domingo, 14 de noviembre de 2021

La ruta de Tombuctú

 


  Finalizadas las Guerras Napoleónicas, los europeos miran a África con el interés de extender sus imperios coloniales por un continente apenas explorado. Ingleses, franceses y alemanes se ven atraídos por las historias que se cuentan de Tombuctú: la ciudad sagrada de Mali, el reino prohibido a cualquier extranjero no musulmán.



   Los mercaderes árabes cuentan maravillas sobre Tombuctú y la leyenda va agrandándose. Los exploradores que las escuchan sueñan con atravesar el desierto y divisar sus murallas.



   Libia, 1825. El mayor escocés Alexander Gordon Laing quiere ser el primer europeo en llegar a Tombuctú. Para ello tendrá que atravesar el Sáhara y enfrentarse a todos los peligros que conlleva:









Las gentes del desierto no parecen mirar con buenos ojos a este explorador extranjero...













sábado, 13 de noviembre de 2021

Destilería

    Greg O'Toole tiene una destilería de whisky en Colorado. Las leyes sobre el comercio de alcohol parece que no han logrado imponerse todavía en el estado:




Hay mucha demanda de whisky por la zona, especialmente de los buscadores de oro.







jueves, 11 de noviembre de 2021

Los señores normandos

  Inglaterra 1067. Los normandos han vencido en la batalla de Hastings. El duque Guillermo de Normandía es el nuevo rey y ha puesto fin a 600 años de dominio sajón en la isla. Recompensa a sus nobles con castillos, torres y feudos en este nuevo período. Un período difícil, pues los señores sajones seguirán haciendo frente a las pretensiones normandas. Esta rivalidad se extenderá más de un siglo (los reyes de Inglaterra no empezarán a hablar en inglés hasta el siglo XV). Y así surgirá la leyenda de Robin Hood. Pero eso es otra historia...
  Mi idea para hacer esta entrada fue el libro de Los normandos, de la colección Tropas de élite de Ediciones del Prado, con las magníficas ilustraciones de Angus McBride:









   Robert de Rouen es un noble normando. Combatió junto a su señor el duque en Hastings. En recompensa, el rey Guillermo le ha concedido un pequeño feudo en la región de Norwich












martes, 9 de noviembre de 2021

Calzada romana

    Todos los caminos llevan a Roma. Ya vimos cómo se construía una calzada romana. Ahora veremos de cerca el trasiego en una de ellas.
     Roma ha extendido una gran red de vías de comunicación por todo el imperio. Por ellas transitan carros, bigas, cuádrigas, mercaderes, viajeros, vagabundos, etc:


    Al borde de la calzada, cada 1000 pasos, es decir, cada milla romana (unos 1480 metros), hay un miliario: monolito o piedra donde se indica la distancia que falta hasta la siguiente ciudad o hasta Roma. Además, está anotado el nombre del emperador reinante y del gobernador o magistrado encargado de la realización de la calzada:


    Además, cada veinte millas, los viajeros encuentran una mansio: posada o posta del Estado para alojarse y repostar.




   La mansio cuenta con un establo con caballos de repuesto para los viajeros. También se pueden reparar los carruajes.



   Dentro de la mansio, los viajeros pueden comer y beber, además de ocupar las habitaciones y usar letrinas de agua corriente:





















lunes, 8 de noviembre de 2021

La expedición perdida de Franklin

   Hace unos meses comentaba con Langsdorff la posibilidad de recrear con Playmobil la expedición perdida de Franklin, con sus dos barcos: Terror y Erebus. El problema es el gran parecido que tendría con el viaje del Intrepid y el tener que usar de nuevo la goleta, que también ha aparecido como Endurance en la expedición de Shackleton. Sería repetitivo. Otra opción es usar el barco corsario, que tiene la misma estructura, y cambiarle las velas. Pero éste lo usé también como navío polar para recrear el Jeanette, así que también sería repetir mucho. Por eso, he pensado en sacar solo la parte final, cuando los miembros de la expedición mueren en los botes.
    Para recrear a Sir John Franklin, líder de la expedición, he usado de nuevo el cuerpo del capitán de la goleta, pues es el más apropiado para recrear a un capitán de la Royal Navy, cambiando peluca y patillas:
   





  La expedición tenía como objetivo descubrir el anhelado Paso del Noroeste, el cual llevaban buscando los británicos desde el siglo XVI. Los dos barcos partieron en 1845 al Ártico. Jamás regresaron. Gran Bretaña perdió todo contacto con ellos. 





   La serie The Terror reconstruye bastante bien la época, la ambientación de aquella Royal Navy de la primera etapa de la era victoriana. Pero tiene una interpretación muy "libre" de las causas de la desaparición de los expedicionarios.


