jueves, 11 de enero de 2024

Gibbons Saloon

    Se juega y se bebe en el saloon de Mr Gibbons:



Mr Gibbons ha amasado una gran fortuna y ha comprado varios locales de la ciudad:








Playmoexclusivos: Guerra de Independencia Griega

  Hoy hablamos de un nuevo Playmoexclusivo muy interesante: una recreación de la Guerra de Independencia Griega (1821-1829). Se trata de una nueva apuesta de Play+Give, la iniciativa solidaria de la asociación griega ΌΡΑΜΑ ΕΛΠΙΔΑΣ (Visión de Esperanza), volcada en la lucha contra el cáncer infantil. El dinero recaudado por esta referencia irá destinado a esta lucha.
  Ya hemos comentado alguna vez en el blog la gran afición que hay en Grecia por el coleccionismo de Playmobil. En este caso han hecho una interesante apuesta por un episodio esencial de su historia: la Guerra de Independencia, contra el imperio turco. 
  Este conflicto estalló por las reivindicaciones independentistas de los helenos después de siglos de dominación turca. Contó con la ayuda de Francia e Inglaterra. El propio Lord Byron, simpatizante de la causa griega, murió luchando en esta guerra.


   La guerra se produjo en medio del fervor nacionalista que recorría toda Europa, fruto del Romanticismo. Artistas románticos como Eugene Delacroix se vieron atraídos por la causa independentista. El pintor francés la homenajeó en La matanza de Quíos:


La guerra logró la independencia de Grecia. Los helenos proclamaron rey al príncipe Otón de Baviera, que reinó con el nombre de Otón I. La monarquía griega duraría hasta 1973, pero eso es otra historia...
   La caja de Playmobil contiene dos figuras. Según leo en La caja de los clicks, se trata del general griego Theodoros Kolokotronis y de la revolucionaria Laskarina Bouboulina

   Kolokotronis movilizó a los kleftes (bandidos proscritos, rebeldes contra los turcos) y lideró gran parte de la campaña:




  En cuanto a Laskarina, debió ser una mujer de armas tomar. Admiradora del imperio bizantino, encabezó ataques navales contra los turcos y logró liberar a mujeres griegas del harén del sultán otomano.


   En la caja, Laskarina sostiene la bandera de la Isla Spetses, la primera isla griega que se alzó contra los turcos. La caja viene además con un cañón, un sable, una brújula, un catalejo, un trabuco, una pistola, un puñal, un pañuelo y una cosa blanca que no distingo...
La indumentaria de los personajes puede venir bien para otras temáticas.













martes, 9 de enero de 2024

La Guerra de las Dos Rosas

  La llamada Guerra de las Dos Rosas fue la tercera guerra civil que vivió el reino de Inglaterra. De 1455 a 1487 se enfrentaron por el trono las casas reales de Lancaster y York:

   El conflicto fue llamado así por los emblemas de los dos bandos: rosa roja (en heráldica, de gules), de Lancaster, y rosa blanca (de plata), de York. Tras el derrocamiento del rey Ricardo II, el último monarca de la casa de Plantagenet, las familias Lancaster y York hicieron valer sus derechos al trono por descender ambas del rey Eduardo III (enlace Príncipe de Gales). Enrique de Lancaster, que se autoproclamó rey como Enrique IV, parecía haber ganado la disputa y otros dos Lancaster se sucedieron en el trono: Enrique V y Enrique VI. Pero los York contraatacaron y derrocaron a este último. Eduardo de York se proclamó rey con el nombre de Eduardo IV.



   Los Lancaster respondieron y la guerra se extendió. El conflicto se propagó por todo el país. Dos York más se sucedieron en el trono: Eduardo V y Ricardo III.
    La Guerra de las Dos Rosas debilitó tanto a la nobleza como al pueblo llano. Éste nunca simpatizó realmente con ningún bando. Con un país dividido, debilitado, con las heridas todavía abiertas por la Guerra de los Cien Años, habiendo perdido su poder en el continente, la Guerra de las Dos Rosas fue vista como poco más que una locura. Fue la ficción la que rescataría esta guerra siglos después con obras como La flecha negra, de Robert L. Stevenson.


    Las armas de fuego resultaron un elemento esencial en esta guerra. Por su parte, la caballería encontró su punto fuerte en las pesadas armaduras:


  La Guerra de las Dos Rosas finaliza con la batalla de Bosworth (1485), acontecimiento que supuso para los británicos el fin de su Edad Media. En ella se enfrentaron Ricardo III y el pretendiente de los Lancaster: Enrique Tudor
  Ricardo III intenta una carga de caballería contra los de la rosa roja, pero su caballo cae y el rey se encuentra en el suelo. Es entonces cuando pronuncia el famoso grito: "¡Mi reino por un caballo!".


