domingo, 14 de diciembre de 2025

Un rey acaba de nacer (VIII)

    En su palacio de Jerusalén, el rey Herodes se inquieta. Los magos han abandonado Belén, tras adorar al niño nacido en un establo, y han regresado a la lejana Partia por otro camino. Han evitado Jerusalén tras prevenirles una voz. Herodes está furioso.


    -¡Esos malditos astrólogos partos se han burlado de mí!


-Está claro que han visto a ese niño en Belén... Pero ¿cómo saber cuál es?



    Herodes piensa en la profecía. Luego, se vuelve hacia los maestros de la ley y dice:
-¡También yo recuerdo otra profecía! La del profeta Jeremías: "Una voz se oyó en Ramá, llanto y gran lamentación. Es la voz de Raquel que llora a sus hijos y no quiere ser consolada, pues ya no existen".



    Después, llama al capitán de su ejército:
-Partid a Belén y matad a todos los niños menores de dos años de allí y sus contornos.


    Con razón los magos vieron el odio en los ojos de Herodes. El cruel rey no permitirá, como dijo, que nadie le quite su corona. Ni un niño recién nacido.



 

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