domingo, 31 de marzo de 2019

Vaquero en el desierto

  Pete Donegan es vaquero. Va camino de Santa Fe para dirigir un convoy de vacas hasta Nevada. Ha pernoctado en el desierto con el winchester a mano. Esta entrada es, de algún modo, un homenaje a la caja mítica 3304:




  Pete se levanta y prepara el café:



  Más tarde, recoge su equipaje y monta su caballo. Todavía queda bastante camino hasta Santa Fe:









sábado, 30 de marzo de 2019

Revista a la Intrepid

      El capitán James R. Blyton se dispone a subir a bordo de su barco: el H.M.S. Intrepid.



   Una vez que la lancha se ha abarloado junto a la Intrepid, los marineros arbolan los remos. El capitán Blyton sube a bordo:




    El primero en recibir al capitán es el primer oficial: Gerald Lewis. El teniente Tower saluda al capitán y manda formar a los marines. Blyton pasa revista en cubierta. Cuando todo haya sido comprobado ordenará levar anclas y zarpar:



miércoles, 27 de marzo de 2019

Goliardos

   Los goliardos cantan, bailan, juegan, se divierten. Son clérigos de vida licenciosa y estudiantes de universidades. Aunque, desde luego, estudiar no es lo suyo... Los goliardos son poetas también, bohemios, libertinos, que se burlan de todos los poderes. Por eso, resultan bastante incómodos para las autoridades...




   Estos goliardos se relajan en una taberna. Cantan, beben y seducen a las chicas. Arman alboroto hasta bien entrada la madrugada. 


Aunque el torso de Durero es más apropiado para personajes del Renacimiento, también encaja bien entre los goliardos, por su aspecto desarrapado.


Suena la música, que no dejen de desfilar las hermosas doncellas y que no se acabe la cerveza. Eso va a ser difícil...






domingo, 24 de marzo de 2019

Museo del juguete de Nuremberg


   Tal como prometí, aquí está la entrada dedicada al Museo del Juguete de Nuremberg, visita que hice en 2014. Este museo es toda una institución en Alemania, ya que Nuremberg es la capital mundial del juguete. Todas las novedades de Playmobil se han expuesto al público por primera vez en esta ciudad desde su creación en 1974. A continuación, las fotos (todas son mías):




  Al ser aquel año el 40º aniversario de Playmobil, qué mejor momento para visitar el museo. La ciudad de Nuremberg se había volcado a nivel turístico con el aniversario. Tanto en el museo, como en la oficina de turismo, la plaza principal y alrededores, tiendas, etc. colgaban carteles con esta foto:






  "Die Welt im Spiel": "El mundo en el juego", era, como podéis ver, el eslogan del aniversario.

 Así que después de haber estado visitando monumentos por la mañana y tras haber comido unas bratwurst buenísimas y tomado una estupenda weissbier, ya había plan para la tarde.
  Dos enormes figuras de Playmobil recibían al visitante a la entrada del museo. En el interior, unas vitrinas mostraban, junto al mostrador de las entradas, que nuestra querida afición de plástico era la joya del museo:






 El museo está dividido en distintas salas que recorren la historia del juguete en Alemania, especialmente en los siglos XVIII-XX. Es una pasada ver esas obras de artesanía con las que han jugado generaciones de niños. Como, por ejemplo, arcas de Noé de madera:





O juguetes de cuerda:



Todo un pueblo alemán de juguete, que podría ser perfectamente de Playmobil:



Una columna enorme hecha con cientos de Playmobil marca la entrada a las salas dedicadas a la marca:


 Fue estupendo ver tantas figuras juntas de la época Famobil y System e ir reconociendo muchos que forman parte de mi colección:




También había multitudes de Playmobil en esta vitrina: las figuras huyen despavoridas ante dos fantasmas:



  Había dioramas dedicados a muchos temas, como los piratas:









El oeste:



Roma y Egipto:



Y estando tan cerca de los Alpes no podía faltar la casa alpina:




  La última sala contaba la historia de Playmobil. En esta imagen se pueden ver los bocetos que hizo Hans Beck, el creador de Playmobil, a la hora de crear las primeras figuras:




  En esta otra foto que ya mostré aparece Beck junto a Horst Brandstätter, presidente de Playmobil (o más bien de Brandstätter, el grupo al que pertenece Playmobil), revisando las primeras figuras en 1974:



    En esta vitrina, estos Playmobil reproducen un día de trabajo en la empresa. De izquierda a derecha se puede ver la recepción, con un cartero entregando unos paquetes; secretarios y empleados trabajando en sus despachos, y la sección de diseño, presentando prototipos. Una manera simpática y genial de mostrarnos el trabajo diario de Playmobil. Al fondo se pueden ver bocetos  de sugerencias que envían los niños indicando lo que desean ver fabricado en Playmobil:




En un patio que se abría a un lado de la sala tenían expuesto este tren y el teleférico:



    Por último, a la salida, como en todos los museos, se pasaba a la tienda. Había un montón de cajas de special plus. Para honrar a mis anfitriones alemanes y ya que estaba en Baviera, me compré la mujer bávara (o tirolesa) con dos terneros (4778). Los encargados que me atendieron se sorprendieron al saber que era español. Se ve que hay pocos compatriotas que visiten el museo...
 En resumen, una visita genial y más que recomendable, especialmente para coleccionistas. Todo esto demuestra el honor y orgullo de Nuremberg por sus juguetes y especialmente por Playmobil.



AUF WIEDERSHEN UND DANKE SCHÖN!



















martes, 19 de marzo de 2019

Harald Harfagri

    Harald I, conocido como Harald Harfagri ("Cabellera Hermosa"), es el primer rey de Noruega. Bajo su hacha ha logrado unificar los reinos vikingos noruegos y extender su poder a los asentamientos de Escocia. El actual monarca de Noruega es el 5º Harald en el trono.



