Heracles, tras espantar a las aves estinfálidas, debe emprender ahora su séptimo trabajo al servicio de Euristeo: capturar al toro de Creta.
Este toro fue un regalo de Poseidón al rey Minos de Creta para que fuese sacrificado en su honor. Pero el rey no se atrevió a hacerlo y sacrificó a otro toro. Enfurecido, Poseidón convirtió su regalo en un asesino para los cretenses.
Heracles encuentra al terrible toro y lucha contra él.
Y la fuerza del semidiós supera a la del animal, que se ve derrotado.
Heracles lleva al toro hasta Micenas. Copreo le comunica que Euristeo desea que lo ponga en libertad.
Tras liberar al toro, el heraldo comunica a Heracles su siguiente trabajo: capturar a las yeguas de Diomedes.




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