jueves, 30 de mayo de 2019

Infantería de línea napoleónica

  Hace tres años leí un cómic que me gustó bastante sobre la batalla de Essling (1809): La batalla.  El guión corre a cargo de Frederic Richaud y el dibujo es curiosamente de Iván Gil, uno de los pocos españoles que se han abierto camino en el mundo del cómic franco-belga.





  El cómic es muy bueno y refleja muy bien la vida de los soldados de la Grande Armée con mucho detallismo, aunque sin llegar a ser tan realista como Bourgeon.






   Por cierto, el guión es una adaptación de la novela del mismo título de Patrick Rambaud, quien la escribió a partir de unas notas de Honoré Balzac sobre la batalla de Essling para una novela que éste preparaba, pero que su muerte impidió. Y cuidado con la novela de Rambaud, porque ya en la portada anuncia que la de Essling fue "la primera derrota de Napoleón" ¡Cuando todos sabemos que la primera derrota de Napoleón fue Bailén, aquí, en España, un año antes! Claro, mola más decir que te vencieron unos pijos austriacos que unos desarrapados españoles ¿verdad?





 Precisamente con esta reivindicación (necesaria) pretendo no quitarle méritos a la batalla de Bailén, donde nuestros antepasados demostraron que era posible derrotar al tirano de Europa, aunque voy a centrarme en la de Essling en homenaje al cómic y a Iván por sus magníficos y expresivos dibujos.
   Vamos a ver en primer lugar la infantería de línea, la base de la infantería napoleónica. Como no dispongo de muchos soldados napoleónicos (como todos sabemos, Playmobil no ha sacado un tema exclusivo de ellos, por lo que hay que aprovechar soldados de la temática de piratas y victoriana y algunos customs) el medio digital ha venido en mi ayuda.




 Esta infantería formaba un batallón con cuatro compañías de 132 unidades cada una. Todos ellos, armados con fusiles, formaban la vanguardia, siendo reforzados en los flancos por una compañía de voltigeurs y otra de granaderos.
   La infantería de línea era la que más estaba expuesta a los impactos de balas y cañones. Su principal función es avanzar y disparar sin perder la formación en bloque.
      Primavera de 1809. Napoleón y sus tropas han cruzado el Danubio. Los austriacos esperan vengarse de la derrota sufrida en Austerlitz cuatro años antes. El archiduque Carlos de Austria, hermano del emperador Francisco I, dirige las tropas y lanza la ofensiva cerca de la aldea de Essling con el objetivo de impedir la reagrupación del resto del ejército francés.
    El mariscal Masséna dirige la contraofensiva francesa. El choque de la infantería va a ser brutal:




Corre la pólvora, vuelan cuerpos, chacós y fusiles:




A pesar de los impactos de la artillería austriaca, los franceses siguen avanzando.
-¡Por Francia y por el emperador!-grita un oficial de infantería:





miércoles, 29 de mayo de 2019

Thor

    Thor es sin duda el dios más popular del panteón germano-vikingo, no solo por los comics de Marvel. 





   Dotado de una fuerza descomunal, Thor, dios del trueno e hijo de Odín y de Jörd, se enfrenta a gigantes, serpientes marinas, monstruos, fuerzas del mal... No tiene miedo a nada y hasta el mismísimo Loki le teme. Con su martillo Mjolnir derrota a toda clase de enemigos.
   A diferencia del resto de dioses de Asgard, Thor tiene bastante contacto con los mortales y por ello es el dios preferido por el pueblo llano, mientras que Odín lo era más para las clases altas. A Thor se consagran árboles (¡el árbol de Navidad!) y bosques.
  Aquí tenemos a Thor con su inseparable martillo Mjolnir. Ya sé que los enanos de Playmobil han sacado un martillo más nórdico, pero ni éste ni aquel tienen el mango corto como el de Thor, así que cualquiera vale. El dios lleva sus guantes de hierro Jarngreipr y su cinturón Mejinjgörd (no son estanterías de Ikea, aunque lo parezca...). Le acompañan los dos machos cabríos que tiran de su carro: Tanngjostr y Tanngrisnir:











La huella cristiana en Tolkien II

    Hay quienes han señalado que Gandalf tendría paralelismo con el propio Cristo. El poderoso y sabio mago "muere y resucita" con enormes poderes como Cristo.