  Al final, el grupo de resistencia de York cae y con él, el rey. Enrique Tudor es proclamado rey con el nombre de Enrique VII. Su compromiso: restaurar la paz en Inglaterra, asegurar la estabilidad del reino, y hacer que los York se sientan integrados en el nuevo estado que surgirá de esta guerra civil. Para ello, se casará con Isabel de York, sobrina de Ricardo III, e instaurará un nuevo emblema real: la rosa roja y blanca de los Tudor.





Abdicación de Margarita II de Dinamarca

  La pasada Nochevieja la reina Margarita II de Dinamarca, en su tradicional discurso navideño de despedida del año, sorprendía a los daneses con un anuncio nada esperado: su abdicación.


    Inesperado porque la reina había declarado en varias ocasiones que moriría en el cargo. Es algo que siempre me ha llamado la atención: por qué las monarquías más liberales de Europa (las de Escandinavia) no quieren aceptar algo tan moderno como es la abdicación. No deja de ser curioso ¿Por qué entonces esta decisión por parte de Margarita II a los 83 años de edad? Se especula que ha sido por la operación a la que la soberana se sometió este pasado año y que le hizo reflexionar sobre su salud y su futuro. También se especula que todo surge a la fuerza, tras los rumores de un cierto romance del príncipe heredero Federico en España. Nunca lo sabremos, pero, lo que está claro, es que esto puede suponer un cambio de tendencia en las monarquías escandinavas. De este modo, no sabemos por ahora si Carlos XVI Gustavo de Suecia y Harald V de Noruega seguirán el ejemplo de la reina de Dinamarca.
    Hasta el 31 de diciembre de 2023, Margarita II era la única reina que había quedado en Europa tras la muerte de Isabel II de Gran Bretaña en 2022 y la abdicación de Beatriz I de Holanda en 2013. Esta monarca llegó al trono de su país el 14 de enero de 1972 a los 31 años de edad, tras la muerte de su padre Federico IX


    Este rey había eliminado la ley sálica para que su hija mayor pudiese reinar, al haber tenido tres hijas y ningún varón. Así, Margarita se convertía en la primera mujer que había reinado en Dinamarca desde Margarita I en 1412.



  La proclamación de la reina fue muy sencilla, como dicta la tradición danesa (cosa que choca con la afición de los monarcas daneses por una pompa de cuentos de hadas): Margarita salió al balcón del palacio real acompañada por su esposo, Enrique de Mompezat, y sus dos hijos: Federico y Joaquín. Allí, el primer ministro Jens Otto Krag la proclamó reina ante el público congregado.



 Han sido 52 años de reinado, 52 años de paz y prosperidad para Dinamarca, en los que ha entrado en la UE (pero no en la unión monetaria, pues siguen usando las coronas danesas) y se ha alzado como máximo exponente de las energías renovables. La reina Margarita ha destacado por su cumplimiento del deber, su deseo de cohesión de los territorios de Dinamarca (Jutlandia, Islas Feroe y Groenlandia) y su pasión por las artes. La soberana es una notable ilustradora en el país de Andersen e ilustró, entre otros libros, una edición de El señor de los anillos bajo el seudónimo de Ingahild Grathmer:




    La reina Margarita II está emparentada con todas las casas reales de Europa a través de la reina Victoria de Inglaterra (a través de Jorge V, primo carnal de su bisabuelo Federico VIII). También lo está con la familia real española a través de la reina Sofía (a través de Jorge I de Grecia, hermano de Federico VIII y bisabuelo de esta).
    Los últimos años de reinado de Margarita vinieron marcados por la polémica figura de su esposo. El príncipe Enrique siempre ambicionó el título de rey consorte, cosa que su esposa nunca accedió a concederle. Disgustado por tal decisión, Enrique hizo varios desplantes a su esposa y se retiró en varias ocasiones a su castillo del suroeste de Francia. Antes de su muerte en 2018, Enrique hizo saber su decisión de no ser enterrado junto a su esposa. También fue polémica la decisión de la reina de quitar el título de príncipes a los hijos de su hijo Joaquín.



    Ahora, tras su abdicación, que se hará efectiva el 14 de enero, Margarita II abandona el trono, que pasará a su hijo, el cual reinará con el nombre de Federico X. El nuevo rey, aunque con gran popularidad entre los daneses, tiene el mismo reto por delante que sus colegas de España, Gran Bretaña, Bélgica y Holanda: demostrar que la monarquía constitucional es fuerte y benefactora en este turbulento y relativista siglo XXI. Junto a su esposa, la ahora reina María, deberá afrontar este reto.



