martes, 14 de octubre de 2025

STOP Leyenda Negra (XV)

  Este año no he podido sacar tiempo para dedicar un post a nuestro día nacional. Pero una entrega de STOP Leyenda Negra lo compensará. En el mismo 12 de octubre, un grupo de subnormales... perdón, que tengo que decir "activistas", atacaron un cuadro de José Santiago Garnelo y Alda que representa el desembarco de Colón en la isla de Guanahaní, en su primer viaje. Vamos, el descubrimiento de América, que parece que da alergia decirlo...



    Una vez más, estos enfermos han atentado contra nuestro patrimonio. Y nada tiene que ver con su obsesión por el medio ambiente (mucha obsesión, pero nunca se les ve limpiando una playa o un río...), porque si no habrían atacado otra cosa. No, atentar contra un cuadro que representa a Colón en el día en el que conmemoramos el descubrimiento de América y la hispanidad es promocionar la Leyenda Negra. Es, una vez más, postrarse ante ella.
    No creo que sirva de mucho volver a hablar de las relaciones entre españoles e indios en la época de la conquista y de la vida en las Indias. Más que nada porque ya le hemos dedicado unas catorce entradas (aunque algunas están dedicadas a Italia y Flandes), pero conviene recordar los fastos de 1992 y la ilusión por la conmemoración del descubrimiento, con la Expo de Sevilla y Aventura 92.





  Es decir, como ya apuntamos, lejos del complejismo que nos obligan a tener ahora. Pero, por suerte, son cada vez más las voces que se alzan contra la Leyenda Negra, también desde la izquierda. Es el caso de Frente Obrero y de Vanguardia Ibérica. También la Cuatro está dándole una vuelta al discurso leyendanegrista, no solo desde Horizonte, sino también desde el propio telediario.



    Es decir, hay un pequeño despertar de la idea de la hispanidad. Idea que rescataron Miguel de Unamuno y Ramiro de Maeztu, entre otros, y que, ahora, en un mundo en decadencia, con organismos internacionales inútiles, merece la pena mirar.

miércoles, 8 de octubre de 2025

Cuando quedaba esperanza

  Hubo un tiempo en el que había libertad de expresión, en el que nadie decía "ellos, ellas y elles", en el que lo woke no existía. Un tiempo feliz en el que nuestras preocupaciones eran a qué jugar en el recreo, qué pondrían en la tele o qué pediríamos a los Reyes. Un tiempo feliz en el que todos nos convertimos en paleontólogos al aprendernos todos los dinosaurios.



Los regalaban con las galletas LU y con otras cosas


¡Y hasta en las series!


     Un tiempo feliz en el que había historias de aventuras, espadachines, viajes de regreso al futuro, niños que se quedaban solos en casa, vaqueros, ratones perdidos en Nueva York, bellas y bestias y alfombras voladoras. 



    Dicen que todo era más ingenuo entonces. No lo creo. La sociedad española había vivido una dictadura y una transición marcada por la sangre que derramó ETA, entre otros. El adjetivo de "ingenua" no puede aplicarse a esa sociedad. Lo que era era una sociedad que miraba al futuro, que tenía esperanzas en un mundo mejor. No es casualidad que los temas de ecología estuvieran en boga, que empezásemos a preocuparnos por la capa de ozono y que estuviesen de moda los pines con alusiones a salvar el planeta.

¡En realidad había pines de todo!

     Porque los mensajes de aquel entonces eran de esperanza, de que todos podemos conseguirlo y no de criminalizar al "enemigo". Fue el tiempo en el que Bom Bom Chip cantó junto a Garabatos y Cristina Cruz, que por aquel entonces se había hecho famosa en toda España con la serie Celia, una versión en español de Heil the World, de Michael Jackson


 Debió ser por 1993, coincidiendo con la emisión de Celia. La canción decía:

Esfuérzate, haz un mundo mejor.
Por ti, por mí, por toda la humanidad.
Ya que el mundo sufre,
si te entregas por los demás,
harás un mundo mejor
para ti y para mí.

    Si vi esta gala en su momento (imagino que sería en Navidad, si las comparamos con otro tipo de galas de la época) no lo recuerdo, pero sí me acuerdo mucho de Celia y de Bom Bom Chip.


