domingo, 15 de diciembre de 2019

La hija de Vercingetórix

Leído ya el álbum de La hija de Vercingetórix, el último de Astérix. Ha sido una buena manera de pasar esta mañana de domingo de diciembre, reencontrándome con algunos de mis personajes favoritos.
A grandes rasgos, no está mal. Es entretenido y mejor que los dos anteriores (especialmente mejor que El papiro del César, que me sigue pareciendo el peor de Ferri & Conrad), aunque no tan bueno como Astérix y los pictos. Y me alegra decir que no es otro La rosa y la espada como me temía.




Por un lado me daba pánico que Astérix se hubiese unido a la costumbre monstruosa que hay ahora de adaptar cualquier cosa "para que guste a los milenials". Que es precisamente lo que ha pasado por ejemplo con Superlópez (hace siglos que le perdí la pista) o con algunas series de TV actuales (por TV quiero decir NETFLIX).
Pero no, simplemente es... una parodia de esa tendencia. Por lo tanto, como parodia está bien, pero es cierto que Astérix y Obélix juegan un papel muuuuy pequeño en la trama. Para empezar, Adrenalina, la protagonista del álbum, apenas habla con ellos.





Como en los álbumes anteriores de Ferri & Conrad, voy a destacar cosas a favor y en contra:

A favor

-Me gusta que los autores, a pesar de querer marcar su propio "camino", recurran a álbumes anteriores de la saga y qué mejor que a su mejor etapa: la de Goscinny. Me refiero a rememorar la batalla de Alesia, a Vercingetorix y a los arvernos y su curioso acento (El escudo arverno). Y también a lo de poner cascos con astas de ciervo, que no habían vuelto a salir desde Astérix y el caldero.
-Toda la parodia del mundo adolescente, incluidos los nombres (Sélfix) está lograda. La sorpresa es saber que Ordenalfabetix y Esautomatix tienen dos hijos mayores estudiando en Condate.
-Los datos sobre hijos de caudillos bárbaros que fueron adoptados por familias romanas para romanizarlos es exacto. El caso más famoso es el de Arminio (Herman), solo que les salió rana, porque luego se rebeló y venció a los romanos en Teutoburgo. Y en el mundo del comic, el caso de Alix, claro.





En contra

-El tema del tiempo ha sido siempre desconcertante para los seguidores de Astérix. Me refiero a las incoherencias que tiene en la saga. Por ejemplo, lo del cumpleaños de Obélix en Obélix y Compañía, pero años más tarde en la historia corta titulada El nacimiento de Astérix se nos dice que los dos nacieron el mismo día. Otro ejemplo: en toda la etapa de Goscinny, Abraracurcix es claramente más mayor que Astérix y Obélix, pero en Cómo se cayó Obélix en la marmita... aparece como de la misma edad que ellos. Por lo tanto, es imposible que Abraracúrcix fuese un veterano de Gergovia y Astérix y Obélix no lo fueran ¿La conclusión? Que si todo esto no casa es porque o a los autores no les importó o fue simplemente a Uderzo al que no le importó, más que nada si tenemos en cuenta los despropósitos que hizo Uderzo con la saga en los últimos años de su etapa... ¿o no?
Por eso, quiero pensar que Ferri y Conrad han optado por la iniciativa de Goscinny, que fue la de presentar a Abraracurcix como un guerrero joven en El escudo arverno que habría hecho precisamente eso: luchar en su juventud en la guerra de las Galias. Pero entonces, Adrenalina debería ser un bebé o... ni siquiera existir. Aunque creo que, como conclusión, no hay lógica en lo de los años, como no la hay en ningún dibujo animado. Supongo que juegan con eso.
-La composición de las viñetas sigue siendo una tarea pendiente para Conrad. Uderzo siempre les puso mucho más detallismo, pero a Conrad parece que le da pereza. Para empezar, la primera viñeta nunca la habría hecho Uderzo así. Habría puesto un gag de inicio en la aldea y solo en la última viñeta de esa primera página habría introducido a los personajes de la trama. Es lo que yo creo.
-La cara de Julio César le sale muy mal a Conrad. Creo que no es difícil copiar las que hacía Uderzo. Esta me parece penosa.