    Nadie sabe qué acabó realmente con la vida de Franklin y sus hombres. Hay quienes sostienen que fue por inanición, por intoxicación de plomo o por escorbuto. O puede que por todas ellas. También estaba en su contra la poca preparación para el clima glacial y el no querer (aparentemente) contactar con esquimales para solicitar ayuda.
   Esta partida de expedicionarios del Terror ha intentado avanzar a través del mar de hielo en un bote, pero han fracasado:











Un oso polar se ve atraído por los cadáveres y busca algo de comer:





 En 1848, inquietada por el paradero de su esposo, Lady Franklin pide al Almirantazgo que se organice una expedición en su busca. Hasta 1857 se suceden hasta quince expediciones en busca de Franklin y sus hombres. Ese año, Lady Franklin, ante el fracaso de las operaciones de búsqueda, decide financiar ella misma una nueva expedición con el capitán Francis L. McClintock al frente.
 McClintock parte al mando de la goleta Fox hacia la Isla del Rey Guillermo, en el territorio esquimal de Nunavut. Allí, en 1859, encuentran un montículo de piedras con dos mensajes de la expedición de Franklin. El primero, del propio Franklin, informa de que todo marchaba bien. El segundo, por el contrario, cuenta que el Terror y el Erebus habían quedado atrapados en el hielo y que Franklin había muerto en 1847. La nota informa también que el oficial Francis Crozier había quedado al mando de la expedición y tenía previsto ordenar una expedición hacia el sur: hacia el río Great Fish.
  McClintock y sus hombres encuentran un bote con esqueletos, documentos y otros objetos:







    Más tarde, los hombres del Fox se encuentran con los esquimales. Estos les entregan objetos del equipo de Franklin que encontraron.


   En los años ochenta del siglo XX se reanudaron las expediciones para buscar los restos del Erebus y del Terror. Entre 1984 y 1992 se encontraron cadáveres de los expedicionarios de Franklin, algunos de ellos sorprendentemente bien conservados (gracias al hielo), que habían sido inhumados por sus compañeros:


    En 2014 se encontraron los restos del Erebus. Y finalmente, en 2016, los del Terror. El enigma quedaba resuelto.




domingo, 7 de noviembre de 2021

Feria del juguete Madrid noviembre 2021

   La pandemia impidió durante meses la celebración de la ya tradicional feria del juguete o de coleccionistas de Madrid del primer sábado de cada mes. La última a la que fui fue en marzo de 2020, justo una semana antes de que se decretase el confinamiento. Así que ahora que se habían vuelto a reanudar ya había ganas de volver. Sobre todo por la de figuras y piezas que quería para varios proyectos durante todo este tiempo.
  Así que ayer, primer sábado de noviembre, volví a Madrid, al Paseo de la Ermita del Santo, a la feria del juguete. Nada más entrar pude ver el gran diorama montado, una vez más, por los socios de Amsclick. Esta vez estaba dedicado a la antigua Roma. Precisamente una de mis prioridades en esta ocasión era comprar unos cuantos romanos. El diorama estaba bastante currado. Aquí se puede ver una entrada de la ciudad con senadores, guardias y lictores:



Una vista general:


    Una biblioteca o archivo. Me pareció muy buena la idea de colocar bancos unos sobre otros para simular estanterías (puede que la utilice para algún diorama). Y por supuesto muy realista el indicar que por aquel entonces eran rollos de pergaminos lo que se conservaba en estos locales:




Establos y zonas de paso, además de un acueducto:


Teatro, con su estructura semicircular y el característico fondo de escenario con columnas:




Las termas, otro edificio público muy abundante en las ciudades romanas:


Una vía principal y el foro, centro de la vida urbana:


Los cipreses a los lados de la vía quedan muy bien:



Una legión a las puertas de la ciudad. Las legiones no podían entrar en Roma:





    Una vez más, Playmobil sigue siendo el rey de estos eventos. El puesto de los customs militares, otro asiduo de la feria del juguete. En esta ocasión abundaban sobre todo soldados de la II Guerra Mundial:


    Pude conseguir algunos romanos y del oeste de la película. Y, tal como planeé, compré cabezas normales sueltas para cambiárselas y tirar las horrorosas cabezas con las que venían. Por cierto, que esas cabezas normales me las dieron gratis: quedo muy agradecido y volveré a comprar en ese stand.         Romanos, oeste, siglo XVIII, el trovador de la serie 20, personajes de Heidi (que vendrán genial para el oeste y la era victoriana), un bobby inglés (quería el gorro para componer un policía victoriano), un guerrero africano... Y toda una sorpresa: ¡Sherlock Holmes! Llevaba años buscando esta codiciada figura. Como sabréis, apareció en special allá por finales de los 90, pero quedó descatalogada. Playmobil volvió a reeditarlo por petición de los coleccionistas y solo estaba disponible en el DS y solo durante un tiempo. Se me pasó y en las ferias anteriores solo lo encontré por 12 euros para arriba. Un abuso para una figura, por muy exclusiva que sea... Pero esta vez lo encontré con chistera y capa negras por solo 3,50. Solo faltaba la característica gorra de cazador. Pero justo al lado vendían la mujer detective de la serie 16, que, aunque marrón, lleva la misma gorra. Así que por fin tengo a Sherlock Holmes y puedo continuar con El signo de los cuatro.
    También encontré chollos en un stand que estaba justo al fondo, cuando ya creía que los había visto todos. Allí conseguí por muy poco dinero animales y piezas que llevaba buscando hacía tiempo: una toga blanca, una rueca, una cruz y las herramientas del herrero. A ver si para próximas ferias vuelven. También ha sido una suerte encontrar otras piezas que llevaban tiempo pendientes, como la borgoñota de Famobil (descolorida, pero qué se le va a hacer), una cresta de centurión roja y una bandera de Gran Bretaña (la Union Jack). La lástima ha sido no encontrar el gaitero de la serie 18. Seguro que ha volado en las últimas ferias.
    En resumen, unas compras muy buenas en una mañana de sábado bien aprovechada.