Al fin, Jasón y los Argonautas llegan al lugar donde se encuentra el vellocino de oro, colgado de un árbol. Pero el lugar es vigilado por una gigantesca serpiente.
Ahora, después de tantos peligros y con la preciada piel al alcance ¿cómo derrotarán al monstruo?
Nuevamente, Medea echa mano de sus artes de hechicería. Y la joven hace caer a la serpiente en un profundo sueño.
Con el monstruo fuera de combate, Jasón escala hasta el árbol y coge el vellocino.
-¡Por Hera, ya es nuestro!
¡Al fin! Jasón tiene ya la preciada piel que le mandara buscar su tío el usurpador Pelias. Ahora, con Medea a su lado, podrá regresar a Yolco y exigir el trono de este. Los Argonautas han triunfado en esta grandiosa aventura.






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