Con todo esto, creo que es un álbum que se deja leer, con buenas referencias a la propia saga (aparece incluso Espigademaíz tras tantos años de ausencia, aunque solo sea en un cameo). Como digo, es para mí el segundo mejor hasta ahora de los cuatro que han sacado Ferri y Conrad.
Para terminar, es verdad que, como ya se comentó, Adrenalina recuerda bastante a Santa Greta Thunberg:


"No me toquéis la trenza que me cabreo"


Pero está claro que lo de una princesa pelirroja rebelde ya estaba inventado...



Y después de todo, si uno ve las series actuales, lo de una pelirroja rebelde de protagonista está visto que está de moda:





Aunque no olvidemos que la primera pelirroja rebelde fue esta:







El hogar en Navidad

Aquí vengo con otras escenas navideñas. Espero que os gusten:






sábado, 14 de diciembre de 2019

Regreso a Laponia

   Regresamos al tema de Laponia para presentar nuevos customs. La otra vez lo intenté con el mongol rojo, pero es evidente que queda mucho mejor con el azul:






Todas las actividades de los lapones giran en torno a los renos. Estos animales proporcionan a los lapones carne, pieles, leche, grasa, fuerza de tracción. Pero, al mismo tiempo, los renos son el tótem de los lapones, la base de sus creencias. Esta etnia, que vivió prácticamente en la prehistoria durante siglos, no deja de sorprenderme.






 Las tiendas laponas se parecen mucho a los tipis indios. Así que qué mejor que usar uno de estos:











   El chamán, sacerdote de la religión lapona, un personaje totalmente prehistórico:





   El chamán entra en trance tomando orina de reno y amanita muscaria. Un personaje imprescindible de la Navidad surgirá de estos ritos...








jueves, 12 de diciembre de 2019

Calle en Navidad

En esta entrada he intentado recrear algunas escenas de exteriores en Navidad basadas en crismas y otras ilustraciones navideñas. Espero que os gusten:



















miércoles, 11 de diciembre de 2019

Solo en casa


  Aunque el gran clásico del cine navideño es sin duda ¡Qué bello es vivir!, hablar de esta gran película me llevaría no una sino muchas entradas. Así que, por ahora, voy a rescatar otro clásico navideño: Solo en casa (la 1, claro).


 El clásico de Macaulay Culkin (Kevin en la peli), el niño actor que comenzaba a ser la cara infantil por antonomasia del cine de los primeros años 90 (ya entonces empezaba a ser una fábrica de dinero para sus padres), se estrenó en 1990, aunque yo la vi tiempo después. Marcó mucho el cine familiar de los 90 y creó todo un estilo dentro de ese género que todavía no se ha extinguido, y eso que cumple ya 29 años.     
 Solo en casa fue dirigida por Chris Columbus, el maestro del cine familiar americano y director de las dos primeras películas de la saga de Harry Potter. Combina el espíritu navideño en plan sentimental con el slapstick, es decir, el género de mamporros y porrazos, para crear una comedia que quizá hoy pueda resultar ingenua o, para algunos padres que odiaban y odian a Culkin por mostrar "lo que no se debe hacer", simplemente, "la película aquella del niño malcriado". Pero si se vuelve a revisar, con detalle, se puede descubrir una ironía y un aire entrañable que se echan de menos en el cine deshumanizado y simplista que impera en la actualidad.
 Pero la pregunta es: ¿nos identificamos los que fuimos niños en aquella década con un niño americano de clase alta que se queda solo en casa por Navidad y que tiene que hacer frente a dos ladrones (los inolvidables Joe Pesci y Daniel Stern)?


Es más divertido enfrentarse a unos ladrones y comerse el coco para poner trampas por toda la casa que llamar a la policía ¿no?

   Para empezar, la casa de los McAllister es un verdadero palacio. Es imposible que el común de los españoles nos identifiquemos con ella. A lo mejor si viviésemos en un chalet en Pozuelo de Alarcón, pero a lo mejor ni eso... Dos plantas, un desván y un sótano, con puerta de servicio en la cocina (más grande que la de un restaurante de lujo). Un salón que parece de los de baile de los palacios de los cuentos. Y además tienen 5 hijos y cada uno tiene su propia habitación.



