jueves, 15 de enero de 2026

En busca del vellocino de oro

  Jasón no sabe cómo emprender la búsqueda del vellocino de oro, la fabulosa pieza que, según su tío Pelias, el usurpador, le dará la legitimidad para reclamar el trono de Yolco. Entonces, se le aparece la diosa Atenea.

-Jasón, hijo de Esón, no temas los peligros de tu búsqueda. Recuerda que tienes la protección de Hera. Marcha al puerto y busca al constructor Argos. Encárgale que construya una nave y busca a voluntarios que te acompañen en tu viaje a la Cólquide.


    Jasón obedece a la diosa y en el puerto encuentra a Argos. Le transmite el encargo de Atenea y el constructor de barcos acepta.


    Cuando la nave está terminada, recibe el nombre de Argo. Jasón y Argos comienzan a pedir voluntarios. Son muchos los que quieren unirse a la expedición: Cástor, Pólux, Euritión, Laertes... También se ofrece Acasto, hijo de Pelias, cosa que no gusta a Jasón.


    Pero también se enrola Heracles, que acude con su piel del león de Nemea y su maza. Y esto anima a los voluntarios ¡Heracles, el invencible hijo de Zeus! Jasón se alegra, pues con el semidiós en sus filas el viaje no puede fracasar.


    Otro recluta es bienvenido: Orfeo, hijo del dios Apolo. Saben de la fama de este músico, pues cuando toca su lira las bestias se amansan y puede mover árboles y rocas.


    La última en enrolarse es Atalanta ¿Una mujer en la expedición? Eso da mal fario a los navegantes, pero Jasón ha oído que esta joven es muy veloz. Y toda habilidad es bienvenida para este peligroso viaje.


    Así, queda conformada la tripulación del Argo. Desde entonces, serán conocidos como Argonautas. La expedición a la Cólquide puede dar comienzo.



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