Ante el estallido del motín en la expedición, Magallanes debe hacer que vuelvan al orden y que el viaje prosiga. Envía al alguacil Gonzalo Gómez de Espinosa que lleve un mensaje a la Victoria para su capitán: Luis de Mendoza.
Mendoza permite que el alguacil y sus hombres suban a bordo.
Espinosa entrega el mensaje a Mendoza. Y mientras este lo lee...
... Espinosa lo apuñala.
Con la Victoria en su poder, Magallanes bloquea con esta, la Trinidad y la Santiago la salida de la bahía de San Julián. De este modo, la Concepción y la San Antonio se rinden. Toman preso a Quesada, el líder de la rebelión, y a Cartagena. El motín ha terminado.
Los amotinados son juzgados. Quesada es condenado a morir decapitado. La sentencia se cumple.
Después, cuelgan el cuerpo de Quesada como aviso para futuras rebeliones.
En cuanto a Cartagena, al ser noble y representante del rey, es abandonado a su suerte en la bahía con una provisión de galleta y agua potable. Jamás se volverá a saber de él.








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