domingo, 26 de abril de 2026

El león de Nemea

  Heracles, a quien vimos en la expedición de los Argonautas, es poseído por la locura. La diosa Hera, que no perdona a su esposo Zeus el haberlo engendrado con la mortal Alcmena, no ha dejado de intentar poner obstáculos al semidiós. Y ahora, ha metido la locura dentro de Heracles. Poseído, mata a su esposa Megara y a sus hijos. Cuando la locura desaparece de su cabeza, Heracles se horroriza al ver lo que acaba de hacer.


    El semidiós va al templo de Apolo en Delfos, con la esperanza de que el oráculo le indique qué debe hacer para expiar su crimen.



Heracles entra en el templo y presenta su petición al oráculo. La pitonisa entra en trance.


-Heracles, hijo de Zeus. Tu crimen es grande, pero mayor será la gloria que obtendrás para repararlo. Los dioses te ofrecen la manera. Debes ponerte al servicio del rey Euristeo de Micenas. Él te mandará realizar unas pruebas en las que habrás de demostrar tu fuerza y valor.


Esperanzado, Heracles se presenta en el palacio del rey Euristeo, en Tirinto.
-La primera prueba que debes realizar es matar al león de Nemea.-ordena el rey.


Heracles llega hasta la guarida del león. Con él lleva su arma favorita: una maza de madera de olivo.


La lucha es feroz. Pero Heracles comprueba que la maza no es suficiente para doblegar a la fiera.


Así, el héroe se ve obligado a estrangular al león con sus propias manos.


    Porta el cuerpo del león de Nemea hasta la presencia de Euristeo. 


    Este se espanta al verlo. Teme que, dada la fuerza de Heracles, este pueda rebelarse y atacarle a él. Decide que para las siguientes pruebas será el heraldo Copreo el que las encomendará directamente al héroe y que lleve las presas ante la muralla, sin entrar en palacio.



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