Hace casi tres años saltó una noticia esencial para la arqueología y, por lo tanto, para la historia: la pirámide más antigua del mundo no se encuentra en Egipto, sino en Indonesia. Concretamente, la pirámide de Gunung Padang, en la isla de Java.
Durante siglos se pensó que se trataba de los restos de un antiguo cementerio megalítico. Pero los investigadores averiguaron que se trata de una pirámide cuya datación se encuentra en el 20000 a.C. Sería, por lo tanto, cuatro veces más antigua que la pirámide de Keops.
No solo eso: sería incluso más antigua que el poblado de Göbekli Tepe (Turquía), considerado el asentamiento más antiguo del mundo (c.11000 a.C.).
Por su estructura, la pirámide de Gunung Padang sería de tipología escalonada. Estaría, por lo tanto, en la línea de las pirámides de Saqqara, en Egipto; Teotihuacán, en México, o los zigurats de Mesopotamia.
En la pirámide de Gunung Padang se han detectado por radar cuatro oquedades internas que corresponderían a cámaras secretas, como en la pirámide de Keops. Curiosamente, el mismo número que en esta.
Por su estructura, aunque lejano en el tiempo, ha sido comparada con el templo budista de Borobudur (c. 800 d.C.), también en Java, considerado el más grande del mundo de esa religión:
No resulta descabellado que este templo se inspirase en la pirámide, aunque date de siglos después. Después de todo, Borobudur significa "templo en la montaña". Así, se cumple la relación encadenada: la pirámide se construye inspirada (o por imitación) en la montaña (el monte sagrado de las culturas antiguas) y el templo sustituye a la pirámide. Esto nos lleva, a su vez, a resaltar el significado de Gunung Padang: "montaña de la iluminación".
Además, en la religión budista sucede lo mismo que en el cristianismo: bebió o se inspiró en algunos elementos o aspectos previos. Con toda seguridad, en este caso, Gunung Padang fue uno de ellos.
En el mundo esotérico, las pirámides han sido señaladas como algo más que el enterramiento de un personaje destacado. Se habla de construcciones realizadas para lograr la iluminación: "morir para renacer". No parece una casualidad que tanto Alejandro Magno como Julio César y Napoleón pasaran una noche en la Gran Pirámide y que al salir se sintieran "iluminados" o "tocados por la divinidad". Los imperios de todos ellos nacieron poco después.
Esa iluminación está relacionada con otra finalidad de las pirámides: lograr la conexión con el cielo (conectar con la trascendencia). No olvidemos la teoría, nada infundada en mi opinión, de Robert Bouval y Graham Hancock que establece una relación entre las pirámides de Guiza y las tres estrellas del cinturón de Orión.
Por otro lado, la idea de una estructura oculta absorbida por la montaña no es única en Extremo Oriente: la tumba del emperador Qin Shi Huang, el primero de China (siglo III a.C.) se encuentra en una montaña artificial (una pirámide, por lo tanto).
Tumba donde se hallaron los famosos guerreros de terracota de Xi'an.
Si situamos, por lo tanto, el asentamiento (al menos como construcción antrópica) más antiguo conocido en Indonesia, quizá no resulte tan descabellada la teoría de José Luis Espejo en su libro Los hijos del Edén, en el que sitúa el origen de una civilización madre en ese país asiático.
Aunque exagerado y dudoso en algunos aspectos, Espejo plantea posibilidades que, al menos, hacen reflexionar sobre elementos comunes de las culturas de la Antigüedad. El documental sobre su libro, que él mismo hizo, se puede ver aquí.
En resumen, la pirámide de Gunung Padang es una pieza más para estudiar y conocer la misteriosa Antigüedad.













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