lunes, 26 de junio de 2017

El pastor de Berna

Como comenté en otra ocasión, mi raza favorita de perro es el pastor o boyero de Berna, seguido muy de cerca por el husky siberiano y el pastor alemán. Aunque escaso en nuestro país, es una raza muy popular en Europa. Con su aspecto dócil y bonachón, es un perro tremendamente leal y alegre. En gran parte, mi afición por los perros se debe a su servicio al ser humano a lo largo de la historia. Y al mismo tiempo, como todos los perros, el pastor de Berna tiene su propia historia, estrechamente relacionada con la del ser humano.




Playmobil estrenó su temática de perros con sus cajas individuales en las que vienen tres ejemplares (macho, hembra y cachorro) junto a su dueño. Entre las razas elegidas está el pastor de Berna (5214), que enseguida se convirtió en una pieza usual para dioramas.



Pero ya antes Playmobil había sacado una caja dedicada a esta raza. Me refiero a la 4498, en la que aparecía un pastor de Berna enorme con sus cachorros y un niño ofreciéndoles salchichas. La referencia fue comercializada ya como Boyero de Berna (Berner Sennenhund).


Es curioso que Playmobil rectificase en el tamaño haciéndolo más pequeño.
El pastor de Berna, como su nombre indica, tiene su origen en el cantón suizo de Berna, situado al oeste del país y donde se encuentra también la ciudad de Berna, capital de Suiza.




El pastor de Berna ha sido confundido a veces con el San Bernardo, perro emblemático de Suiza. Pero el San Bernardo es bastante más grande en tamaño: de acuerdo con los estándares, supera los 80 cm, mientras que el de Berna no supera los 68. Sus usos y funciones fueron bastante distintas de las del pastor de Berna. Pero el origen de ambas razas sí parece estar en los molosos (perros de enorme tamaño de los que descienden, entre otros, los mastines) traídos por los romanos en la conquista de Helvecia (la antigua Suiza) por Julio César en el siglo I a.C.





Los molosos se mezclaron con razas locales hasta configurar el mastín de los Alpes, raza actualmente extinguida, y de la que muy posiblemente descienden tanto el pastor de Berna como el San Bernardo.
La raza del boyero de Berna fue desarrollándose en este cantón como perro guardián del ganado bovino. En aquellas sociedades suizas medievales, en aquel hábitat disperso y con el ganado como principal fuente de ingresos, el perro pastor se convirtió en un elemento imprescindible.








Y esta era la situación hasta finales de la Edad Media, cuando los cantones suizos se independizaron del archiducado de Austria y otros estados para configurar la Confederación Helvética. Berna se unió en 1353.
Desde principios del siglo XIX está documentado el uso de los pastores de Berna como perros de tiro, función poco habitual entre los perros, aunque también documentada en otros lugares como Bélgica o Ucrania. Los granjeros trasladaban los cántaros de leche de un lugar a otro en pequeños carros y carretillas tirados por estos perros. 









A finales del siglo XIX se fundó la Asociación Canina Suiza para la protección de las razas alpinas. Pero la importancia que la asociación promovió hacia el San Bernardo como emblema del país hizo que se olvidara al pastor de Berna.
En 1904, el científico Albert Heim, natural de Zurich, acudió al cantón para estudiar de primera mano a los pastores de Berna










Heim había leído acerca de la fuerza y el temperamento leal de estos perros. Convenció a la asociación de la necesidad de preservar esta raza y pronto, el pastor de Berna pasó a exhibirse en exposiciones caninas y a ser inscrito como una raza de prestigio.

Aunque actualmente ya no cumple sus funciones de pastor ni perro de tiro, el pastor de Berna sigue siendo una raza muy solicitada en Europa como animal de compañía por su carácter dócil y obediente y se ha convertido en un guardián del hogar muy querido.



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