domingo, 1 de noviembre de 2026

Romance de los augurios de la pérdida de Granada

El rey moro de Granada,
dentro de ella estando un día,


entraron tres lobos viejos
por esa puerta de Elvira.



El uno mató a los dos;
ferozmente los comía.
El rey Chico se los mira
con espanto y maravilla.



Mandó juntar los ancianos,
moros de su morería,
y desque los tuvo juntos
estas palabras decía.


-¿Quién de vosotros, mis moros,
es el que adivinaría
aquesto que aquí ha pasado?
Mis tesoros le daría.


Allí respondiera un moro,
que Alatar por nombre había:
-Yo te lo diré, señor,
si tú me otorgas la vida.


-Pues dilo, dilo, Alatar,
que otorgada te sería.


-Sábete que estos tres son
las tres naciones que había,
repartidas por el mundo
de gran lustre y señoría.


La una es secta de moros,


la otra, ley de judería,


y la otra de cristianos,
que a todas vencido había.



Y en los reinos de Aragón
un infante residía.
Don Fernando ha por nombre
y esta es su nombradía.


Y este se vendrá a casar
con la infanta de Castilla,
llamada Doña Isabel,
de muy gran sabiduría.


Y ella ganará estas tierras,
como ya ganado había,
y conquistará Granada,
parte de la Andalucía.



 

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