival: Países Bajos.
    La noche del 11 de julio de 2010 es ya historia de España con mayúsculas. El mismo año en el que nacieron mis chavales de Valdeluz y Horche. Nada es por casualidad. Llegaba la hora. Tras dos partes con intentos por parte de los dos equipos, llegaba la prórroga. La suerte estaba echada.


    Tensión absoluta en la prórroga. Un fantasma llamado penaltis sobrevolaba a todos los españoles. Y, entonces, historia viva: Jesús Navas aparecía como un relámpago desde el pico de su área hasta cruzar el medio campo. Antes del ataque holandés, consiguió pasarla a Iniesta. De Iniesta a Fábregas. Y de Fábregas de nuevo a Navas.




    Y entonces llegó el momento casi sagrado: Navas pasa al Niño, que pasa a Iniesta. Rechace entre medias de Holanda, pero el balón llega a Fábregas, que lo pasa a Iniesta. Arriesgándose a que hubiera un fuera de juego (que no lo había), el albaceteño marcaba el ansiado gol.


    Los que vivimos aquello somos afortunados. Una noche que jamás se olvidará. La ciudad del Duero estallaba de júbilo. España entera saltaba. La Roja exaltada: el sueño cumplido.


    Celebración de los entonces príncipes Felipe y Letizia en las gradas y pesar del entonces príncipe Guillermo Alejandro llorando.


400 años separaban aquella imagen de esta:


Y cómo no recordar el beso de Casillas y Sara Carbonero:



    La victoria se había logrado. El orgullo, la alegría y la ilusión de todo un país. El primer mundial de España, nuestra primera estrella. Y esperemos que no la última.






Colinas Apaches

 Fort Yuma, Arizona. El explorador Dick Hutton descansa en el almacén.


El sargento O' Connor lo despierta:
-¡Eh, Hutton, despierte!


Hutton se incorpora de entre los sacos de harina.
-El coronel Allister le espera en el despacho. Sígame.


El coronel Allister les recibe.
-El señor Hutton, mi coronel.
-Gracias, sargento, puede retirarse.


-Hutton, le he hecho llamar a Fort Yuma para encargarle una misión que solo un explorador de su talla puede realizar.
-¿De qué se trata?


-Recientemente hemos tenido noticia de que unos guerreros apaches han escapado de la reserva de Santa Mónica. Este grupo de apaches está dirigido por Sertana. Además, han robado un importante suministro de armas.


-Este Sertana es un astuto jefe que puede poner las cosas muy difíciles, como Cochise.-prosigue el coronel.-Deberá usted traerlo de vuelta a Santa Mónica: vivo o muerto.


Hutton mira al suelo pensativo:
-Alguien a quien no debemos subestimar...
-Así es. Por eso le he requerido, usted es un experto en lo que a indios se refiere.
-Para dar con esos apaches hay que pensar como ellos... No me extrañaría que hayan partido hacia el este, a esta zona.-dice Hutton señalando un mapa.


-Hutton, marchará usted al frente de un grupo de soldados escogidos por mí y del teniente Bates.



jueves, 25 de junio de 2026

Terremoto en Venezuela



 NUESTRA SOLIDARIDAD

 CON 





EL PUEBLO VENEZOLANO


Colorado Springs

  Hoy presentamos una referencia con nombre propio: la estación de Colorado Springs. Todo un clásico de Playmobil que conseguí el verano pasado, pero que no había mostrado hasta ahora. Y, como se puede comprobar, es una maravilla.



    La arquitectura, el juego de alturas, el realismo, los detalles ¿Qué más se puede decir? Una obra maestra de los mejores tiempos de la marca. Aquí tenemos a los pasajeros que esperan el tren: la dama, el hombre de negocios o quizá periodista y la familia de negros.


El jefe de estación, una de las figuras más entrañables de Playmobil.


    No faltan los carteles, que hacían referencia, no solo a los trenes, sino a la oficina de telégrafos (que, como aquí, solían compartir el mismo edificio) y a las posibilidades de visitar y hacer en esas tierras.


    Lo curioso es que Colorado Springs es una ciudad real del estado de Colorado, por lo que cobra mayor fidelidad histórica. Aquí, una foto de la auténtica:



 Una referencia genial, como digo, e imprescindible en mi colección del oeste.





miércoles, 24 de junio de 2026

Lo que llevamos de mundial 2026

  Hoy, día de San Juan, llevamos ya 13 días de mundial ¿Qué podemos decir?


    Pues que no comenzamos de la mejor forma posible: empatando 0-0 contra Cabo Verde. Un país que nunca había estado en un mundial. Aunque de todas maneras esté es el mundial con más países. Es por ello que habrá por primera vez dieciseisavos de final. El caso es que el 11 inicial de Luis de la Fuente no marchó bien y no llegó el gol. Vozinha, el portero de Cabo Verde, se medía contra la vigente campeona de Europa y paró todos los tiros españoles a puerta.





