lunes, 29 de abril de 2019

Castigo público

   La pena reservada a los ladrones es la horca. Como todos los castigos y ajusticiamientos de la Edad Media, las autoridades pretenden que sirva de aviso a los delincuentes:





Los ahorcamientos se llevan a cabo en las afueras, en lugares desolados, humilladeros o cruces de caminos. Un guardia vigila al ajusticiado. Su deber es cuidar que nadie robe el cadáver. Dicen que las brujas van de noche a llevárselos para sus pociones. En aquella época se cree en toda superstición.




Los viajeros contemplan a los ahorcados con temor. Saben que cuanto más se exhiben estos, más dura es la justicia del feudo o ciudad:







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