miércoles, 12 de febrero de 2025

Remontada de nuevo

     El Real Madrid volvió ayer a su tradición. A su especialidad: las remontadas. El Madrid se jugaba el partido de ida de los playoffs de la Champions, de cara a asegurarse un puesto en octavos. Y el rival no era precisamente uno de los deseados: el Manchester City de Guardiola. Tras una primera fase complicada, donde las remontadas brillaron por su ausencia. El Madrid lo volvió a hacer en un momento decisivo. Tocaba medirse: Mbappé vs Haaland


    En el minuto 19 llegaba el gol del City. Naturalmente, de Haaland. Quedaba tiempo. Llegó el descanso sin cambios ¿Qué hacer en la 2ª parte? 
    Y la 2ª parte llegó. Los ánimos se mantenían en las gradas, a pesar de todo. Y entonces, en el minuto 60, llegó el empate con Mbappé. La esperanza blanca se reanudó.


    Porque ¿Qué es la esperanza sino algo inexplicable a lo que nos agarramos? Sí, es miles de circunstancias ¿Quién puede negarlo? Pero, al mismo tiempo, qué amargo cuando nos estrellamos... Y muchas veces sin ser culpables nosotros. Pero no nos pongamos filosóficos ahora. 
    El caso es que el empate logrado por Mbappé se rompió con un nuevo gol del City, y, de nuevo, de Haaland. 


    El Androide volvía a cargarse los ánimos del Madrid. Era el minuto 80. No, decididamente no podíamos permitirnos un resultado así en el partido de ida. Necesitábamos volver a empatar. Pero el tiempo iba pasando... Minuto 84, 85... Tan cerca del descuento, la esperanza era ya como un vaso medio lleno.
    Y, de pronto, llegó el gol de Brahim en el minuto 86. Cundió la euforia. La mirada de Guardiola lo decía todo. Y entonces, con la esperanza de vuelta, el descuento llegó. Finalizar con un empate era un resultado más que aceptable, teniendo en cuenta la trayectoria y el propio desarrollo del partido. Y, de pronto, llegó lo impensable: Bellingham conseguía el tercer gol del Madrid. "Porque nadie resiste tus ganas de vencer". He aquí de nuevo al Madrid. El nuestro, el de siempre. El que logra lo impensable cuando ya nada se espera. Sí, el Madrid lo volvió a hacer, como en el glorioso 8 de mayo del año pasado (no, me repito, pero no me acostumbro a pensar que haya pasado un año).
     ¡Cuántas alegrías en aquella semana ya histórica para mí! Cumpleaños, Señora Azul y Sara perche ti amo (versión del Milan incluida), pase a la final de la Champions y los Juegos Grecorromanos.



    ¡Cuántos sentimientos! Quizá cuando tantas alegrías vienen seguidas luego ya no se nos permiten más en mucho tiempo. Pero eso son para mí los milagros. Cuando todo ya se ha perdido, cuando todo lo malo se viene encima. Solo entonces, el "algo" aparece ¡Cuántos miedos e incertidumbre surgen, sin embargo ahora! Queremos que el Madrid gane el partido de vuelta y que pase a octavos. Pero muchos retos se me vienen ahora encima. Toca afrontarlos, aunque algunos no dependan de mí ¿Actuará de nuevo el "algo"? Dejémonos de cábalas y de pensar. Lo que llegue, llegará.








domingo, 9 de febrero de 2025

Encuentro en Bolonia

   Bolonia, 1507. Julio II pone sitio a la ciudad, que se ha rebelado contra la Santa Sede. El papa, con armadura, supervisa el plan de ataque con sus capitanes.


Unos guardias lo interrumpen: Michelangelo ha llegado al campamento.


El papa está furioso. Este artista florentino osó desafiarle, abandonando el plan del pontífice para la capilla Sixtina y huyendo.


Michelangelo desafía la autoridad de Julio II al decir que no le gustaba el plan del pontífice. Ha realizado un proyecto nuevo. Y le muestra los bocetos de este al papa.


Michelangelo planea un proyecto asombroso para toda la bóveda. No pintará los doce apóstoles, sino escenas del Génesis. También pintará a los antepasados de Cristo y a los profetas y sibilas que anunciaron su venida.


El papa está sombrado. Es un proyecto colosal. Lo aprueba y envía a Michelangelo de vuelta a Roma.







viernes, 7 de febrero de 2025

Preparativos para el tornaviaje

    Colón ha explorado estas islas de las Indias, pero no posee los medios para seguir hasta el continente. Decide regresar a España. Para lograr un asentamiento efectivo en la Española, Colón ve necesario que unos cuantos hombres se queden en el Fuerte Navidad. 39 hombres se ofrecen voluntarios. Entre ellos, el cordobés Diego de Arana, a quien Colón confía el mando del fuerte.


     Las defensas cuentan con bombardas. Esperan que no surjan conflictos con los caribes. El resto de los españoles, por su parte, preparan víveres para el tornaviaje.


Colón embarca en la Niña. Allí, supervisa mapas y cartas náuticas junto a su capitán, Vicente Pinzón.