  Aunque protagonizaron aquella nefasta película de El niño invisible, Bom Bom Chip está en mis recuerdos como un grupo musical de niños al que, en realidad, conocí a través de la televisión, por los especiales que hacían (también de Navidad).


    Es decir, antes de que los niños escucharan reguetón y demás basura, antes de que sus mentes se devorasen con los móviles, escuchábamos canciones hechas por niños y para niños; que nos hablaban de Miércoles, cuando era un personaje de la película de La familia Addams y no una serie de Netflix:

Miércoles, se llama Miércoles, 
tiene murciélagos en el jardín.
Pálida como las sábanas
de los fantasmas que viven allí.

     Toda esta época coincidió en España con lo que hablamos de Cristina D'Avena: la misma ilusión y buen rollo. 


    Sí, hubo un tiempo en el que se respiraba algo diferente. Cuando quedaba esperanza. Esperanza en un mundo mejor. Pero hoy echamos la vista atrás y pensamos... que quizá aquel mundo era mejor que el que tenemos ahora.


domingo, 5 de octubre de 2025

Proclamación de Guillermo V de Luxemburgo

  El pasado día 3 de octubre Luxemburgo estrenaba nuevo soberano. El gran duque Enrique I abdicó tras 25 años de reinado y cedió el trono ducal a su primogénito Guillermo, que desde ese día es ya Guillermo V de Luxemburgo.





    Junto a su esposa, la ya duquesa Estefanía, el nuevo soberano saludó a la multitud congregada para aclamarle. Junto a ellos estaba también su hijo y heredero Carlos (futuro Carlos I).


    Luxemburgo se suma a la tendencia de otros soberanos europeos de la abdicación desde que la reina Beatriz I de los Países Bajos comenzó en 2013 (aunque la abdicación parece ser una tradición en Luxemburgo desde 1912 con María Adelaida I). Tendencia que, desde Beatriz I, han seguido Alberto II de Bélgica, Juan Carlos I de España y Margarita II de Dinamarca.


    Recordemos la "polémica" abdicación de la reina danesa en aquel intenso mes de enero de 2024 y el hecho de que los monarcas escandinavos no tienen por tradición abdicar: lo ven como un signo de debilidad. Así lo veía también Isabel II del Reino Unido, por el "fantasma" de su tío Eduardo VIII. Pero parece que para el resto de Europa la tendencia sigue siendo la abdicación ¿Qué pasará con los reyes Harald V de Noruega y Carlos XVI Gustavo? ¿Abandonarán también sus tronos o resistirán hasta la muerte mientras sus herederos envejecen?


Por ahora, en el pequeño país de Luxemburgo, uno de los más ricos del mundo, deseamos

LARGA VIDA AL GRAN DUQUE GUILLERMO V









El Real Madrid resiste

 Sí, el Real Madrid resiste. Anoche el Villareal no pudo arrebatarle la segunda posición en la Liga. 



    Los del Submarino Amarillo se las veían muy felices tras haber empatado contra la Juventus el miércoles, pero los blancos demostraron que el bajón ante el Atleti no les iba a provocar una nueva derrota. Y con dos goles de Vinicius y uno de Mbappé proclamaban su victoria en el Bernabeu.


    Y ahora, con las esperanzas puestas en esta temporada tras algunos altibajos, me invade la nostalgia futbolística. Pues ayer volví a Pastrana y recordé mi visita con el colegio en 1998. Allí, mientras se desataba la superstición tras estallar un trueno al visitar la ermita de Santa Teresa, mucho antes de que Cuarto Milenio naciera, todos los madridistas de 3º de Primaria teníamos puesta la mirada en el día siguiente. Día en el que se iba a disputar la final de la Champions entre el Madrid y la Juventus. Los blancos se alzaron con la 7ª Copa de Europa, sin duda la más intensa y grandiosa de todas. Pues el Madrid llevaba sin ganarla desde 1960.


    Jamás olvidaré la emoción de aquella noche, con el gol de Mijatovic, cómo el serbio corría levantando el dedo y era aclamado por las gradas en pie.


    Esa nostalgia de la mejor Champions del Madrid me lleva a soñar con un nuevo triunfo madridista esta temporada.

PORQUE NADIE RESISTE TUS GANAS DE VENCER





martes, 30 de septiembre de 2025

¿Qué esperamos de Xabi Alonso?

