martes, 20 de octubre de 2026

Es también de otoño

  Es también de otoño ir a coger setas a nuestros bosques y praderas (aunque a mí me gusta más cogerlas que comerlas...). Y es una parte fundamental y humilde de acercarnos a nuestros ecosistemas durante la caída de las hojas.


    El otoño es ya el frío que se hace ya notar y que me lleva a pueblos poco habitados. Como Castilfrío de la Sierra (Soria), donde Sánchez Dragó (polémicas y personalidad aparte) tuvo su refugio ¡Qué envidia me daba esta foto del escritor con su entonces mujer Naoko con la vista de este pueblo de escasos 35 habitantes censados! En esa imagen se hace sentir ese frío otoñal soriano que anuncia ya el invierno que nos traerá el milagro con el que se cerrará el año.



     Frío que se percibía en los Encuentros Eleusinos que Sánchez Dragó celebraba allí (y que su hija Ayanta ha continuado tras su muerte), que incluso se acompañaba de la música de Enya.


     Frío que, sin embargo, no se notaba dentro de su casa. Al contrario, el acogedor calor que se desprende de ese interior siempre me ha dado la misma envidia. En una casa que cumplió, tal como Sánchez Dragó deseaba, ser una unión de Oriente y Occidente. Sin duda.



    Y es también otoño esas carreteras de esas tierras sorianas, como emulando (ya lo comenté) a aquellas de Wisconsin o Minnesota.


    Lo cual me lleva a El resplandor. El clásico de terror de Stanley Kubrick (a su vez, de Stephen King), aunque claramente inquietante, no me llevó a ese terror sobrecogedor. Quizá porque ya la vi con 18 años y quizá porque como la vi cuando se acercaba la Navidad, aquel escenario del hotel en las montañas de Colorado, rodeado de nieve, me llevó, en realidad, a aquella atmósfera de aquellos otoños de los 90.


    Ambiente que me lleva también a esos bares con diana y música country, y, de nuevo, a la entrañable espera.



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