Tras rastrear la posible existencia histórica de Robin Hood, o, al menos, la base histórica en la que poder asentar al personaje, debemos ahora analizar el sustrato mítico.
Hay un paralelismo interesante que nos lleva de nuevo a la Plena Edad Media, concretamente a la Fiesta de Mayo (May Day)
Esta festividad primaveral, que se remonta a su vez a la fiesta celta de Beltane, giraba en torno a la boda simbólica entre un hombre llamado Robin y una doncella llamada Marion. Estos ritos eran parte de tradiciones pastoriles.
Así lo recoge el trovador francés Adam de la Halle en su obra Le jeu de Robin et Marion (siglo XIII). Estos ritos tuvieron que influir en las baladas para la composición de los personajes. A partir del siglo XVI, el Robin proscrito y el Robin pastoril fueron ya uno solo. Y si tenemos en cuenta que Marian no se incorpora a las historias de Robin Hood hasta ese tiempo, el círculo se cierra.
El investigador Jim Lees apunta a que aquella Marion pastoril era una evolución popular de la Virgen María y, a su vez, de las diosas celtas de la fertilidad: Brigit, Ataecina, etc.
Al mismo tiempo, aquellos Robin y Marion son otro efecto del dualismo ancestral que establece en todas las cosas un principio masculino y otro femenino. Está presente en los ritos solares y lunares desde tiempos prehistóricos. Está en las asociaciones medievales con el sol y la luna, tanto en el arte como en las leyendas e incluso en las canciones ("El sol se llama Lorenzo y la luna, Catalina").
Asociación que se tradujo luego en los cruceros medievales: a un lado Cristo y al otro, la Virgen.
Si tenemos en cuenta que "Roberto" significa "resplandeciente" y la Virgen María se asocia directamente con la luna ("con la luna bajo sus pies"), la relación del matrimonio pastoril simbólico con los dos astros es clara.
CONTINUARÁ...







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