  Seamos claros, porque es la verdad: jugó mejor el Atleti. Me refiero al derbi del pasado sábado 27. Sí, pero resulta muy duro perder por 5-2.


    Al final ¿qué podemos decir? Ya hicimos una reflexión la pasada temporada ¿Era Ancelotti el problema? Eso pensábamos ¿Fue la llegada de Xabi Alonso la respuesta? Eso pensábamos. Seamos prudentes. Es lo que pide el propio Alonso: "el nuevo Madrid se está construyendo".


    Sea como sea, las miradas están puestas en el guipuzcoano. Sí, esperamos mucho de Xabi Alonso. Necesitamos una nueva etapa en la que amorticemos más a Mbappé, aprovechemos a Vinicius, apostemos más por Güler, por Fran García, por Gonzalo. Tenemos un panorama que puede brillar. Está en nuestra mano.


    Confiemos. Y así, ojalá podamos volver a ver a nuestro mejor Real Madrid, el que nos ha dado 15 Champions. Necesitamos volver a aquello, ahora que la tormenta está sobre nosotros.





miércoles, 17 de septiembre de 2025

La Champions de Xabi Alonso

 Arrancó ayer el Madrid su primera jornada de la Champions 2025-2026 contra el Olympique de Marsella. Todas las miradas estaban puestas en Mbappé, con la esperanza de que la temporada pasada (que no nos dio ni Champions ni liga ni Copa del Rey) sea solo un "fallo" del francés. Del mismo modo, las miradas estaban puestas en Vinicius y la decisión de Xabi Alonso por prescindir de él. El míster se juega mucho en este inicio de temporada, tras el fallido mundial de clubes.
    Mucho se espera de esta nueva etapa de Alonso, como ya comentamos. El caso es que el Marsella comenzó ganando 0-1. El Bernabeu rugía pidiendo ver cómo reaccionaban las estrellas. Y Mbappé llevó al equipo al empate antes de finalizar la primera parte.


La segunda parte nos trajo el ansiado desempate, de nuevo firmado por Mbappé.


    Pero la tarjeta roja a Carvajal empañó el estreno. El regreso del defensa se esperaba con ilusión ¿Comienza con mal fario el Madrid?


  El caso es que, tras la derrota madridista la pasada Champions, la desilusión ha permanecido entre nosotros y queremos ver a lo mejor del Madrid de nuevo ¡Sí! Volvamos a ver los motivos por los que vibramos de emoción en la 15ª copa de Europa en junio de 2024 ¡Cuántas sensaciones en aquellos días! ¡Cuántos sentimientos! 



 Sí, de nuevo nos hemos reunido, pero... ¡a qué precio! No quiero hacer cábalas, ni para esto ni para el Madrid. Todas mis esperanzas están puestas en el "algo"...




lunes, 8 de septiembre de 2025

Nosotros vivimos aquello

    Estos días he revisado las canciones de Cristina D'Avena, que fueron decisivas en junio de 2024 por varias razones. También en otoño del año pasado descubrí otras canciones de esta cantante italiana que destacó sobre todo por poner voz a las sintonías de multitud de series de dibujos animados. Pero también ella protagonizó varias series, como descubrí el año pasado. Concretamente, fueron cuatro: Arriva Cristina (Llega Cristina), Cristina, Cri Cri y L'Europa siamo noi (Europa somos nosotros).



    Las cuatro series combinaban situaciones cotidianas de su protagonista (que alternaba las clases de medicina en la facultad con un grupo musical) y su familia con números musicales. La cuarta era simplemente propaganda sobre la nueva etapa europea con el cambio de nombre de CEE a UE de 1992.


    Pero tampoco nos engañemos. En aquella época todo el mundo era europeísta y amaba la idea europea, desde la entrada de España en la CEE en 1986 y la ampliación de 1995. Antes de que nos planteásemos (al menos algunos) si perdíamos soberanía, antes de que nos impusieran la PAC y nos redujeran las vacas, antes del "feliz" invento de una botella con el tapón unido... Sí, hubo un tiempo en que sí hubo una ilusión por ser europeos.



