lunes, 30 de enero de 2017

Rescate de fotos (I): la guerra de la independencia española

  Rebuscando por mis archivos he encontrado estas fotos que hice en 2008, de manera "humilde" y sin muchos preparativos, para conmemorar el aniversario de la guerra de independencia española (1808-1813).
    En primer lugar, reconstrucción precaria, pero efectiva, de la carga de franceses y mamelucos del 2 de mayo, emulando a Goya. Los piratas se prestaron encantados a actuar como patriotas españoles de navaja rápida y furor numantino:


   En segundo lugar, los fusilamientos del 3 de mayo:


  Y por último el causante de todo esto: Napoleón Bonaparte, años antes de que Playmobil nos lo ofreciera en los sobres sorpresa:



¡VIVA ESPAÑA Y VIVA FERNANDO VII!

Feliz cumpleaños, majestad

                                           Felicidades al rey Don Felipe por su 49 cumpleaños








¡FELICIDADES, MAJESTAD!





Dejemos la paz en paz


¡¡FELIZ DÍA DE LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA!!



Feliz día escolar de la paz y la no violencia. Así que dejemos la paz en paz y PEACE FOR EVERYONE!

domingo, 29 de enero de 2017

Playmoexclusivos: guardia real británico

       Dejamos a los lansquenetes preparar su marcha hasta el Milanesado por ahora y volvemos con los Playmoexclusivos. En este caso tenemos uno que no lo es tanto: el guardia real británico, referencia 9050:



       Y digo bien porque esta figura salió ya en special con la referencia 4577, que es el que tengo yo:



      ¿Diferencias? El primero viene con la garita donde monta guardia en el palacio de Buckingham, lleva tres medallas, enseña de sargento y no luce puños negros ni banda cruzada blanca:






 Lo demás igual que el segundo: uniforme, gorro de piel de oso y el fusil (un mauser si no me equivoco) con su bayoneta guardada detrás, lista para ser calada.

   Conclusión ¿hemos de pagar más por una figura igual a la que tenemos solo por la garita que lo acompaña? Recordemos que salió ya una garita ricamente adornada (y hoy difícil de encontrar) con soldados de nacionalidad no definida (aunque los emblemas suenan a algún ducado alemán) en esta caja de hace décadas:



    Otra garita más majestuosa salió también en la serie victoriana con la referencia 5581. Nuevamente, aunque los emblemas no nos indican nada (Playmobil rara vez ha sacado banderas o emblemas existentes en la realidad, ya hablaremos de ello con más detalle en otra entrada), los uniformes nos llevan de nuevo a Londres y al palacio de Buckingham:


   El diorama de detrás tenía su aquel. Debía ser un día de fiesta o aquellos guardias eran hippies pacifistas con flores en los fusiles:


      El Playmoexclusivo fue lanzado para una cadena de jugueterías de Gran Bretaña y parece que tiene buena acogida como recuerdo.







sábado, 28 de enero de 2017

Adiós a John Hurt

   Ayer falleció en Londres el gran actor británico John Hurt. Carismático actor que supo meterse en los papeles como nadie y encarnar a personajes muy diferentes.



¡Cómo no recordarlo en Alien o en 1984! Y cómo olvidar su magistral interpretación de John Merrick en El hombre elefante:


  También se le recordará siempre como el tipo que le vendió la varita a Harry Potter:



   Pero para mí siempre será el narrador de El Cuentacuentos:



GOOD BYE, MR HURT. WE' LL REMEMBER YOU FOREVER!

THE BEST PLACE IN THE HOUSE NEAR THE FIRE WAS ALWAYS RESERVED FOR THE STORY TELLER








viernes, 27 de enero de 2017

Lansquenetes: la era de los mercenarios VIII

  La llamada a las armas llega también a los cantones suizos. El oberst entra en el cantón de Zurich. El bando no solo se anuncia en las ciudades, sino también en el campo.


     Adolf vive con su mujer y su hijo en esta cabaña en los Alpes cerca de la aldea de Nürensdorf. Tiene dos cabras y unas cuantas gallinas. Le gustaría acrecentar su pequeña propiedad y un dinero extra podrá venir bien. Luchó ya en Reutlingen y sacó algo para poder casarse y comprar el terreno al este del arroyo. En Italia podría sacar algo más y con lo que venda de los animales la cosa podrá marchar muy bien.


     Pero en la vida del mercenario no hay nada seguro y Adolf solo debe tener una cosa en mente: sobrevivir. Eso bien lo sabe.