Naturalmente, ¿quién no tiene una casa así en EEUU?

  Los fans de la película siempre se han preguntado una cosa: ¿Cuánta pasta se gastó el padre de Kevin? No solo lleva a su familia, que se compone de 7 miembros (porque aunque Kevin no va, el pasaje está pagado), a París, sino que también invita a la familia de su hermano, que son también 7. Y lo mismo pasa luego en la segunda película. Además paga 10 pizzas familiares y con propina. Con todo esto, tendrían que aclarar que el padre era millonario, porque si no...


Una madre muy sacrificada, tanto que la señora solo puede viajar en business y sus hijos en turista.

 Cuando se revisa la peli no podemos dejar de plantear que la vida de Kevin, por muy acomodada que fuese, no es nada agradable teniendo una familia tan horrible. Los padres no notan su ausencia hasta que no están en el avión (en la segunda peli no lo hacen hasta que están ya en el destino). Su tío le trata como una basura, sus hermanos le odian y sus primos le vacilan. Y eso que muchos después de Solo en casa identificaban a Culkin con un niñato mimado y odioso. No será por ser el único que ve que el vecino que sus hermanos creen que es un asesino echa sal para derretir la nieve y no para ocultar cadáveres...



Con una familia así, cualquiera querría quedarse solo en casa por Navidad...


 Naturalmente, por mucho que esta peli estuviese destinada a la infancia y a que los que fuimos niños entonces nos identificásemos con Kevin, no podíamos ver en aquella mansión nuestra casa, ni en los hábitos de la clase alta americana nuestra vida cotidiana. Pero sí se pueden ver aquellas Navidades de nieve, abrigo y jerseys que, aunque muy americanas, son, al fin y al cabo, las nuestras también.

Navidad victoriana (II)


   Volvemos a las Navidades de la Era Victoriana con una recreación en la que he intentado plasmar el espíritu de Dickens y al mismo tiempo esos dioramas navideños que adornan muchas casas, sobre todo de Alemania, Inglaterra o EEUU. Qué mejor que con Playmobil.
 Se cantan villancicos mientras los transeúntes caminan por la nieve:






Hay que preparar todo para la Navidad:



Ese ganso será bien recibido en la mesa de Nochebuena:




 Tampoco hay que olvidar el árbol de Navidad que presidirá el salón:



 Por eso hay que escoger un buen abeto:


martes, 10 de diciembre de 2019

Sobre la banquisa

   El Intrepid permanece anclado en la banquisa de la Antártida. La tripulación no ha avistado el sexto y último continente de la Tierra, pues la barrera de hielo que lo rodea se lo impide. No será hasta 1820 cuando el capitán germano-ruso Fabian Bellingshausen logre divisarlo. 
   Por ahora, Blyton continúa con las mediciones: 70º latitud sur.





Hay que cartografiar la zona explorada:







Además de cazar unas cuantas focas, los marineros, supervisados por el segundo oficial Albrighton llenan también varios toneles de hielo. Están rodeados de hielo, una enorme fuente de agua dulce, y quién sabe cuánto tardarán en encontrar otra. Conviene tener toneles de agua de sobra y reponer los que se han corrompido. Además, el hielo bien conservado permitirá conservar alimentos frescos:







Diario de abordo

17 de noviembre de 1786

  Habiendo recorrido 370 millas entre los bancos de hielo, llegamos a la misma conclusión que el capitán Cook: el continente austral no se encuentra en las coordenadas observadas, es decir, 70º latitud sur. La cantidad de bancos de hielo y la temperatura nos impiden avanzar más hacia el sur.           Temo que alguno de estos bloques a la deriva puedan ser peligrosos para el casco del barco.




      Si el continente austral se halla más al sur, solo puede estar cubierto de hielo.
     Tras realizar las mediciones pertinentes, nos hemos aprovisionado de carne y agua. La fauna que habita en estas latitudes es la que describió Cook: hemos encontrado focas, leones marinos, pájaros bobos y petreles.
    Navegaremos en dirección este y más adelante hacia el norte, rumbo a Nueva Zelanda.