     Las cuatro series se realizaron entre 1988 y 1991, tras el rodaje de Licia (protagonizada por la propia Cristina). Esta serie trataba de adaptar con personas un anime, por lo que resultaba muy falsa y pastelón.


     Lo curioso es que las cuatro series, aunque se rodaron todas en decorados, no resultan tan artificiales. Arriva Cristina y sus secuelas trataron por primera vez en Italia los problemas intergeneracionales,  la vida de los jóvenes universitarios, con sus inquietudes, aspiraciones, etc. 






  Pero el rescatar ahora estas series, no me lleva a pensar en otras que se emitieron en la misma época en España, sino, precisamente, en aquella época en sí. Y sé que me he referido otras veces a aquellos primeros años noventa con nostalgia, a través de otros elementos. Pero esta vez, mi aproximación es a través de la imagen en sí de aquella época. Aunque nos separen kilómetros, veo en estas series italianas la misma estética que imperó en la vida y los medios de comunicación de aquel tiempo.


  Esa ropa de tactel, esos peinados, esos colores de aquel tiempo me hablan de mis años de Educación Infantil, con aquellas tardes interminables, aquellos programas nocturnos, que no siempre podíamos quedarnos a ver por ser pequeños. En aquel tiempo, Telecinco todavía no era Telecirco. Y sus programas, concursos y shows, aunque hayan quedado en la retina del público como la "etapa de las Mamachicho", para mí formaron la etapa de VIP Guay, La abeja Maya, Heidi, Emilio Aragón, etc. Todo ello impensable hoy día en dicha cadena.


 Para los ojos de los niños que fuimos en aquellos años, esa televisión era sinónimo de diversión, buen rollo, aire desenfadado. Una tele que vino de Italia para quedarse. Y que, por consonancia con lo español, por nuestras raíces comunes, nos mostró un mundo entrañable. Y al ver las actuaciones de Cristina D'Avena en el Telecinco italiano, compruebo dicha conexión.


      Y es que en España había buen rollo, por mucho que para algunos sea ingenuidad, mucho antes de que ZP comenzara a dividir a los españoles y a polarizar el panorama.
    La tele de aquellos primeros 90, no solo Telecinco, nos decía, de algún modo, que después del domingo vendría el lunes (como la canción de otro italiano, Angelo Branduardi, con su Dopo domenica e lunedi), pero que la vida seguía cada día, con ilusión, con luz y color. Y, de alguna manera, se fomentaba esa idea de eternidad en los que fuimos niños (al menos, en mí).
    Lo más interesante de todo es la sinceridad que hay en esas sensaciones. Pues, aunque no vi estas series italianas, al verlas hoy, puedo conectar directamente con aquel tiempo. Y, concretamente, veo los otoños de aquellos años. No como algo triste, sino como algo entrañable. Como la espera inconsciente hacia la Navidad.


    Una espera que me lleva a aquel niño de 3-5 años que fui, que veía en el paisaje del pinar de Valonsadero los grandes bosques del norte de Europa, sin saber siquiera lo que era eso ni Laponia ni Escandinavia, pero que intuía en esa masa arbórea septentrional algo mágico. Un pensamiento, una ilusión que le decía que por allí vendría Papá Noel, puntualmente por Nochebuena. En Arriva Cristina y sus secuelas no hay pinar de Valonsadero, pero toda esa atmósfera está ahí. La que me habla también de las carreteras de Soria, del patio de mi abuela, del frío que se hacía (y se hace) notar ya desde septiembre en la vieja ciudad del Duero.


    La de la noche que caía, pero que no traía tristeza, sino que me decía que en esa vieja ciudad se produciría el milagro que cerraría el año: la Navidad. Y así, crecía en mí la idea de eternidad. El encuentro con la familia en aquellos fin de semanas de otoño, en aquellos puentes, ya fueran los del Pilar o de Todos los Santos, cuando un simple pinar, una central eléctrica, un camino de barro, me decían: "Sí, aquí vive la eternidad". Y si entonces eran mis padres y mis tíos los que trabajaban, hoy somos mis primos y yo. Y nos hace sentirnos mayores, pero, a través de imágenes como estas pienso: "Sí, nosotros vivimos aquello". Cada vez va quedando menos de aquella época. Pero el poder de las imágenes y de la música es tan grande que me hacen volver a sentir aquella ilusión, aquella emoción.