  El propio Frodo, que posee en sus manos el destino de la Tierra Media, recuerda también a Cristo. Su largo caminar sin apenas comer, exhausto, en una tierra desolada (Mordor), recuerda al episodio de Cristo en el desierto.



Su tentación antes de arrojar el anillo al Monte del Destino evocaría las tentaciones que, de acuerdo con los evangelios sinópticos, tuvo Cristo en el desierto.


   También la lucha entre Gandalf y Saruman recuerda a esas tentaciones, no solo por ese combate entre el bien y el mal, sino por el intento de este último de convencer a Gandalf a que se una a la causa de Sauron.



Galadriel, la bella reina elfa de Lothlorien, por su parte, recuerda en cierto modo a la Virgen María. Este paralelismo se refuerza si tenemos en cuenta que Galadriel es casi una diosa, dados sus poderes. Y la Virgen recoge de algún modo los atributos de las antiguas diosas paganas a las que sustituyó.






martes, 28 de mayo de 2019

Un refuerzo para Wellington

    El duque de Wellington, general de las tropas británicas en la Península, ha enviado a uno de sus mejores oficiales, el mayor Sheridan, para entrevistarse con el líder de los guerrilleros salmantinos: Julián Sánchez, alias el Charro.




  Además de que Sheridan sabe español conoce bien a los guerrilleros de la campaña de Badajoz y sabe cómo tratar con ellos. 
   El Charro, que todavía viste con orgullo su uniforme de los lanceros de Castilla, ha unido a todos los guerrilleros y soldados al sur del Duero. Su numeroso grupo es conocido como la Brigada de Don Julián. Los franceses tienen al Charro por el demonio.  






    Wellington necesita que los guerrilleros contengan a los franceses mientras el grueso de las tropas británicas cruza el Tormes. Sheridan confía en que el Charro y sus hombres se unirán a la causa británica, pues es también la suya.



La huella cristiana de Tolkien

  
    Tolkien fue un católico devoto. Él mismo hablaba de El señor de los anillos como una "epopeya católica". Fue Tolkien quien atrajo a su amigo C.S. Lewis a abandonar su ateísmo, aunque le disgustó que abrazase la fe anglicana y no la católica. Aunque la saga fantástica de Lewis, Las crónicas de Narnia, es más explícita en su intención cristiana, en el mundo de Tolkien también se pueden rastrear esas bases.
  En la siguiente foto podemos ver a los dos escritores:



 En El señor de los anillos se plantea la eterna lucha entre el bien y el mal, elemento clave del pensamiento cristiano (o más bien judeocristiano). Sauron y sus seguidores encarnan el mal, mientras que los protagonistas son los abanderados del bien.




    En El Silmarillion, Tolkien expuso el origen e historia de la Tierra Media al estilo del Antiguo Testamento (razón por la que el primer manuscrito fue rechazado por los editores al considerarlo "muy pesado" y no una secuela de El hobbit, como ellos pretendían). La Tierra Media es creada por un ser superior llamado Ilúvatar. Él crea también a los Ainur, similares a los ángeles judeo-cristianos.



 Los elfos son unos seres perfectos, frente a la imperfección y corrupción de los humanos. La visión que Tolkien tiene de los elfos es la de unos seres que no habrían caído en el pecado original y seguirían viviendo en la armonía del paraíso. Sus propios lugares de residencia (Rivendel, Lothlorien...) son paradisíacos.