    En las carabelas han embarcado, además, productos de las Indias y a diez nativos, para mostrarlos en España. El 16 de enero de 1493, la Pinta y la Niña abandonan la Española e inician el regreso.





jueves, 6 de febrero de 2025

El amor te hace mejor persona

   Si me preguntaba cómo es posible que Stranger Thingsuna serie ambientada en los años 80, con guiños a películas como Los GooniesE.T., Los cazafantasmas o La historia interminable, que parece una mezcla de las motivaciones de Spielberg y de Stephen King, que juega con la mecánica cuántica, haya podido gustar tanto a tanta gente (me incluyo), de generaciones distintas, cuando algunas de las cuales ni conocen esas referencias, ahora me hago otra pregunta, en este caso acerca de A little romance (1979).


    Esta película (muy) olvidada de George Hill (director de El golpe y Dos hombres y un destino), que fue la primera aparición de Diane Lane en el cine, me hace preguntarme ¿Cómo es posible que una película de los años 70, en París, con un chico francés que se enamora de una chica americana, hijastra de un directivo de una multinacional, haya podido transmitir tan bien la idea del amor? Es decir, para alguien como yo, que ni vivo en los 70, ni en París, ni tengo 14 años, y con escasas posibilidades de conocer a la hijastra de un directivo americano.
     Para empezar, el amor es el tema más repetido en el cine (está presente en el 97 % de las películas) ¿Por qué entonces, después de haberlo visto tratar tantas veces, esta es, sin embargo, y a día de hoy, 2025, una de las que mejor me parece que lo han plasmado? Y no solo el amor con los 14 años que tienen los protagonistas, sino a cualquier edad. Como decía el tío de Fanny y Alexander en su emotivo discurso final, "tomadlo como queráis", pero es un hecho: yo sigo teniendo la misma sensación que cuando tenía 14 años.
    Y de cualquier película de los 70 podríamos decir "cómo ha envejecido". Claro, acostumbrados a muchos efectos digitales, pero con argumentos pobres y mediocres, como es la tendencia hoy, claro que ha envejecido. Ver a Lauren (Diane Lane) llamando desde una cabina de teléfono, claro que ha envejecido. Pero si una película de los 70 ha logrado plasmar tan bien la idea del amor ¿Qué más da?



    En A little romance, que es también un homenaje al propio cine, incluido el cameo del actor Broderick Crawford interpretándose a sí mismo, y una crítica a los directores snobs, hay una escena que plasma a la perfección esa idea. Lauren, se despide de Daniel (Thelonius Bernard) en el metro con un beso.


Daniel se queda alucinado durante unos segundos. Lauren se despide sonriente desde dentro del vagón.


    Mientras el tren se aleja, Daniel sonríe, como si no mirara a ningún sitio. Conozco bien esa sensación. Parece que ya nada importa alrededor más que él y su chica. Y comienzas luego a mirar el mundo con otros ojos. Una felicidad que embarga, inexplicable. Todo parece bueno alrededor. Y la sensación de que tú eres, de pronto, también, un poco mejor. Sí, el amor te hace ser mejor persona.


    ¿Cómo alguien puede hacerme sentir tan grande? Y crece el deseo de volver a ver a la chica al día siguiente. No puedes esperar. Y cuando la ves de nuevo, tras las horas que han pasado, aunque sea de espaldas, crece esa sensación. Y piensas: "esto es el verdadero oro". O "formidable!", como dicen en la película.


¡Qué gran verdad la canción de La Bella y la Bestia! "Nace una ilusión, tiemblan de emoción".


    Una sensación que vive por sí misma. Un sentimiento tan sincero que ya solo por eso es extraordinario. Miras a la chica y piensas: sí, (como en Entre tú y yo, la canción de El Norte) "es la chica de mi vida, es el sueño que buscaba". Y piensas que es única, que es la chica más guapa que has conocido, la más interesante, más que todas las que te han gustado antes. 


    Y piensas ¿Cómo podré atesorar este momento? E incluso antes de que Lauren besara a Daniel, este ya tiene esa sensación. 


¿No es la misma que tenían Jim y Pam en The Office? ¿Acaso lo que tienen ellos no es lo que querríamos todos?




    Aconsejados por Julius (Laurence Olivier), un excéntrico "jubilado" que presume de haber sido diplomático en Washington, Daniel y Lauren emprenden un viaje a Venecia. Su objetivo: besarse en una góndola bajo el Puente de los Suspiros justo al atardecer, cuando suenen las campanas del Campanile. Según Julius, si lo hacen, su amor durará para siempre.


    Lo curioso es que, después de haber seguido a los protagonistas durante toda la película, esta idea de la "leyenda" del puente veneciano, aparentemente tan ñoña y propia de una producción barata (véase las películas alemanas de siesta de domingo de TVE), no lo es, sino que encaja bien en la atmósfera de todo el film.


    Amor profano, amor sacro. Siempre se han separado ¿Por qué no unirlos? ¿No se desprende eso de la mística de San Juan de la Cruz? ¿No fue la sensación de pasar por ciertos momentos de la vida de Cristo lo que me hizo vivir el mágico mes de marzo del año pasado (en serio, ¿de verdad ha pasado ya un año?) en Valdeluz, con la sensación de que estaba formando parte de algo más profundo y trascendente?