     Al día siguiente, varios "expertos" decían que "eso no le hacía bueno", que "al ser malos los españoles no tenía mérito" y que "todos los tiros fueron a las manos". La vida pone a cada uno en su lugar y los "expertos" hace tiempo que ya no pintan nada... Véase la pandemia, la DANA de Valencia y el cónclave. Sacar a Dani Olmo en la segunda parte, a Lamine Yamal también, pero tarde, y a Nico Williams en el descuento, no fue nada acertado.
    La clave positiva fue Cucurella, que ha fichado por el Madrid para la siguiente temporada. Nos alegramos.


    El empate frente a Cabo Verde trajo la desilusión y el autoflagelarse, que tan popular es en España como el fútbol y la envidia. Los más entusiastas recordaron la (casi) coincidencia con el mundial de 2010 para elevar la moral: que entonces empezamos perdiendo contra Suiza.
    Es inevitable no tener en mente siempre el insuperable mundial de 2010 (le dedicaré una retrospectiva de las mías). Además, se han señalado coincidencias con aquel año. Entre otras:

1. El Atleti perdió en la Copa del Rey.
2. El Barça ganó la Liga.
3. El Madrid fichó a Mourinho.
4. El mundial empezó el 11 de junio.
5. Shakira cantó la canción del mundial.
6. España estaba en el grupo H.
7. El Barça aportó 8 jugadores a la selección (entre ellos, Iniesta, Pujol y Piqué).
8. El partido inaugural fue México vs Sudáfrica.



Ojalá estas coincidencias no se queden solo en algo anecdótico.
El caso es que tras la autoflagelación llegaba el España vs Arabia Saudí. Y volvimos a brillar. Buscábamos un gol en los 10 primeros minutos y llegó justo en el minuto 10 con Lamine Yamal. 


    Oyarzábal otorgaba la seguridad con los dos siguientes goles. más tarde, nada más empezar la segunda parte, llegaba un gol de Arabia en propia, que sumaba, así el cuarto. El gol de Ferrán Torres, que nos otorgaría el 5-0, fue anulado por el VAR. Así que nos quedamos con un más que merecido 4-0 y la esperanza y la ilusión recobradas. El próximo encuentro contra Uruguay.

¡VAMOS, ESPAÑA!







martes, 23 de junio de 2026

El western es para el verano

  Como dije, igual que las bicicletas, el western es para el verano.


    Recuerdo ya en el verano de 2010 leer un artículo que hablaba sobre esto. Y es que yo no me imagino otra estación del año para las historias de vaqueros, indios, caballería, forajidos, duelos, etc. Así que uno de mis recuerdos más antiguos del verano es yo mismo jugando con los vaqueros de la 3304, que fueron, además, mis primeros Playmobil.



    También en un verano remoto me leyeron por primera vez El fantasma de las balas de oro. Que se convirtió para mí, no solo en mi álbum favorito de Blueberry, sino en uno de los mejores cómics del mundo y un referente inconsciente del verano.


    ¿Cuándo si no pensar en ese sol abrasador en el desierto americano, donde acechan las serpientes de cascabel y los escorpiones?
    En desiertos y verano, pasando por El fantasma de las balas de oro, debía pensar también mi yo de entonces al escuchar A Horse with No Name, la mítica canción de America. Y los paisajes que evocaba no eran solo los de Blueberry, sino los de mi propio pueblo.


    No olvidemos que era la época en la que Kevin Costner resucitó el western con Bailando con lobos, cuya música se siguió oyendo durante años en el anuncio de Repsol. Tal fue el resurgimiento del tema de los indios que Mayoral, la marca de ropa infantil, sacó una campaña publicitaria en la que unos niños visitaban una reserva india. Los nativos aparecían galopando al lado del autobús. A mí me emocionaba mucho este anuncio.






    Más que nada porque aquel resurgimiento pegó fuerte en mí. Tenía todas las referencias de indios de Playmobil (salvo el campamento 3733, que no lo conseguí hasta mucho más tarde)





    Yo iba siempre con los indios en aquellos primeros 90. Recordemos que aquel resurgimiento coincidió con el 5º centenario del descubrimiento de América, con lo que el interés por las tribus americanas, y norteamericanas en particular, era muy grande (recordemos Las mil y una Américas y Érase una vez las Américas). Años después, pasé a admirar a la caballería, por lo que los indios se convirtieron en el enemigo. 





    Pero, con el paso del tiempo, volví a apoyar a las tribus norteamericanas (por cuanto han sufrido a manos de los anglosajones, los mismos que nos acusan a nosotros de Leyenda Negra, y por nostalgia). El caso es que en lo de Mayoral entrabas en un sorteo para viajar a EEUU y visitar una auténtica reserva india. Hoy día sería impensable por varias razones... Nunca supe si al final se llegó a hacer...
    El western en verano me lleva a galopar junto a la caballería y cantar She wore a yellow ribbon o I left my love; a entrar en un tipi y fumar la pipa de la paz,





 a sacar un revólver en la calle principal de un pueblo del oeste (¿había más de una calle?), a tomarme un whisky en el saloon; a levantar mi sombrero al paso de una caravana,


 a explorar un bosque con un gorro de piel de mapache,



a buscar oro mientras suena Paint your wagon y a alejarme del porche mientras suena I was born under a wandering star o The story of a soldier.




    Así que, cada verano, vuelve el western, ya sea en películas,


en novelas,


y en cómic.