sábado, 2 de mayo de 2026

La cierva de Cerinea

  Tras finalizar su segundo trabajo, Heracles está listo para emprender el tercero. Copreo, el heraldo de Euristeo, le comunica de qué se trata: capturar viva a la cierva de Cerinea.


    Heracles viaja hasta el bosque de Acaya para buscar a la cierva. El semidiós teme dañar al animal, pues está consagrado a la diosa Artemisa.



La encuentra, pero la cierva es muy veloz y huye.


Día y noche, Heracles persigue a la cierva de Cerinea.


Tras meses de persecución, el héroe consigue dispararle una flecha. El animal cae herido.


Entonces, aparecen Apolo y Artemisa.
-¡Detente, miserable mortal! ¿Cómo osas disparar a mi cierva sagrada?-grita Artemisa.
-Un momento... ¿No eres tú Heracles, el hijo de nuestro padre Zeus?-pregunta Apolo.


Heracles les explica su misión para Euristeo.
-¡Oh, gran Artemisa! Sé del castigo que sufrirá aquel que mate o derrame la sangre de tu cierva sagrada. Pero comprobarás que la flecha está entre el tendón y el hueso: ni una gota se ha derramado.-dice el héroe.


-¡Qué gran astucia, Heracles! Personémosle, hermana, pues no hay falta en su acción.
-Sea... Puedes llevar a mi cierva ante Euristeo.-accede Artemisa.
    De esta forma, Heracles completa su tercera prueba.


No hay comentarios:

Publicar un comentario