LARGA VIDA AL REY FEDERICO X














domingo, 7 de enero de 2024

Gringo

   En muchos spagueti western suele aparecer un norteamericano que ayuda a los forajidos o revolucionarios mexicanos, normalmente si hay oro de por medio...








También suele haber una chica bandolera que suele enamorarse del gringo:




















lunes, 1 de enero de 2024

¿Tanto hemos cambiado?

  Esta Navidad he estado haciendo esta reflexión. No hay duda de que es la fiesta ideal para reflexionar, puesto que para mí la Navidad es, entre muchas otras cosas, un momento en el que se nos abre una puerta al pasado. Y desde esa puerta me pregunto si de verdad hemos cambiado tanto.
  Vivimos en la era digital y actualmente nos sería imposible sobrevivir sin internet. Los juguetes digitales se han impuesto y los niños cada vez quieren tener antes un móvil. Se habla de "nativos digitales", cosa que no dejan de repetir psicólogos y pedagogos, como siempre que se desea imponer una idea. Pero ¿realmente lo son? La respuesta es: NO. Los únicos ámbitos digitales que dominan son Whattsap, Instagram, YouTube y TikTok. Pero, aun con esta realidad, los medios y la publicidad se ponen al servicio de una supuesta modernidad para hacernos creer que cualquier monstruosidad absurda es buena.
    Los que crecimos en los años 90 pedíamos juguetes que nos hacían babear desde noviembre o incluso octubre. Y eran juguetes como los castillos y caballeros de Playmobil ¿Tengo muy idealizada aquella Navidad de 1994, de la que ya hablamos aquí, o es que todo ha evolucionado a peor?


Pero al ver las monstruosidades en las que Playmobil ha dejado reducida la Edad Media (uno de sus buques insignia), me refiero a Novelmore, me doy cuenta de que sí, sí hemos evolucionado a peor.
Esta Navidad he buscado por internet imágenes de la ciudad en mi Navidad, la de los 90, para preguntarme eso ¿tanto hemos cambiado? En una de ellas (están en blanco y negro porque están sacadas de periódicos, no porque seamos tan viejos...), unos bomberos colocan las luces en la plaza de Mariano Granados en la Navidad de 1994. Todavía recuerdo aquella campanita navideña hecha de bombillas, porque para los niños de entonces los emblemas de la Navidad eran esos: campanas, estrellas, abetos, Papá Noel...


¿Siguen con nosotros esos símbolos? ¿O han sido transformados? Lo cierto es que ya no se apuesta por las bombillas multicolores ni por esas campanas, sino por un minimalismo monocolor y abstracto, el mismo que quiere que todos digamos "healthy" o "eco-friendly". Y lo cierto es que ya ni siquiera hay cedros que adornar en Mariano Granados: los talaron y los sustituyeron por un monstruo metálico para esperar el autobús.
 Otras imágenes nos hablan de las cabalgatas de Reyes. No aparezco en esas fotos, pero yo era uno más de aquellos niños. Estaba junto a ellos y sus padres y abuelos (y los míos) esperando con frío e ilusión a Sus Majestades de Oriente, esperando coger caramelos. Con los nervios que nos impedirían quedarnos dormidos en la única noche del año en la que de verdad queríamos dormir. Allí estábamos con los plumas, gorros y bufandas.


Frío e ilusión, sí, y cantábamos "Pastores, venid, pastores, llegad". Sí, sigue haciendo frío en la ciudad, en Nochebuena, cuando de madrugada salimos a las calles vacías y la niebla nos azota en la cara mientras brillan las luces a lo lejos ¡No, no has podido acabar con eso, monstruo de la modernidad, que te vistes con la W de Woke! 
 ¿Tanto hemos cambiado? Antes la televisión era una de las bases para aquellos que crecimos en los 90. Era entrañable, familiar, ingenua, desenfadada, políticamente incorrecta, genial. Solo empezando por las promos, llenas de luz, color e ilusión. Nos mostraban todo lo que iban a poner: concursos, galas, películas, dibujos animados... Y la mayoría destinados a los niños. Y decían "Mira, mira, mira, no te quedes fuera, para Navidades las de la Primera" o "Fiestas, sorpresas, miles de locuras, en estas vacaciones, un mundo de ilusiones, verás todos tus sueños hechos realidad". ¿Qué ha quedado de esa época? Solo la Lotería de Navidad, la gala Inocente Inocente y las campanadas.


