lunes, 12 de enero de 2026

El hombre con una sola sandalia

  En el mítico reino de Yolco, Pelias ha logrado usurpar el trono. Para ello, mandó encarcelar a su hermanastro Esón, el legítimo heredero.


Para conocer su porvenir, el rey Pelias consulta a un oráculo.


Y este le dice:
-Guárdate del hombre con una sola sandalia.


    No lejos de allí, un joven llamado Jasón pasea con una sola sandalia, pues ha perdido una al cruzar el río. 


Más tarde, se encuentra a una anciana. 
-Muchacho, ¿podrías ayudarme a cruzar el río?


    Jasón acepta y hace subir a la anciana a su espalda. Mientras cruzan el río, el joven comprueba que la anciana no parece agarrarse débilmente a él.


Cuando alcanzan la otra orilla, la anciana se convierte en una hermosa dama. Jasón se queda asombrado.
-¿Quién eres?
-Soy la diosa Hera. En recompensa te daré mi protección. Tú eres Jasón, el legítimo rey de Yolco. Tu tío Pelias gobierna desde un trono que no le pertenece. Además, degolló a una mujer en mi templo y se niega a rendirme culto. Debes marchar a Yolco y reclamar lo que te pertenece por derecho.


Jasón obedece a la diosa y camina hasta Yolco. Allí, el rey Pelias está presidiendo un sacrificio.


    El rey mira hacia la multitud congregada y se queda helado, pues acaba de ver a un hombre con una sola sandalia.


Jasón, valientemente, se presenta ante Pelias.
-Soy Jasón, hijo de Esón, el verdadero rey de Yolco. Vengo a reclamar el trono de mi padre.
Pelias sonríe. Puede deshacerse de este joven simplemente dando una orden a sus guardias. Pero tiene otro plan.



-El que reclama el trono de Yolco ha de poseer un preciado bien: el vellocino de oro.
-¿Qué es eso?
-¿No lo sabes? Es la piel de un fabuloso carnero de oro que salvó la vida al príncipe Frixo, hijo de Atamante, el rey de Beocia. Su madrastra Ino quiso matarles a él y a su hermana Hele, pero un maravilloso carnero acudió y se los llevó volando. Hele cayó al mar, pero Frixo consiguió llegar a la Cólquide. Allí, sacrificó el carnero a los dioses y colgó el vellocino (la piel del animal) de un roble consagrado a Ares. Allí continúa, custodiado por un dragón que nunca duerme. Para reclamar mi trono debes traerme el vellocino de oro.
-¿A la Cólquide? ¡Eso está al otro extremo del mundo! Hay que atravesar todo el Ponto Euxino (mar Negro).
-¿Acaso tiene miedo el valiente hijo de Esón?-ríe Pelias.
 Pero Jasón no se echa atrás y acepta el desafío. Pelias sonríe: de esta forma podrá deshacerse del hombre con una sola sandalia.

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