La semana pasada, Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU y de origen hispano, visitaba Múnich con motivo de la cumbre de seguridad internacional. Allí, Rubio reivindicó el origen hispano de muchas cosas de su país.
El secretario de Estado contó lo siguiente: "Nuestros caballos, nuestros ranchos, nuestros rodeos, todo el romanticismo del arquetipo del vaquero que se convirtió en sinónimo del lejano oeste, nació en España". Y es verdad. Ya hablamos de los dragones de cuera y de cómo el lejano oeste fue español antes que yankee.
Y no solo los dragones de cuera. Los españoles llevaron los primeros caballos a América. Y aquellos hacendados del virreinato de Nueva España fueron los que criaron caballos durante generaciones. Sus capataces los domaron, cabalgaron, vendieron, compraron. Y así, surgió la leyenda de los cow-boys, cuando aquellos caballos pasaron a manos de los colonos anglosajones.
Y es que aquellos españoles llevaron lo que habían hecho durante siglos en Castilla, Andalucía, Extremadura, etc.
Recomiendo el comic Manos Kelly de Antonio Hernández Palacios, que reivindica el papel español en la forja de la leyenda del salvaje oeste.
Pero algo que es totalmente cierto, como es lo que Rubio ha dicho, tenía que ser también rebatido por sus rivales, cómo no. Y esta vez la cosa ha venido de Alexandria Ocasio-Cortez, congresista demócrata, también de origen hispano.
Ocasio-Cortez expuso que el origen de aquellos cow-boys no está en los españoles, sino en los mexicanos y los negros. Vamos a aclarar esto, o más bien, a explicarle a Ocasio-Cortez unas lecciones de historia:
1. Los mexicanos son el resultado del mestizaje entre españoles e indios. Por lo tanto, los españoles estaban ya en los actuales EEUU y México antes de que estos dos estados existieran. Los hispanohablantes que quedaron en aquellos territorios del virreinato de Nueva España que pasaron a convertirse primero en México y segundo, en el suroeste de EEUU eran descendientes de españoles o, si preferimos, hispanos, NO mexicanos.
2. Efectivamente, los negros, descendientes de esclavos liberados, llevaron a cabo buena parte del trabajo, doma, trato, compra y venta de caballos en el lejano oeste. Este dato lo apuntó ya en su momento Eduardo Torres-Dulce, gran experto en western, en ¡Qué grande es el cine! en el coloquio sobre Dos hombres contra el oeste (Blake Edwards, 1971).
"Nada del western me es ajeno". Ni a mí.
No dudo de que el papel de aquellos vaqueros negros fue silenciado por el imaginario del western, especialmente el del cine, y no dudo de que fue por motivos racistas (lo de mezclarse con negros nunca fue del gusto de los "maravillosos" anglosajones, pero sí de los "malvados" españoles...). Por eso, invito a los inquisidores woke a no manipular nuestras historias europeas imponiendo actores "de color" para papeles de blancos (¿o querrían ver un Martin Luther King blanco, por ejemplo?) y a reivindicar el papel de aquellos vaqueros negros haciendo una película sobre ellos. Pues tienen mucho interés por manipular nuestra historia, pero no por rescatar la suya...
Pero pensemos en algo evidente: aquellos ex-esclavos tuvieron que aprender la doma y trato del caballo de otros que llevaban siglos practicándola. Es decir, de los que estaban antes que ellos en EEUU, de los que introdujeron la cría de los caballos: los españoles.
3. Le informo a Ocasio-Cortez que su apellido es también español y que es "Cortés" en realidad, como el del "malvado" conquistador de México ¿O de dónde cree que salieron sus antepasados puertorriqueños?










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