  ¿Tanto hemos cambiado? O preguntémonos de otro modo: ¿dónde estaban en los 90 los que se horrorizan cuando se les dice "Feliz Navidad" y te responden que ellos celebran el Solsticio de Invierno? Estaban ahí, con nosotros, compartiendo la ilusión porque todavía no se habían vuelto gilipollas. Y si ya lo eran, no sé qué tendría la magia de los 90 que sabía hipnotizarlos bien. Como decía G.K. Chesterton, "la Navidad no está fundada sobre el gran concepto comunitario que solamente halla su expresión definitiva en el comunismo. La Navidad no ayuda realmente a la expansión más elevada, sana y vigorosa del capitalismo. No se puede esperar que la Navidad encaje en las esperanzas modernas de un gran futuro social". Eso será...
 No, ya no hay galas, y lo que queda intenta hacer ver que quiere parecerse a lo que hay ahora, sea bueno o no. Por muy mecánico y audiovisual que fuese el mundo en los 90, por mucho miedo o curiosidad que hubiese por la llegada del tercer milenio, había algo entrañable, algo más ancestral, que nos convocaba. No hablo de ir a la Misa del Gallo, pero sí de compartir, mostrar, vivir ese algo que ha traspasado los siglos, como dice aquel villancico sueco:

Y ninguna otra historia
ha llegado tan lejos
ni ha perdurado tanto,
que puedes asegurar que lleva la Verdad.

 Sí, formamos parte de todo aquello. Desde la televisión, desde la publicidad, desde la familia. Sí, yo era uno de aquellos niños para quienes era una emoción montar el belén en casa de la abuela la tarde de Nochebuena, que esperaba con ilusión y nervios los regalos, sobre todo al verlos aparecer en el camión de bomberos de la cabalgata; que devoraba las mañanas de dibujos animados, que jugaba en el cuarto de estar de los abuelos mientras por el balcón se veían las luces del cedro de la concatedral de San Pedro (que tampoco está ya), que ansiaba ir al puerto de Piqueras cuando nevaba, que sentía el frío y la ilusión con aquellos villancicos inmortales. 
 ¿Tanto hemos cambiado? ¿O es que solo queremos lo que hemos vivido? Igual de materiales eran aquellas Navidades que estas, no vamos ahora a hacer el típico discurso de "lo que importa es la familia y no el consumismo". No, yo crecí en la era del Corte Inglés y las grandes campañas publicitarias. Pero ¿hacia dónde va ahora el camino que lleva a Belén? Quizá en aquellas Navidades entrañables y ahora remotas lo que pasaba es que teníamos una idea de la eternidad muy particular: lo que no podíamos hacer o conseguir en una Navidad lo haríamos en la siguiente. Porque allí estarían de nuevo el belén de la abuela, los adornos, las luces, los regalos...
   Me da igual lo que hayamos cambiado. Cada Navidad regresa la nostalgia y con ella, por unos instantes, por unos segundos, regresa también la idea de eternidad. Sigo mirando aquellas Navidades emocionado, con la misma emoción que contemplo las imágenes navideñas, sean muy reales o muy ingenuas, que nos llevan a aquellos paisajes nevados y a aquel Niño que nació en Belén:







Feliz 2024

 


 Un año más pasa, un año más comienza para PLAYMOGUARDIAN y para todos nosotros. 2022 fue un gran año, tanto a nivel personal y profesional. Me reencontré con escenas y sensaciones que jamás pensé que volverían. Y 2023, tras muchos esfuerzos y sacrificios, me dio una gran recompensa y me invitó a reflexionar. Ojalá 2024 me dé tantos motivos para estar agradecido.



    Este nuevo año empieza con muchas entradas nuevas que elaboré en noviembre, pero que reservé para dejar paso a la temporada de Navidad. Temporada que siempre se hace corta, desgraciadamente... En este 2024 va a haber mucho de Edad Media, de aventuras en alta mar, de conquistas al otro lado del Atlántico, de romanos, heráldica... Nos esperan muchos retos, muchas cosas difíciles que habrá que afrontar.

 Este blog, que comenzó en 2017, surge y vive principalmente para unir dos de mis grandes aficiones la historia y Playmobil. Y en esa unión se dan cita la nostalgia, la divulgación, la mirada al pasado, pero también la actualidad, el mundo que nos rodea, incluidos nuestros viejos amigos los animales. Porque descubrimos que, en realidad, por mucho que crecemos y cambiamos (la Navidad nos ayuda a recordárnoslo) no perdemos (ni debemos perder) el entusiasmo que teníamos de pequeños. Para eso existe PLAYMOGUARDIAN, pues no tiene ánimo de lucro, sino de querer compartir estas aficiones.


¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO!!!