En el tiempo que me vi
más alegre y placentero,
me encontré con un palmero
que me habló y dijo así:
-¿Dónde vas, el caballero,
dónde vas, triste de ti?
Muerta es tu linda amiga,
muerta es que yo la vi.
Las andas en que ella iba,
de luto las vi cubrir.
Condes, duques la lloraban
todos por amor de ti.
Dueñas, damas y doncellas,
llorando decían así:
-¡Ay, pobre del caballero,
que tal dama pierde aquí!
-Que esté muerta,
que esté viva,
a verla tengo de ir,
al subir de mi escalera,
-Si eres mi amiga querida,







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