Hay muchos detalles, escenas, nombres o elementos que el gran público asocia con la historia de Jesús. Muchos de ellos han marcado el arte, el folklore, la tradición popular e incluso algunos son dogmas de fe para la Iglesia católica. Pero aquí veremos cómo ninguno de ellos aparece en los evangelios canónicos. Es decir, en la historia oficial del cristianismo.
1. La virginidad perpetua de María: en los evangelios de San Mateo y de San Lucas se narra cómo la Virgen María concibió a Jesús por obra y gracia del Espíritu Santo, sin conocer varón. San Marcos y San Juan, por su parte, no cuentan nada sobre esta historia. Y en ninguno de los cuatro evangelios se indica que conservara esa virginidad durante toda su vida. La virginidad perpetua de María, que es actualmente un dogma de fe de la Iglesia, promovido por el papa Martín I en el siglo VII, solo se extrae de un evangelio apócrifo: el Protoevangelio de Santiago (siglo II). En él, una partera que atiende a María se sorprende de que el himen continúa intacto tras el parto.

2. La Virgen era como de 12 años cuando concibió a Jesús: en los evangelios canónicos no se indica en ningún momento la edad de la Virgen. Esta idea surge de la tradición judía de que las mujeres se casaban siendo muy jóvenes y del Protoevangelio de Santiago. En este, se indica la gran diferencia de edad con San José, a quien se describe como un anciano. Así, se intentó justificar la escena en la que aparecen María y los "hermanos de Jesús" argumentando que estos eran hijos de un matrimonio anterior de San José.
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3. Belén estaba lleno por la "Pascua": se ha dicho esto popularmente para explicar por qué no había sitio en las posadas para la Virgen y San José. Pero los evangelios no dicen nada de esto, tampoco los apócrifos. Esa Pascua no puede ser la judía por la época, ya que se celebra en primavera. Aunque no tenemos tampoco seguridad de que Jesús naciera en diciembre, pues sabemos que simplemente se quiso sustituir la fiesta pagana del Sol Invicto por la Navidad. Pero, si Jesús nació en diciembre, esa "Pascua" de la tradición podría ser Hanuka.
4. El buey y la mula: estos dos animales aparecen siempre en los belenes y en cualquier representación del nacimiento de Jesús. Pero no están en los evangelios canónicos. Solamente aparecen en un evangelio apócrifo: el del Pseudo Mateo. En él se dice que estos animales adoraron al Niño Jesús y que así se cumplieron dos profecías: "Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su señor" (Is 1, 3) y "Te manifestaste entre dos animales" (Hab 3, 2).
5.
Los nombres de los Reyes Magos y su número: los
Reyes Magos solo aparecen en el
evangelio de San Mateo, pero no se indica ni su número ni sus nombres y dice simplemente "unos magos de Oriente". En el siglo III, el teólogo Orígenes propuso que si los presentes al Niño habían sido tres, oro, incienso y mirra, los magos tenían que ser lógicamente tres. Además, para Orígenes, equivalían a los tres ángeles que se presentaron ante Abraham, para establecer un paralelismo entre el Antiguo Testamento y el Nuevo. El evangelio apócrifo titulado Evangelio armenio de la infancia (siglo VI) dice que son efectivamente tres y que sus nombres son Melchor, Gaspar y Baltasar. Otros evangelios apócrifos los llaman Hor, Basanater y Karsudán (Libro de Seth), así como Hormizd, Jazdegerd y Peroz (Libro de la caverna de los tesoros). En Excerpta latina barbari (siglo VI) se les nombra como Bithisarea, Melichior y Gathaspa, pero son claramente variaciones de los nombres con los que les conocemos. En el siglo XIV el monje alemán Juan de Hildesheim compuso la historia definitiva de los Reyes Magos con los nombres por los que hoy los conocemos en Historia Trium Regum.
6. María Magdalena era una prostituta: la Iglesia ha abrazado siempre esta tradición como ejemplo de mujer pecadora arrepentida. Incluso se la ha identificado a veces con la mujer adúltera a la que Jesús salva de ser apedreada. Pero los evangelios solo dicen dos cosas sobre María Magdalena: que Jesús le había liberado de siete demonios, que era una de las mujeres que le seguían y que estuvo junto a la cruz en el Gólgota. Su supuesta relación amorosa con Jesús de la que tanto se ha hablado en best-sellers (como El código Da Vinci y demás) solamente se apoya en un pasaje del Evangelio apócrifo de Felipe, en el que se dice que Jesús "la besaba en..." y el pasaje se corta.

7. La Verónica: la figura de una mujer devota llamada Verónica que limpia el rostro de Jesús cuando este carga con la cruz camino del Gólgota solo aparece en el Evangelio apócrifo de Nicodemo. Se ha indicado que el personaje surgió a partir de la reliquia de la Santa Faz: el supuesto paño en el que se plasmó el rostro de Cristo al recoger su sangre y su sudor (uno de ellos se conserva en Jaén). Es decir, que a partir del icono de la faz, Vera Icon, se inventó al personaje.
8.
Los nombres de los dos ladrones: los evangelios canónicos cuentan que Jesús fue crucificado junto a dos ladrones, pero no se indican sus nombres. El de San Lucas cuenta que uno de ellos
increpó a Cristo, pero que el otro le defendió y le rogó que se acordase de él cuando estuviera en su reino. Es en el Evangelio de Nicodemo donde se dice que el buen ladrón se llamaba
Dimas y el malo,
Gestas.

9. Jesús descendió a los infiernos: es un pasaje del Credo católico, pero nada de esto se cuenta en los evangelios canónicos. Esos "infiernos" sí aparecen, por el contrario, en el Evangelio de Nicodemo. Pero ¿qué infiernos son estos? No se trata del infierno del cristianismo, pues no tiene sentido que Cristo vaya a los dominios del demonio. Tampoco es la Gehenna de los judíos, donde se encuentran los pecadores. Curiosamente, es el inframundo pagano, pero con toques cristianos. En él habitan los muertos desde el principio de los tiempos: Adán, Eva, Set, etc. Y, en lugar de estar Hades, está Satanás. En esa escena apócrifa, el demonio le dice al Infierno, que es una personificación del lugar, que va a bajar un judío al que él no ha podido detener. Le ordena que si baja, lo atrape allí para que no pueda resucitar. Pero, finalmente, Cristo llega al infierno y libera a los patriarcas y a los justos, y se los lleva consigo. Este relato apócrifo parece ser una forma de explicar qué fue de Jesús en el tiempo en el que estuvo muerto hasta la Resurrección.

10. La Asunción de la Virgen: tampoco aparece en los evangelios. Proviene de una serie de tradiciones orientales, puntos de vista de teólogos y de algunos escritos apócrifos. Todas ellas tratan de explicar que la muerte de la Virgen no fue sino una "dormición" y que fue ascendida al cielo como el profeta Elías.

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