 ¿Por qué no ver el amor a una chica como un regalo, un regalo también desde el punto de vista cristiano, porque, como he dicho, te hace ser mejor persona?
    Sí, todo eso me transmite A little romance. Y si sigo viviendo esa sensación ahora que ya no tengo 14 años es porque, algo tan sencillo, que ha movido el mundo durante siglos, es también, algo extraordinario.

El trabajo en la capilla Sixtina

   Semanas después de concretar el plan de trabajo, el andamio para el proyecto de la capilla Sixtina está ya montado. Michelangelo ha llamado a sus ayudantes desde Florencia. Entre ellos, su amigo Francesco Granacci, que estudió con él en el taller de Ghirlandaio.



Sus ayudantes mezclan los pigmentos y pasan a Michelangelo los colores que él les pide.



 El florentino comienza pintando un apóstol, sobre el trozo de bóveda ya blanqueado por sus ayudantes.


Pasan los días, las semanas. Pero Michelangelo no está conforme con su trabajo...


Un día, el papa encuentra el andamio abandonado. Michelangelo ha desaparecido. Furioso, el pontífice ordena buscarlo por toda Roma.


Michelangelo ha vuelto a Florencia. Retoma su trabajo en la escultura, pero no olvida la Sixtina. No le gusta el plan del papa: prefiere diseñar uno nuevo.
















martes, 4 de febrero de 2025

Fuerte Navidad

  Nochebuena de 1492. Los españoles celebran la Navidad en tierra, en la Española.



    Mientras, la Santa María, con algunos hombres de vigilancia, está anclada en la costa. Pero unos vientos la arrastran hasta las rocas y la nave encalla.


    La alarma cunde entre los marineros. Juan de la Cosa está furioso. Han podido salvar las pertenencias, pero la nao capitana está destrozada. Es inútil repararla ¿Qué hacer ahora?


    Colón toma una decisión. Con las maderas de la Santa María construirán un fuerte. Con ayuda de los indios, los españoles se ponen manos a la obra.


    Finalmente, el fuerte está terminado. Colón decide llamarlo Fuerte Navidad. Es el primer asentamiento europeo en las Indias.









domingo, 2 de febrero de 2025

Un encargo del papa

 Roma, 1506. El papa Julio II proyecta una enorme basílica renacentista para sustituir a la paleocristiana de Constantino. El proyecto ha sido encargado al arquitecto Donato Bramante. Michelangelo Buonarroti, el escultor florentino a quien ya vimos de joven al servicio de Lorenzo el Magnífico, se dedica a otro encargo del pontífice: la realización de su tumba.


    Michelangelo está ilusionado con este proyecto, que le permitirá mostrar su talento como escultor. Tiene proyectadas varias esculturas: será un monumento admirable.


Pero alguien interrumpe su trabajo. Son Bramante y Giuliano da Sangallo, arquitectos del papa.


    Le buscan porque Julio II quiere encomendarle un trabajo importante. Michelangelo no se lleva bien con Bramante ¿Qué estará tramando el arquitecto para haber ido a comunicárselo en persona?


Horas después, están en el palacio apostólico ante el papa.


El poderoso Julio II sabe del talento de Michelangelo y quiere hacerle un nuevo encargo.


Fue Bramante quien propuso a Michelangelo para ese encargo. Y Sangallo, que tiene en gran estima a Buonarroti, lo apoya.


Bramante sonríe. Está convencido de que Michelangelo fracasará. Por eso lo eligió.


El papa le invita a seguirle para mostrarle lo que quiere encargarle.


    Les lleva hasta una capilla. Es la que llaman la Sixtina, porque Sixto IV, tío de Julio II, mandó construirla. Trajo a los mejores pintores para que realizaran escenas de la vida de Cristo y de Moisés en los muros: Botticelli, Pietro Perugino, Domenico Ghirlandaio...


El papa señala la bóveda. Esta pintada de azul y decorada con estrellas. 
-Pintarás la bóveda.


Michelangelo se queda impactado ante las palabras del papa ¿Pintar la bóveda? ¿Él? ¿Un escultor? Mira de nuevo la bóveda azul tachonada de estrellas ¡El papa debe haberse vuelto loco!


    Michelangelo le hace saber que él no puede encargarse de eso: es escultor, no pintor. Bramante sonríe: al fin podrá humillar al florentino. El papa se enfurece ¿Osa desobedecerle? Le hace ver que sabe que Michelangelo aprendió a pintar con Ghirlandaio. Sabe que pintó una Sagrada Familia para un tejedor florentino llamado Agnelo Doni. También una madonna y un Santo Entierro ¿Acaso quiere engañarle?



  Michelangelo argumenta que él no se reconoce como pintor y que la forma de servir a Su Santidad será con la tumba. El papa le hace ver que está muy vivo, que la tumba puede esperar y que ahora debe ocuparse de la Sixtina. Julio II tiene su propio plan de trabajo: el florentino tendrá que pintar a los doce apóstoles. Michelangelo, resignado, no tiene más remedio que aceptar.