  Mordor, por su parte, es descrito como un lugar desolado, donde se encuentra el monte del Destino, un terrible volcán de lava y azufre. Todo un mundo muy similar al infierno.



  Los orcos serían elfos o bien Ainur que habrían caído en el poder de las tinieblas, igual que algunos ángeles siguieron a Satanás en su caída.


lunes, 27 de mayo de 2019

Calle del oeste


        Esta calle podría ser la de cualquier pueblo del oeste. El sheriff se relaja en su mecedora a la puerta de su oficina.:




  Esto me recuerda al sheriff McCabe, el personaje de James Stewart en Dos cabalgan juntos. Mientras no haya altercados en el pueblo, es un oficio tranquilo:








Comprobando los cañones

      En la Intrepid el capitán ha ordenado que se compruebe la eficacia de los cañones. Para ello encarga a grupos de tres hombres, bajo la supervisión del contramaestre, para que disparen cada grupo con uno. Uno de los hombres carga las balas, otro sujeta el cañón o la porta, si la hubiese, y el tercero carga la pólvora:
       







     Bentley, que se ha hecho cargo de sujetar el cañón, cronometra también la carga y disparo. Tras efectuar éste, informa al contramaestre:




domingo, 26 de mayo de 2019

Arco medieval

 En muchas ciudades con pasado medieval se mantienen en pie antiguas puertas de la muralla, que dan acceso desde una calle a otra. Muchas de estas puertas dejaron de cumplir su función de acceso a la ciudad ya en época medieval. Esto se debe a que las murallas más antiguas se derribaron para ampliar la ciudad, ante el crecimiento de barrios extramuros. Por eso, se veía necesario construir una nueva muralla. De aquellas primeras murallas solo se mantuvieron las puertas, convertidas en simples arcos, para marcar los límites entre los barrios. 
  Es lo que sucede, por ejemplo, en Rothemburg con la puerta o arco de Siebersturm (sin duda la vista más famosa de la ciudad y una de las más famosas de Alemania). Un viaje muy recomendable:




Y la de Röder, también en Rothemburg:




  He intentado jugar todo el tiempo con la perspectiva para recrear esos arcos de acceso entre calles. 


   Ya había intentado una aproximación en el París de los mosqueteros, donde la idea es, al fin y al cabo, la misma. La verdad es que me gusta bastante el efecto de perspectiva que logra este arco-pasaje:









viernes, 24 de mayo de 2019

Guerrero escita



   Los escitas son uno de los pueblos antiguos que más han llamado la atención de los historiadores. Extendieron su dominio por las actuales Ucrania, sur de Rusia y el Cáucaso. Griegos e hindúes les admiraron y temieron. Experimentados arqueros y excelentes jinetes, los escitas levantaron un imperio en las estepas:






    A partir de ilustraciones (gracias una vez más, Pinterest) he intentado recrear con Playmobil a uno de estos guerreros. La atención se la lleva toda (creo) el gorro de gnomo, que encaja bastante bien en la indumentaria escita:








miércoles, 22 de mayo de 2019

Los insurrectos



 Era de esperar: la guerra ha estallado en Norteamérica. Las trece colonias se han sublevado contra Gran Bretaña y alistan a todo aquel que quiera luchar por la independencia.




   En medio del conflicto nos reencontramos con André Leblanc, al que ya conocimos comerciando en Ridgefield:




   Leblanc se ha alistado en las filas de los insurrectos, como les llaman los lealistas británicos. Él y su familia lucharon contra los ingleses en Quebec durante la Guerra de los Siete Años, antes de retirarse a los bosques, por lo que simpatiza con la causa de los colonos:




  Los insurrectos saben que tener a Leblanc entre sus filas puede venirles muy bien, pues el trampero conoce a la perfección los bosques de la región y sabrán emboscar a los "espaldas de langosta", como llaman a los soldados británicos, además de convencer a alguna tribu india que se una a su causa: