martes, 24 de febrero de 2026

4 años de la guerra de Ucrania

  ¿Qué podemos decir de una guerra que no ha terminado? ¿Qué podemos decir de una guerra destructiva y clásica en el siglo XXI, en lugar de la guerra comercial y digital que vaticinaban los periodistas/tertulianos/expertos? Pues igual que en el último cónclave: quedaron en pelotas.
     Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022. Fue presentada por Putin como "acción desnazificadora", pues el dictador ruso (¿para qué llamarlo presidente?) vive en la Guerra Fría y ve enemigos por todas partes desde sus años como agente del KGB, especialmente a la OTAN.


    La acción comenzó con la invasión de los territorios reivindicados por Rusia. Es decir, aquellos con mayoría rusoparlante: Donetsk y Lugansk. Además, bombardeó Kiev y fue apoderándose de ciudades clave como Mariupol, Zaporiya y Jersón. Rusia recibía el apoyo de Bielorrusia y la neutralidad de China. Ucrania, por su parte, recibía suministros y armamento de EEUU y de numerosos países europeos. 
    La tele y el resto de medios se volcó con el conflicto y no hubo día desde el 24 en adelante que no se hablase de la guerra. Programas, especiales, etc. Yo conseguí un mapa de Ucrania y fui rellenando las posiciones rusas y ucranianas, como si se tratase del Risk. Pero sería un hipócrita si negara que apoyé a Ucrania desde el principio. No simpatizo con Putin, pero sí con la Rusia imperial, la Santa Rusia, la Rusia inmortal de los zares, de los cuentos, etc. Recuerdo que cuando comenzó el conflicto redacté un post sobre la Rus de Kiev. Pero la situación cambió cuando en Horizonte salió hablando una niña ucraniana desde un búnker (los cuales se reutilizaron desde la Guerra Fría). La niña contó:
-Hemos estado en el búnker. Siguen tirando bombas... Mi hermanito pequeño no entiende nada... La guerra solo es muerte.
    Me dejó impresionado y se me cayeron las lágrimas.
-Tania: una reportera de once años.-dijo Iker Jiménez al terminar la alocución.
    Todo cuanto descubrí en Cabanillas, todo cuanto volví a descubrir en el Brianda y en Valdeluz estaba ahí. Era una llamada por partida doble: a la ayuda y a abrir mis ojos. Dibujé a Tania en el búnker como homenaje y apoyo, con el título A ti, Ucrania:



Y este otro titulado: Los niños no entienden las guerras.


     Colaboré enviando dinero a Ucrania a través de ONGs. E incluso llegué a pensar en ir como voluntario a luchar. Reconozco que esto duró como mucho un minuto... Al día siguiente, el "algo" volvía a actuar, en el momento que más lo necesitaba: me dieron una sustitución en el Brianda hasta final de curso. Y allí conocí a personas extraordinarias y luché mi propia batalla contra el bullying y el mal. Y también conocí allí a una refugiada ucraniana de catorce años llamada Eva. Todavía guardo su redacción en inglés sobre su experiencia y la destrucción de Ucrania como un testimonio histórico muy valioso.




    Comprobé así, como había adquirido un compromiso pleno, pues esto es lo que realmente busca el evangelio (y no la basura hipócrita de Hakuna y demás): la entrega. Y hoy, cuatro años después, la guerra continúa, pero los medios prefieren lo de Gaza y silenciar a este conflicto, el de Nigeria y el de Irán. Independientemente de las negociaciones actuales y futuras, no nos olvidemos de Ucrania.



No hay comentarios:

Publicar un comentario