   Saca de un rincón de la cabaña la armadura que pudo pagarse en la herrería, su zweinhänder y un arcabuz. Su esposa, Grete, le prepara una bolsa para el viaje. Entre lágrimas, ella y su hijo Wilfred le abrazan. Adolf se despide, promete volver y se marcha.


       Cuando ha recorrido ya un largo tramo entre abetos una voz le llama. Es Heinrich, de Augsburgo. Se conocieron en la compañía de Reutlingen. Al menos Adolf luchará entre caras conocidas.


    Hay un largo camino hasta Italia, más allá de los Alpes. Allí se reunirán todos los lansquenetes bajo la bandera imperial.


Lansquenetes: la era de los mercenarios VII


     Y los rumores acaban siendo ciertos. Los oberste (especie de coroneles) enviados por Von Frundsberg acuden a las provincias imperiales para reclutar a los lansquenetes. Todo varón mayor de edad fuerte, valiente, que desee una paga de soldado y rico botín (y que tenga unos tendones fuertes para sostener la zweihänder...) puede alistarse.


       Este oberst acaba de entrar en Augsburgo para buscar mercenarios dispuestos al combate. Las gallinas se asustan y arman revuelo. Todos escuchan el bando de reclutamiento. 
         Este pergamino me ha venido muy bien en varias creaciones, pero creo que cuando se vea por la parte de atrás usaré en su lugar un mapa del tesoro para que no aparezca siempre el escudo de la torre.


         Varios ciudadanos de Augsburgo se deciden. Algunos ya son lansquenetes experimentados que todavía lucen sus heridas de la última batalla: la intervención en la ciudad de Reutlingen contra el duque Ulrich de Württemberg. "Hace ya seis años de aquello"-dice Heinrich, un lansquenete de rojo bigote-"Todavía llevo una cicatriz en mi brazo izquierdo. Pero voy a apuntarme a esta también, dicen que en Italia pagarán bien". 


        Konrad es agricultor, pero quiere probar suerte en la compañía. Necesita dinero y le han dicho que la tesorería imperial no escatimará, siempre que se logre el objetivo (y la tesorería depende de todas formas de la banca Függer que tiene su sede en Augsburgo, todo queda en casa...).


       -"Bastará con una marca"-les indica el oberst.

Lansquenetes: la era de los mercenarios VI

  
     Más lansquenetes acuden a la taberna y se unen a sus compañeros de armas. Hay rumores desde Dresde a Oberwald: parece que se prepara una nueva guerra. El rey Francisco I de Francia quiere controlar el Milanesado, pero el emperador Carlos V se lo impedirá ¡Y necesitará de nuevo a los lansquenetes! Después de todo, sirvieron eficazmente ya a las órdenes de su abuelo





Lansquenetes: la era de los mercenarios V

         
       Combinar, cambiar y volver a cambiar las piezas de las que disponemos para crear estos lansquenetes es muy entretenido, aunque se agradecerían más piezas. En esto, tres cosas a tener en cuenta:

1. Los lansquenetes de imágenes de google están supercurrados, pero muy trabajosos y lo de añadir material no Playmobil está bien para belenes y dioramas grandes, pero para estas creaciones particulares prefiero solo piezas Playmobil. Estos son a los que me refiero:




2. Compruebo que varias de las piezas de los Famobil medievales (70-80) se amoldan perfectamente al Renacimiento, especialmente al germánico, una prueba más de que la empresa lo tuvo en cuenta. Piezas como el tambor, los cañones, algunos yelmos o la heráldica (ese águila bicéfala es muy imperial, yo solo tengo un escudo y una pechera y lo malo es que está rota) de aquel tiempo vendrían muy bien:



3.  Los bigotazos vikingos vienen genial para algunos lanquenetes. E incluso algunos torsos coloridos vikingos se adaptan bien. Tengamos en cuenta que aunque los ropajes pareciesen refinados por sus colores, la vida de los mercenarios era de todo menos refinada, así que la combinación con piezas vikingas es también acertada. 
     Un punto muy a favor de las piezas disponibles es el de los estupendos gorros renacentistas, que Playmobil lleva sacando desde 1994 como parte del tema medieval, pero son claramente del Renacimiento. No faltaron en la equipación de mis entradas sobre Lutero, no faltan entre mis lansquenetes y no faltarán en la conquista de América, aunque ese es un tema complicado y mucho... Me refiero, naturalmente, a este modelo:






     Repito lo bien que vendrían también aquellos gorros del ayuntamiento (3447) para complementar a estos. En Playclicks, de donde he sacado la imagen, se refieren a este gorro como "parlota"; curioso, no conocía el nombre.



