lunes, 8 de junio de 2020

La vida de los nootkas

   Julián de Escalante, soldado y naturalista, sirve en el fuerte San Miguel de Nutka. Se ha acercado al poblado de los nootkas para tomar notas y bocetos sobre la vida de estos indios de la costa occidental de Canadá.
Como la mayoría de los tribus de esa zona, los nootkas viven en cabañas de madera:




Julián observa el trabajo de los indios en una de sus principales actividades: la pesca.







Una salida al mar en canoa con los nootkas vendrá bien para su cuaderno de campo:









De regreso al poblado, las mujeres de la tribu muestran a Julián cómo secan y ahúman el pescado:












domingo, 7 de junio de 2020

Tres duelos



   D'Artagnan sale corriendo del despacho del señor de Treville. Para asombro de los mosqueteros, atraviesa el corredor como un relámpago en busca del misterioso caballero de negro de Meung:



    Y en su carrera desenfrenada choca contra el mosquetero Athos, que tiene vendada una herida de su último duelo:



-¡Perdonadme, señor, pero tengo mucha prisa!
-¿Y con decir "perdón" lo dais por zanjado? ¡De ninguna manera, señor!



-¡Por mi vida, señor, que no lo hice a propósito!
-No sois de aquí, por lo que veo...
-No, señor, soy de Gascuña.
-¡Claro! Debí imaginarlo...


 Athos toca su hombro malherido y se dirige de nuevo a D'Artagnan:
-Si tenéis tanta prisa a mí me encontraréis enseguida.
-¿Dónde?
-Junto al convento de los carmelitas. A las doce.


-Allí estaré.
D'Artagnan se despide y corre de nuevo hacia la calle:



Cerca de la puerta tropieza sin querer con el mosquetero Porthos:



 -¿Pero qué es esto? ¡Estáis loco para correr así por el cuartel!
-Perdonadme, señor, pero llevo mucha prisa.



-Sois duro de mollera, muchacho. Espero que lo seáis también con la espada.
-No me echaré atrás, caballero.
-Entonces os espero en los Jardines de Luxemburgo ¡A la una!




-A la una me veréis, señor.
 D'Artagnan hace una rápida reverencia y corre hacia la puerta del cuartel:



Sale por fin a la calle, pero ya es tarde: no hay ni rastro del caballero de Meung por ninguna parte. 



Los mosqueteros Aramis y Montrand charlan cerca de la puerta. De pronto, D'Artagnan ve cómo un pañuelo de seda cae del bolsillo de Aramis:




D'Artagnan coge el pañuelo y se lo entrega a Aramis:
-Señor, este pañuelo se os ha caído.
Aramis mira el pañuelo y frunce el ceño: 
-Os equivocáis, señor...



-¡Jajaja! No os atreveréis a decir, Aramis, que no estáis en "buenos términos" con la señorita Bois -Tracy cuando ella misma tiene la intención de prestaros sus pañuelos ¡Jajaja!-ríe Montrand.
-Os equivocáis, Montrand. Este pañuelo no se me ha caído a mí.




-Pero, señor, yo lo he visto caerse de vuestro bolsillo...
-¡Os repito que no es así!
-En ese caso, señor, os ruego que me disculpéis...




-No habéis procedido como debe hacerlo un caballero, señor. Debéis ser gascón, sin duda...



-¡Lo soy!-dice orgulloso D'Artagnan.
-El asunto es grave, señor gascón, pues habéis comprometido el honor de una dama. Así que solo queda designar sitio y hora: a las dos junto al palacio de Treville.
-¡Allí estaré, señor!
  Aramis y Montrand se alejan. D'Artagnan suspira con resignación: ¡tres duelos en un solo día! Las aventuras del joven gascón no han hecho más que empezar.





jueves, 4 de junio de 2020

Saloon de Stone Creek

  No hay que marcharse de Stone Creek sin pasar por el saloon. El Smiling Bullet es el sitio indicado para tomar un whisky, degustar un bistec con patatas, distraerse escuchando música, jugar una partida de póker, etc. Son muchos los vaqueros que se gastan la paga en este saloon:




La cantante Dolly Travers y el pianista Herbie Duward animan el ambiente del saloon:




   Conseguir el piano victoriano por solo ¡5 euros! en el DS fue todo un chollazo. Un regalo de Playmobil para los coleccionistas:




¡Cuidado! Vigilad bien las cartas...




Son muchos los que intentan cortejar a Dolly:









¡Tenía que pasar! Por una cosa o por otra, la pelea ha estallado:




miércoles, 3 de junio de 2020

El bosque de Sherwood

  Tarde o temprano tenía que llegar Robin Hood a Playmoguardian. Vamos a conocer de primera mano a este alegre grupo de proscritos leales al rey Ricardo (esta entrada estaba ya lista el año pasado, pero por una cosa o por otra no ha llegado hasta hoy aquí). Tiempo habrá más adelante de comentar la historicidad de Robin, igual que hicimos con el rey Arturo.
  Naturalmente, han sido las referencias de los llamados Merry Men (aunque en España nunca los vi anunciados así...) en los 90 las que más he usado para recrear estos personajes. Tengo todas las cajas que sacaron, excepto la 3626. Son unas cajas que han venido muy bien en todo este tiempo como medievales civiles, tan escasos actualmente.
  Robin de Locksley, conocido como Robin Hood, es el jefe de los proscritos o Merry Men del bosque de Sherwood. El cuerpo del special 4582 es el que siempre he preferido para el personaje, cuando jugaba a representar la historia de pequeño:



   Para Little John, el fiel lugarteniente de Robin, siempre usé al salteador de la 3633. Basta con cambiarle la barba de color para no parecerse a Robin:





  Will Scarlett, otro de los amigos más leales de Robin. Aquí he mezclado piezas que son a su vez de otros dos customs:




Alan a Dale, el juglar que anima la vida de los proscritos de Sherwood con sus canciones:




   No puede faltar el fraile Tuck, el borrachín y glotón capellán de los proscritos. Demasiado mundano para vivir en la abadía, Tuck se unió a los arqueros del bosque, donde nunca falta la cerveza y la buena comida:







lunes, 1 de junio de 2020

Alpinistas (II)

 Volvemos al tema de los pioneros del alpinismo en el siglo XIX para presentar nuevos personajes:



Este guía local enseña el camino para ascender a los altos montes de este valle de Suiza:


Los arroyos de alta montaña pueden ser peligrosos para los alpinistas de la ciudad. Hay que avanzar con cuidado:











  Este otro matrimonio ha llegado ya a la zona más alta, donde la nieve cubre las cimas de los Alpes durante todo el año:


   La cuerda atada les proporciona seguridad. Aunque perfeccionada en la actualidad, esta técnica sigue siendo la misma. Desde la cima los alpinistas contemplan las extraordinarias vistas de los valles suizos:



       La nieve de la cima dificulta el caminar y hay alguna que otra quebrada que sortear antes de llegar al refugio de la montaña. Por eso hay que tender escalas que sirvan de puentes:



Una vez en el refugio, los dos grupos se reúnen y comparten las anécdotas del ascenso:



El refugio es pequeño, pero los guías tienen comida y cerveza para ofrecer a los alpinistas:




En la otra parte del refugio se prepara la comida:






    Los guías les ofrecen un plato típico, sencillo y novedoso para estos alpinistas: la fondue. Una ingeniosa forma de cocinar el queso, muy bien recibido por los turistas y que traspasará las fronteras del país alpino: