jueves, 5 de marzo de 2026

Los mercaderes del Templo

  Tras su entrada en Jerusalén, el nazareno y sus discípulos se dirigen al Templo. Allí, en el patio, numerosos mercaderes y cambistas realizan su labor, atrayendo a mucha gente. Son muchos los que acuden a cambiar sus monedas por siclos: las únicas que admite el Templo para las ceremonias. También venden tórtolas y corderos para ofrecer en sacrificio.





El nazareno pasa junto a los puestos de los mercaderes y cambistas.


Y se horroriza al ver estas actividades.


    Enfurecido, el nazareno vuelca una mesa con los siclos y grita:
-¡¿Es que no sabéis que está escrito?! ¡"Mi casa será llamada casa de oración"! ¡"Pero la habéis convertido en cueva de ladrones"!


    El nazareno vuelca otras mesas y suelta a las tórtolas y a los corderos. Los discípulos se sorprenden: nunca le habían visto así. El nazareno coge unas cuerdas a modo de látigo y se vuelve contra los mercaderes:
-¡Escrito está: "Prefiero la misericordia al sacrificio"! ¡¿"De qué me sirven vuestros sacrificios? ¡Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados! ¡La sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace! ¿Por qué venís a presentarlos ante mí?"


Los asistentes gritan. El suelo comienza a llenarse de monedas, animales y vasijas rotas.
-¡La casa de mi padre es un lugar de oración, pero la habéis convertido en una cueva de ladrones!


    En la escalinata del templo, sacerdotes, escribas y fariseos observan la escena. Ese predicador de Galilea del que tanto se habla no solo ha entrado en la ciudad santa montado en un asno, proclamado como mesías, sino que también ha provocado disturbios en el Templo ¿Qué planearán hacer con él?




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