   Los lansquenetes tienen tiempo para beber en esta improvisada taberna. No tengo la auténtica (3448), pero con las piezas de steck disponibles se puede hacer (en realidad teniendo esas piezas se puede hacer cualquier edificio desde la Edad Media al siglo XVIII, especialmente para tema Inglaterra, Francia y el norte de Europa). Al no tener el cartel de la taberna, he puesto el de la panadería (después de todo es un pretzel y los servían en las tabernas germanas).


   El maravilloso tonel gigante tan útil para cualquier diorama de la vida cotidiana desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Como se puede ver, he optado por la espada de Braveheart para hacer la zweihänder porque me parece la más apropiada.

Lansquenetes: la era de los mercenarios IV

   En el comic lo más cerca de los lansquenetes que podemos encontrar es la serie francesa Los caminos de Malefosse. Con guión a cargo de Daniel Bardet y dibujos de François Dermaut, la serie reconstruye de manera fiel la Francia de las Guerras de Religión (1562-1598) teniendo como protagonistas a dos mercenarios alemanes: Günther y Pritz.



   Toda la acción está narrada con crudeza, mostrándonos un siglo XVI duro y sin tapujos, pasando por todas las escalas de la sociedad de la época.



   Un espléndido trabajo de documentación histórica para viajar de lleno a una Francia llena de intrigas, en la que el candidato al trono Enrique de Navarra (futuro Enrique IV) contrata a los mercenarios para luchar por el poder.



    Por ahora se han publicado dos integrales en español en la editorial Yermo. Reúnen en esos dos tomos los ocho primeros álbumes de la serie:


  Si nada tuerce los planes editoriales de Yermo, el tercer integral saldrá el mes que viene.









Lansquenetes: la era de los mercenarios III

    El cine, como a la mayoría de los temas de la Edad Moderna, ha dedicado poco a los lansquenetes. La película en la que más se detallan sus tácticas de guerra es en El oficio de las armas (2001). 



En esta peli, bastante olvidada (y bastante lenta, lo mejor es la ambientación más que el argumento), se intenta mostrar la vida de dichas compañías mercenarias en las guerras de los estados italianos:


     El director artístico cuidó mucho los detalles, pero prefirió más armaduras que trajes acuchillados y las típicas gorras con penacho.


   Otra película que refleja bien la vida de los mercenarios en el siglo XVI (o más bien en la transición del XV al XVI) es Los señores del acero (1985). Aunque no se trata exactamente de lansquenetes, presenta de manera acertada el armamento mercenario (incluida la zweihänder) y su ansia de botín:



    Ya en el siglo XVII, durante la Guerra de los Treinta Años, tenemos El último valle (1970), con mercenarios ya lejos de parecerse a los lansquenetes, pero mostrando también su carácter terrible y el temor de las gentes a su paso:





Lansquenetes: la era de los mercenarios II

  Los lansquenetes combatieron por primera vez en el reinado del emperador Maximiliano I. Fue el noble alemán Georg von Frundsberg quien mandó reclutarlos para combatir en Italia y también dentro del imperio. 



  Los lansquenetes provenían sobre todo de Alemania, aunque podían provenir de otras regiones. También los suizos compusieron estas tropas, pues ellos de mercenarios sabían bastante y puede decirse que casi toda Suiza pasó dos siglos combinando sus labores con las de combatientes. Como anécdota tenemos al pintor suizo Niklaus Manuel Deutsch  (1484-1530) que acompañaba su firma con un cuchillo. Se puede ver abajo a la derecha:



  Los suizos seguirían alquilando sus servicios de guerreros a varios bandos durante siglos. Actualmente componen todavía la única tropa mercenaria oficial de Europa: la guardia suiza del papa.



  Los lansquenetes se caracterizaban en la vestimenta por lucir colores muy vistosos con trajes acuchillados. En parte, estos colores podrían representar sus lugares de origen, especialmente entre los suizos, representando a sus cantones. Desde un punto de vista estratégico (y lógico) esto les perjudicaría porque se adivinaría su presencia de lejos. Pero a los lansquenetes poco les importaba. Como todo mercenario estaban perfectamente entrenados y habituados a situaciones peligrosas.




   Hemos hablado de la zweihänder, pero también eran muy hábiles con el katzbalger, el puñal o espada corta (literalmente "desholla-gatos"). Para el tema del arcabuz como comentábamos vendría pero que muy bien una pieza así. Hasta entonces, la escopeta o trabuco pirata viene bien. Después de todo se usaba lo mismo: la pólvora.


  Las compañías podían llegar a tener hasta 10000 hombres. Al mando de cada una estaba el hauptmann o capitán.