Tras recibir el consejo de Fineo el adivino los Argonautas navegan al encuentro de las Rocas Simplégades, aquellas que chocan entre sí. A pesar de ser tan peligrosa saben que es la única forma de llegar al Ponto Euxino.
El Argo se aproxima a las terribles rocas:
Siguiendo el consejo de Fineo, Jasón suelta una paloma. Si el ave logra pasar a través de las Simplégades, el Argo podrá pasar.
Los Argonautas contienen la respiración al observar el vuelo de la paloma ¡Y el ave consigue pasar!
-¡Adelante!-grita Jasón. Y los remeros ponen toda la fuerza para que la nave logre atravesar el peligroso paso.
La paloma perdió algunas plumas de su cola, así que el Argo pierde también parte de su popa, pues las Simplégades vuelven a chocar en el último momento. Pero están a salvo. Y ante ellos, ahora, se extiende el Ponto Euxino. Y más allá, la Cólquide, donde se encuentra el vellocino de oro.






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