    Cuenta la leyenda que Harald dejó crecer su cabello y no se lo cortó hasta que no hubo unificado el reino de Noruega. 
     Sea como sea, el rey vikingo se sienta en su trono en el gran salón:



  Para esta imagen me he inspirado más que en Harald I en su hijo Haakon I el Bueno, de acuerdo con el cuadro historicista del pintor noruego Peter Arbo:








domingo, 17 de marzo de 2019

Mercado romano

   En un mercado romano todo es animación y actividad. Los mercaderes intentan atraer la atención de patricios y plebeyos:







Este vendedor de mimbre va bien surtido:



    No puede faltar un mercado de esclavos. Este comerciante ha traído un africano, una britana y una libia:



No puedo evitar recordar el mercado de esclavos de Los laureles del césar:






El western de los noventa

  La edad dorada del western fue sin duda la correspondiente a los años cincuenta y sesenta del siglo XX, junto con los últimos coletazos a principios de los noventa. Después llegó un largo vacío en favor del género policíaco, más tarde político-social, y más tarde fantástico. El personaje de Buck McCoy de Los Simpson resume bastante bien esa idea:

"¡Sí, en efecto! El famoso Buck McCoy"


    Pero lo que parecía ser una extinción del género cambiaría a principios de la década de los noventa. Por eso, para mí, que crecí en aquellos años, el western no era nada extraño, pero para aquellos que conocieron su esplendor, su regreso era algo inédito.
    Siempre se le ha atribuido a Clint Eastwood el mérito de rescatar el género por su condición de director estrella, y sin duda lo es. Pero ese mérito le pertenece en realidad a Kevin Costner, que trajo el western de vuelta con Bailando con lobos. Lo que pasa es que Costner pasó de ser un director estrella con el que todos querían contar a ser... un estrellado. Y todo por la ruina de Waterworld y Mensajero del futuro. Porque es bien sabido que Hollywood es un mundo despiadado cuando el éxito se esfuma...


   Así, el western volvió por la puerta grande con una película que casi treinta años después me sigue entusiasmando, con la vida del teniente Dunbar en lo que entonces era "la frontera" y la inolvidable banda sonora que para entonces era también "la del anuncio de Repsol".
  Con el éxito de Costner, el western quedaba ligado a aquella primera mitad de los noventa, ganándose nuevos seguidores y con un montón de actores y directores que querían seguir la estela de Bailando con lobos. Ese aire épico del western clásico quedaba renovado en una década donde, al fin y al cabo, lo épico marcó bastante (no olvidemos El último mohicano o Braveheart, entre otras), ligado a la aventura en sí.
   En 1992 Eastwood presentó Sin perdón, que, como la de Costner, se llevó el Oscar... y el mérito del regreso del western...


  
  En 1994 Costner aprovecharía el filón por él descubierto para rodar Wyatt Earp, la biografía del sheriff más famoso del oeste:




   La película, aunque un poco larga, está bien. Pero todo habría marchado mejor si un año antes George P. Cosmatos no hubiese rodado ya Tombstone, que contaba la misma historia, aunque centrándose más en el famoso duelo de OK Corral que en el resto de la vida de Earp:




  
    Más tarde llegarían otras películas aprovechando el mismo filón, como Maverick, Dead Man o Rápida y mortal:



  Todas ellas habían bebido tanto del western clásico como de Costner y Eastwood. Pero añadieron sus propias innovaciones hasta hacer que el término "clásico" las integrara, o al menos a buena parte de ellas. Por eso, llegamos a diferenciar entre el western de la edad de oro (cincuenta-setenta) y el de la nueva edad de oro (noventa). Costner, Eastwood, Kurt Russell, Gene Hackman y Sam Elliott se convirtieron en actores habituales de esta segunda edad de oro del western. 
   En general, el western de los noventa se caracterizó por dos cosas. En primer lugar su carácter épico en general. Y segundo, su deseo de recrear un western realista, alejado de la imagen (supuestamente) idealizada de este género en los cincuenta y sesenta. En este sentido, se siguió la línea ya marcada a principios de los setenta, donde hubo más bien una revisión del western, acercándose más al tema de los indios (valgan los ejemplos de Pequeño Gran Hombre o Soldado Azul).
  Tal fue la repercusión del regreso del western que su influencia traspasó el cine. No es de extrañar que el western de Playmobil quedase ligado en mi memoria a aquel período, al que el regreso del western en el cine tuvo que ayudar. 
    Otros géneros del cine se dejaron seducir por este regreso. No es casualidad que la tercera película de Regreso al futuro se situase en pleno oeste americano:

     
"McFly ¿de dónde has sacado el poncho de Clint Eastwood?"


     Y lo mismo sucede con Fievel en el oeste, que, aunque no estaba a la altura de su predecesora, no se puede olvidar la aventura del pequeño ratón emigrante en el far west:



  Todas ellas, junto con Playmobil, Lucky Luke y Blueberry, me enseñaron los ingredientes, escenarios y elementos del western en mi infancia, antes de lanzarme a rescatar el de la primera edad de oro.
    Aunque no se pueden clasificar propiamente como westerns, también Colmillo blanco (1991) y En un horizonte muy lejano (1992) bebieron de aquel regreso:






  Pero a mediados de los noventa, de pronto, el género volvió a desaparecer. Daría algunos coletazos entre lo humorístico o lo absurdo a finales de la década para regresar solo cada cierto tiempo desde entonces. Rezo para que ese "cada cierto tiempo" se acorte o que venga una tercera edad de oro.